Profesionalización docente: enormes expectativas, grandes esperanzas.

I

¿Cómo podríamos definir formación docente? De manera tradicional, formación se define como un método para “remediar” deficienciasmediante actividades desarrolladas fuera del entorno de trabajo y dirigidas por expertos en el área del enfoque pedagógico, didáctico y profesional. Este enfoque de profesionalización externo al entorno laboral del docente ha evolucionado históricamente desde una posición centrada en la mera transmisión de información de conocimientos de disciplinas específicas, a otra más con enfoque pedagógico-didáctico, que busca el entrenamiento en competencias, técnicas, procedimientos y habilidades. Como señala la investigadora Gabriela Messina (2002, pág. 17) “en ambos casos se conserva el mismo enfoque de formar “desde fuera”, para satisfacer los requerimientos de los programas educativos, en pro de la calidad y la eficacia. De acuerdo con este enfoque, la formación docente se constituye como una estrategia de mejoramiento de la calidad de la educación”.

Desde esta perspectiva, en México la formación docente se ha implementado a cuenta gotas mediante reformas educativas de acuerdo a la lógica de los cambios políticos que se han suscitado en los últimos 30 años, refiriéndonos específicamente a la Educación Media Superior (EMS). Si bien las reformas a los sistemas educativos se han revelado como productos emanados por las distintas apuestas de administraciones anteriores, lamentablemente no podemos afirmar que aquellas reformas hayan podido contar con una visión democratizadora de Estado, con proyectos a mediano y largo plazo, con una misión clara para coadyuvar al desarrollo sustentable, con una plena renovación de la de por sí vapuleada EMS, ni mucho menos con un objetivo central planteado en el elemento más importante: el alumno.

De reciente creación, específicamente presentada en el 2009, la Reforma Integral a la Educación Media Superior (RIEMS) es una nueva propuesta de carácter reformista que consiste básicamente en la creación del Sistema Nacional de Bachillerato (SNB), cuyo proceso de implementación se sustenta en 5 niveles de concreción curricular en torno a 4 ejes:

  1. La creación de un Marco Curricular Común con base en competencias.
  2. La definición y regulación de las modalidades de oferta educativa.
  3. La implementación de mecanismos de gestión de entre los que destacan la profesionalización docente y el tránsito entre subsistemas y escuelas.
  4. La homologación de la certificación mediante la creación del modelo de certificado nacional único del SNB.

Pero la implementación de la RIEMS, como la gran mayoría de las propuestas reformistas, presenta una amplia gama de retos y expectativas que, a su vez, despiertan grandes esperanzas en los escenarios educativos nacionales e internacionales. Pero ¿cuáles fueron los antecedentes que condujeron a la creación de la RIEMS?, ¿cuáles fueron sus aportaciones y qué áreas de oportunidad desvelaron dichos antecedentes?, ¿cuáles son los objetivos específicos de la RIEMS ante el panorama educativo del siglo XXI?, ¿qué vertientes de colaboración y participación de subsistemas e instituciones y centros educativos ha generado la RIEMS? Asimismo ¿quiénes se han opuesto a la adscripción de la RIEMS y cuáles han sido sus motivos? En concreto: ¿cuáles son las fortalezas y debilidades de la implementación de la RIEMS? A continuación trataremos de plantear algunos ápices de solución a tales cuestiones.

 II

Para abordar los antecedentes de la RIEMS desde un punto de vista sistemático, y por cuestiones metodológicas, es necesario acudir a tres momentos históricos (Lever, 2010).

1970.

Bajo la presidencia de Luis Echeverría se propició un crecimiento sin precedentes a la EMS, con base en políticas de apoyo que favorecieron la creación de innovadoras y revolucionarias instituciones educativas: el Colegio de Bachilleres, el bachillerato impulsado por la Universidad Autónoma Metropolitana, el Colegio de Ciencias y Humanidades, la Escuela Nacional Preparatoria y el Bachillerato BaUNAM, estos tres últimos subsistemas pertenecientes a la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). El objetivo de la creación dichos sistemas obedecía a una doble premisa: ampliar las oportunidades de estudio para el sector juvenil, y que el Gobierno Federal disminuyera el control de las instituciones autónomas en el nivel medio superior.

Si bien se presentó casi de manera inmediata un incremento en la cobertura, el crecimiento de la planta académica y la contratación de personal docente fueron aspectos donde predominó el desorden y la desigualdad. Consecuencias directas de ello fue la escasa preparación académica de la plantilla de profesores, sin mencionar la ausencia de estrategias didácticas y pedagógicas para el menoscabo del sector medio superior.

No obstante, se consolidaron varios aspectos curriculares mediante la configuración de tres modelos:

  1. Bachillerato General de la UNAM
  2. El modelo llamado bivalente.
  3. La educación media terminal para la formación de técnicos de rango medio.

Sin embargo, dicha consolidación supuso una enorme paradoja. Con la implementación de los modelos se presentaron modificaciones en planes y programas de estudio, generando incompatibilidad de validez curricular y nulo tránsito entre subsistemas, lo que a primera instancia desembocó en altos índices de deserción y una percepción de desconfianza generalizada en la sociedad civil.

1990.

Es en el periodo presidencial de Carlos Salinas de Gortari en que se signa el “Acuerdo Nacional para la Modernización de la Educación Básica en 1992”. Entre otros aspectos determinantes para las políticas educativas de nuestro país (las reformas constitucionales a los artículos 3º y 130º, por ejemplo), dicho acuerdo impulsó la promulgación de la “Ley Federal de Educación” en 1993, cuyo enfoque principal fue la búsqueda de calidad y equidad, cobertura educativa, aprendizaje de competencias científicas, tecnológicas y laborales, participación de los empresarios en la gestión escolar y mayor vinculación con el mercado laboral por parte de la educación media superior y superior.

Lo anterior se tradujo en una incompleta descentralización de Colegio de Bachilleres y del Colegio Nacional de Educación Profesional Técnica (Conalep) , además de una eventual resistencia por parte de los bachilleratos tecnológicos.

2005.

Es en este año, ya bajo la administración panista de Vicente Fox, en que se funda a partir del “Plan Nacional de Educación 2001-2006” la Subsecretaría de Educación Media Superior (SEMS). A pesar de su inclusión en el Plan Nacional de Desarrollo la SEMS no tiene facultades sobre los bachilleratos de universidades autónomas. Cabe señalar que dicha subsecretaría impulsó un cambio curricular que apenas se estaba entendiendo cuando terminó el sexenio foxista.

2007.

En la continuación de administraciones panistas, ya en el sexenio de Felipe Calderón, con base en los objetivos del Plan Nacional de Desarrollo 2007-2012, la SEMS, dirigida por el doctor Miguel Székely, anuncia la puesta en marcha de la RIEMS, que consiste principalmente en una revisión de la curricular académica establecida por los diversos sistemas, subsistemas e instituciones que imparten el bachillerato en México, así como la unificación de planes de estudio y la certificación única del bachillerato en el país, y la profesionalización de los servicios académicos que se prestan en el nivel medio superior, para lo cual ofrece las siguientes razones:

  • Para coadyuvar en la búsqueda de una definición universal de bachillerato mediante el SNB.
  • Para establecer y garantizar la flexibilidad de los planes y programas de estudio a partir de la creación del MCC basado en competencias.
  • Para conseguir de manera exitosa la implementación del tránsito y portabilidad entre sistemas, subsistemas e instituciones y centro educativos.
  • Y sobre todo, para atender de manera específica las necesidades generales y particulares que amenazan a la EMS.

Asimismo, se definieron perfiles de egreso para alumnos y perfiles profesionales para docentes y directivos. Para lo anterior:

  1. Se pusieron en marcha mecanismos y estrategias de evaluación a los centros educativos y planteles.
  2. Se implementó la Evaluación Nacional de Logros Académicos en Centros Educativos (ENLACE) para nivel medio superior.
  3. Se establecieron los lineamientos para otorgar el Registro de Validez Oficial de Estudios (REVOE).
  4. Se dio marcha a los concursos de oposición para la selección de los directores de los planteles de bachillerato, a pesar de la oposición del SNTE.

A partir de la evaluación de los primeros dos años, llevada a cabo por autoridades educativas y por la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (ANUIES), se determinó que nos encontramos en “Etapa de Transición”.

A continuación, un tanto de manera esquemática pero ilustrativa, presento tanto las virtudes como las críticas de las que la RIEMS ha sido objeto:

Virtudes/Fortalezas

Retos/Áreas de oportunidad

  • Ha sido aceptada por gobiernos y universidades estatales.
  • Hacía mucho tiempo que no se presentaba una reforma como la RIEMS que abarcara toda la complejidad  y heterogeneidad del nivel medio superior.
  • Al ser producto de un proceso histórico, retoma ideas planteadas por anteriores administraciones.
  • Es un esfuerzo por organizar todas las modalidades de EMS existentes.
  • Establece una estructura única en el ámbito curricular y tutorial.
  • Permite que las instituciones den cuenta de sus áreas de oportunidad, haciéndolas más competitivas.}
  • Se cuenta con un programa de profesionalización de docentes y directivos, por ejemplo PROFORDEMS.
  • Todo lo anterior se engloba en un marco de diversidad.
  • Constituye un primer paso para la democratización del nivel medio superior, ya que involucra la participación activa de alumnos, docentes, directivos, gobiernos, instituciones y sociedad civil.
  • Tanto el Gobierno del Distrito Federal como la UNAM han rechazado la RIEMS y una eventual incorporación al SNB.
  • No atiende de manera directa las condiciones y demandas laborales de los docentes.
  • No se ha implementado de manera universal la selección de directores por concurso.
  • A partir de la instauración del MCC no se han atendido satisfactoriamente las voces que reclaman la no incorporación transversal de asignaturas como Filosofía, Literatura, Arte… a partir de una inicial apertura de la SEMS.
  • El aspecto de la evaluación es aún insuficiente y solamente se basa en una perspectiva cuantitativa.
  • Se debe de crear una Red Nacional de la Educación Media Superior conformada por ANUIES, funcionarios de los tres niveles, representantes del sector académico y de la sociedad civil para evaluar los avances o retrocesos de la reforma.
  • La continuidad de la RIEMS de manera paralela a los procesos electorales, gane quien gane las elecciones presidenciales del 2012.


III

La RIEMS ha presentado avances reales que constituyen evidencias del camino recorrido. El establecimiento de un MCC conlleva a una reflexión profunda en torno a los elementos estructurales que lo conforman tanto por los directivos como por los docentes. Es una invitación a dejar de lado la resistencia y coadyuvar en su consolidación desde un punto de vista democrático. La RIEMS es una forma de remediar nuestras deficiencias dentro y fuera de nuestro trabajo como docentes y en los ámbitos pedagógico, didáctico y profesional. Debemos de acudir con memoria histórica a nuestras anteriores experiencias para llevar a buen cauce lo que hasta el momento llevamos recorrido. Si bien las competencias no serán la panacea contra los males que aquejan a la EMS, un buen inicio es  concebirlas como una herramienta metodológica que nos permitirá vincular habilidades, conocimiento y actitudes con una visión profesional y asertiva hacia los retos que impone el contexto de la globalización (Freire, 1997). Es cierto: una reforma con ambiciones tan demandantes como la RIEMS implica desde el principio grandes expectativas, pero al mismo tiempo auguran para los actores (en este caso, los docentes) y para quienes va dirigido nuestro trabajo (nuestros alumnos) un cúmulo de grandes esperanzas para que, de una vez por todas, rompamos el mito tradicional y paradigmático de que nuestra educación es algo menos que una pesadilla.

Bibliografía.

Freire, P. (1997). Pedagogía de la Autonomía. México: Siglo XXI Editores. Decimo cuarta edición.

Lever, M. H. (29 de Enero de 2010). ¿Continúa la reforma de la educación media? El Universal, disponible en línea http://www.eluniversal.com.mx/editoriales/47213.html. Recuperado el 20 de junio del 2011.

Messina, G. (2002). La formación de los educadores de las personas jóvenes y adultas: el camino de la reflexión desde la práctica (Primera ed., Vol. 2). Michoacán, Morelia, México: Centro de Cooperación Regional para la Educación de los Adultos en América Latina y el Caribe (Cefral).

Subsecretaría de Educación Media Superior (2008). Reforma Integral de la Educación Media Superior: la creación del Sistema Nacional de Bachillerato en un marco de diversidad. (Gobierno Federal, Ed.) Distrito Federal, México. Secretaría de Educación Pública (SEP).

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Autor: doctorsimulacro

Periodista, docente e Investigador en Ciencias Sociales y Humanidades

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