Erich Fromm y el arte de amar

 

Arte de amar

Para Mónica, como todo y como siempre.

Publicado originalmente en el suplemento cultural Barroco número 602, del Diario de Querétaro del 27 de marzo del 2016.

Axel Honnet (1949, Essen, Alemania), filósofo y sociólogo alemán, dirige desde el 2001 el Instituto de Investigación Social, célebremente conocido como Escuela de Fráncfort. Hace casi un año, en un ciclo de conferencias en el Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona, Honnet describía así la evolución del famoso instituto: “Se ha producido una especie de transición, un cambio del pesimismo metodológico al optimismo. Jürgen Habermas desde el principio fue, en este sentido, un kantiano, se impuso a la obligación moral de describir las trayectorias hacia la mejoría; por su parte, Adorno y Horkheimer eran más nietzschenianos” (Babelia, 22 de abril del 2015).

Desde su fundación, la Escuela de Fráncfort fue influenciada por el pensamiento de Hegel, Marx y Freud. Al instituto han pertenecido, o pertenecen aún, Theodor Adorno, Max Horkheimer, Herbert Marcuse, Jürgen Habermas, Karl-Otto Apel y Erich Fromm, entre otros.

Cuando Erich Fromm (Fráncfort, 1900-Muralto, 1980) contaba cincuenta años de edad, se sintió atraído por México. Tras instalarse en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) con el nombramiento de profesor extraordinario, inició su práctica psicoanalítica tanto en el ámbito del sicoanálisis didáctico como en el del terapéutico.

El adjetivo de extraordinario no le era ajeno a Fromm. Su legitimación como sicoanalista le fue otorgada por la International Psychoanalytical Association que, con la Sociedad Sicoanalítica Alemana como intermediaria, le otorgó en 1930 el título de miembro extraordinario por ser sicoanalista lego. Se le denomina análisis profano o lego, o psicoanálisis profano o lego, al psicoanálisis practicado por no médicos.

Judío de nacimiento, aunque después optó por abandonar la vida religiosa ortodoxa judía, tuvo que emigrar a los Estados Unidos el 25 de mayo de 1934 tras el advenimiento del poder del partido nazi, provechando una invitación que le había extendido en 1933 la Universidad de Chicago. Después del fecundo lapso de 1933 a 1950, donde compaginó su actividad sicoanalítica con la fundación de varios institutos sicoanalíticos (destaca el William Allanson White Institute en Nueva York), el macartismo y el constante acoso de la American Psychoanalytical Association le significaron una oportunidad para trasladarse a México, a donde inmigró con algunos de sus más célebres best sellers bajo el brazo: El miedo a la libertad (traducido curiosamente así en 1947, del título original Escape from freedom), Ética y sicoanálisis (Fondo de Cultura Económica, 1953) y Sicoanálisis y religión (Fondo de Cultura Económica, 1964) en coautoría con el filósofo japonés Daisetsu Teitaro Suzuki (1870-1966), con quien mantuvo una estrecha colaboración teórica, y El arte de amar (Paidós, 2004). El soslayo de su estancia en México sigue siendo una interrogante de la que pocos se han atrevido a especular.

En El arte de amar, Fromm hace una síntesis de los avances teóricos desarrollados previamente en El miedo a la libertad y Ética y Psicoanálisis. Es posible inferir lo anterior en el acercamiento al concepto de neurosis: “ciertos tipos de neurosis, las obsesivas, por ejemplo, se desarrollan especialmente sobre la base de un apego unilateral al padre, mientras que otras, como la histeria, el alcoholismo, la incapacidad de autoafirmarse y de enfrentar la vida en forma realista, y las depresiones, son el resultado de una relación centrada en la madre” (páginas 72 a 73).

En cuatro capítulos, Fromm explica la posibilidad de que el amor sea considerado un arte:

  1. ¿Es el amor un arte?, donde se presentan las premisas erróneas que se han construido en torno a concepto amor. La primera consiste en el problema del amor fundamentado en tratar de ser amado y no en amar, una mezcla de popularidad y sex-appeal; la segunda se basa en la actitud de considerar al amor como un objeto más que una facultad, creencia altamente arraigada en las sociedades contemporáneas; la tercera radica en la confusión entre la experiencia de enamorarse y la situación de estar-permanecer enamorado. Ante tales premisas, como primer paso Fromm propugna que “el amor es un arte, tal como es un arte el vivir. Si deseamos aprender a amar debemos proceder en la misma forma en que lo haríamos si quisiéramos aprender cualquier otro arte, música, pintura, carpintería o el arte de la medicina o la ingeniería.” (página 14).
  2. La teoría del amor, en donde el mismo amor es considerado como la respuesta al problema de la existencia humana. En este nivel, “el amor […] significa unión a condición de preservar la propia integridad, la propia individualidad. El amor es un poder activo en el hombre; un poder que atraviesa las barreras que separan al hombre de sus semejantes y lo une a los demás; el amor lo capacita para superar su sentimiento de aislamiento y separatidad, y no obstante le permite ser él mismo, mantener su integridad. En el amor se da la paradoja de dos seres que se convierten en uno y, no obstante, siguen siendo dos.” (Página 37)

En este capítulo, Fromm desarrolla su idea de que el amor es una orientación que se refiere a todos y no a uno. No obstante, no hay diferencias entre los diversos tipos de amor, que dependen de la clase de objeto que se ama:

  • Amor fraternal: aquél que se refiere al amor entre iguales, pero, sin duda, aún como iguales no somos siempre iguales, lo cual está determinado por nuestra cualidad de humanos. Es decir, en la medida en que somos humanos, todos necesitamos ayuda.
  • Amor materno: cuya esencia es cuidar de que el niño crezca, es decir, desear que el niño se separe de ella. Ahí radica la diferencia básica con respecto al amor erótico. En este último, dos seres que estaban separados se convierten en uno solo. En el amor materno, dos seres que estaban unidos se separan.
  • Amor erótico: este tipo excluye el amor por los demás en el sentido de la fusión erótica, de un compromiso total en todos los aspectos de la vida, pero no en el sentido de un amor fraterno profundo.
  • Amor a sí mismo: El egoísmo y el amor a sí mismo, lejos de ser idénticos, son realmente opuestos. El individuo egoísta no se ama demasiado, sino muy poco; en realidad, se odia.
  • Amor a dios: lo que es, fundamentalmente, una experiencia mental. La forma religiosa del amor, lo que se denomina amor a Dios, es, desde el punto de vista psicológico, de índole similar. En realidad, el amor a Dios tiene tantos aspectos y cualidades distintos como el amor al hombre.

III. El amor y su desintegración en la sociedad contemporánea. En este capítulo, Fromm retoma el concepto de amor en la cultura occidental contemporánea, para preguntar si la estructura social de la civilización occidental y el espíritu que de ella resulta llevan al desarrollo del amor, lo que en principio es una respuesta negativa.

IV. La práctica del amor: Fromm inicia el último capítulo con la siguiente pregunta: ¿Puede aprenderse algo acerca de la práctica de un arte, excepto practicándolo?

La respuesta a dicha pregunta es una invitación a Usted, caro lector, para conocer de cerca la obra de Erich Fromm, de quien el pasado 23 de marzo celebramos su natalicio y el 18 conmemoramos su fallecimiento.

Anuncios

Autor: doctorsimulacro

Periodista, docente e Investigador en Ciencias Sociales y Humanidades

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s