Los fundamentales de Anagrama: la lista de Jorge Herralde (II)

Jorge Herralde II

Publicado originalmente en el suplemento cultural Barroco número 619, del Diario de Querétaro del 31 de julio del 2016.

Hablar de Anagrama es hablar de una generación consolidada tanto de autores como de lectores. Jorge Herralde (Barcelona, 1936), el principal responsable de la editorial se autoproclama como inocente y no culpable de ello. Si bien su vocación era inicialmente literaria, la vena editorial le permitió abrir puertas en aquellos tiempo en que el franquismo esperaba su fin. Acorde a su contexto, y afrontando la agreste censura, la editorial inició en el terreno de los ensayos políticos, una especie de mercados de heterodoxias, como lo llama el propio Herralde.

En la editorial se encontraban predominantemente textos de “El Che”, Mao, Trostski, y Rosa Luxemburgo. Pero, a la par de aquel mosaico político, también estaba presente una curiosa vertiente literaria: sonetos de Shakespeare, Conversaciones con Marcel Duchamp de Pierre Cabanne, volúmenes de la corriente llamada Literatura Forajida con sus máximos exponentes: Copi y Charles Bukowski. También se abrió un espacio para el nuevo periodismo pero, a finales de la década de los setenta, se comenzaron a publicar las colecciones celebérrimas: Panoramas de Narrativas y Narrativas Hispánicas.

A continuación, se presenta la segunda parte de la lista de los libros fundamentales de Anagrama de acuerdo al criterio de Jorge Herralde.

  1. Catedral de Raymond Carver (Clatskanie, 1938-Port Angeles, 1988), publicada originalmente en 1983.

Trabajadores de maquiladores, empleados mediocres, desempleados, parejas que están al borde del precipicio, desemparados, infelices golpeados por la vida, alchoólicos frenéticos.. todos ellos convergen en un mosaico de relatos donde convergen terrores extraordinarios desde una existencia extraordinaria, de acuerdo a un célebre comentario que hizo la autora Cathleen Medwick respecto a la obra que llevó a Carver a consolidarse como el mejor autor de la narrativa norteamericana.

  1. Mientras agonizo de William Faulkner (New Albany, 1897-Byhalia, 1962).

Al ganador del premio Nobel de Literatura en 1949 y del Pulitzer de Literatura en 1955 le llevó seis frenéticas semanas escribir su quinta novela mientras trabajaba como bombero y vigilante nocturno de la central eléctrica de la Universidad de Mississippi, su estado natal. En la novela, escrita mediante la técnica literaria del flujo de conciencia, convergen quince voces narrativas a lo largo de 59 capítulos. Se narra la peripecia de la familia Bruden, un grupo de blancos pobres, que recorren los parajes rurales del sur con el cadáver de la esposa y madre en un ataúd, para enterrarla en una parcela de su propiedad.

  1. A sangre fría de Truman Capote (Nueva Orleans, 1924-Los Ángeles, 1984).

Imagine las primeras planas de los periódicos: “Mueren asesinados los miembros de la familia Clutter”. Lo anterior ocurrió el 15 de noviembre de 1959 en un pueblito de Kansas. Inicialmente no se encontraron pistas de los sospechosos, ni los motivos del multihomiciodio sino hasta cinco años después, cuando Dick Hickcock y Perry Smith fueron enviados a la horca tras haber sido hayados culpables. El crimen motivó a Truman Capote a escribir un texto de no ficción que por su estructura narrativa, por la vivacidad de las descripciones y por el estilo tan depurado, hará que el lector no se pueda despegar del texto hasta haberlo terminado completamente.

  1. Lolita de Vladimir Nabokov (San Petersburgo, 1899-Montreux, 1977).

“La gran novela norteamericana fue escrita por un ruso”, dijo en su momento el autor Alan Levy. En tiempos de las oportunistas apologías del delito, quizás la lista debería de proscribir a la salud de la supremacía política de las buenas conciencias, caro lector. Pero, aún así, la obsesión de Humbert Humbert por la doceañera Lolita se sigue imponiendo como una novela de amor donde intevienen elementos como la atracción perversa por las nínfulas y el incesto. Las palabras sobran.

  1. Trilogía de la memoria de Sergio Pitol (Puebla, 1933).

Nuestro Premio Cervantes 2005 presenta en un solo volumen El arte de la fuga, El viaje y El mago de Viena. En la primera se propone una forma novedosa de novela, obedeciendo a uno de los lemas de los alquimistas, astrólogos y profesores de sortilegios: “Todo está en todas las cosas”, que en el último libro de la trilogía se radicaliza en “Todo es todo”. En El viaje, Pitol narra un regreso a la Unión Soviética. Dos semanas de entradas de su diario de 1986 y otros textos refieren la grandeza y miseria de ese país: encuentros, paseos, discusiones sobre literatura, teatro, pintura, política; sueños delirantes. En El mago de Viena, el autor ha disuelto las fronteras entre los géneros; es una obra sin índices. Los textos consisten en fragmentos oníricos, inverosímiles, reales e irreales, pero la estructura al fin crea una unidad perfecta.

  1. Los diarios de Emilio Renzi de Ricardo Piglia (Adrogué, 1941).

¿Quién es Emilio Renzi, ese ente metanarrativo que ora aparece, ora es protagonista en obras anteriores de Ricardo Piglia?, ¿por qué en esta ocasión ocupa un lugar preponderante?, ¿quién escribie: Piglia o Renzi? A la luz de su pasado, Piglia, el autor , vuelve la vista atrás y rescata los diarios escritos a lo largo de más de medio siglo, entre 1957 y 2015, a los que se incorporan también algunos relatos y ensayos directamente vinculados con ellos. Imperdible.

  1. El héroe de las mansardas de Mansard de Álvaro Pombo (Santander, 1939).

Situada en la posguerra española, ésta es la historia de Kus-Kús, un niño de la alta burguesía del norte, una especie de gnomo que se inserta peligrosamente en el mundo de los adultos; de su extravagante tía Eugenia; de Julián, un criado con un pasado enigmático y un glamour equívoco; de Miss Adelaida Hart, admirable institutriz inglesa; de la abuela Mercedes y de su acompañante y amiga María del Carmen Villacantero; de Manolo, el mozo de la tienda de ultramarinos La Cubana, acreditado semental y asiduo visitante de la tía Eugenia. El personalísimo manejo de la ironía y el humor, y una combinación de lenguaje culto y cotidiano que situó a Álvaro Pombo en la primera línea de la narrativa española contemporánea después de ganar la primera edición del Premio Herralde de Novela, allá en 1983.

En la semana pasada en este humilde espacio de letras, bibliofilia y cultura general abordamos en una primera entrega el inicio del Hay Festival Querétaro 2016. No obstante, caro lector, las recomendaciones literarias de Herralde, seguiremos con nuestra cobertura del Hay Festival mientras esperamos su llegada pacientemente.

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Autor: doctorsimulacro

Periodista, docente e Investigador en Ciencias Sociales y Humanidades

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