Anish Kapoor, el arte contemporáneo de la inmensidad.

 

Publicado originalmente en el suplemento cultural Barroco número 632, del Diario de Querétaro del 30 de octubre del 2016.

“Querétaro es como la Ciudad de México pero en chiquito”. No es extraño escuchar la anterior conclusión entre queretanos y capitalinos avecindados en nuestra ciudad, quienes de primera mano dan fe de un destino manifiesto que en cada día se hace presente con toda su furia, con toda su fuerza.

La ciudad de Querétaro, con más de un millón de habitantes, ya está incluida en la megalópolis conocida como Corona Regional del Centro de México,

Acaso la emulación, más allá de una vecindad geográfica condicionada por el crecimiento de dicha megalópolis, se infiera porque estamos siguiendo el modelo capitalino a pie juntillas: aglomeración de núcleos urbanos bajo un modelo de crecimiento no sustentable, sino orientado por criterios mercantiles más que por criterios funcionales; imposición del criterio de industrial y de prestación de servicios por encima de un enfoque integral establecido; y una ausencia de criterio en cuanto a la configuración geográfica y urbanística donde se sacrifica el valor per se del espacio urbano original en ventajosa alevosía del valor añadido que otorgan los cambios de uso de suelo, la alta demanda de vivienda, la rampante dinámica de locales y plazas comerciales y una exponencial y versátil actividad económica.

Pero en donde la emulación no interviene es en lo cultural: Querétaro no tiene un museo de arte contemporáneo. Lo anterior supone una paradoja que en sí misma podría eventualmente sugerir sutilmente una infección a favor del arte.

Al igual que Gabriel García Márquez, Hermann Hesse, Haruki Murakami, quienes han conseguido congregar la fama de los best-seller con un discurso literario propio y trascendental, Anish Kapoor lo ha hecho en las artes plásticas. Prueba de ello esta en la masa de gente que acudió a la inauguración de Anish Kapoor. Arqueología: Biología, en el Museo Universitario de Arte Contemporáneo (MUAC) de la UNAM, en el mes de mayo del presente.

Siguiendo a Brenda Caro Cocotle[i], si bien institucionalmente el MUAC pretende persuadir al público de que se trata de una exposición que apela al conocimiento, el trabajo curatorial es propio de un playground dirigido al goce de la interacción y al delirio de los sentidos, más que una apropiación intelectual de la apreciación y experiencia estéticas.

Pero mientras uno se divierte ante reflejos oníricos de una estructura que se planta ante nosotros tajante, en plena megalomanía, Querétaro espera sedente ante la ironía de no contar con un museo de arte contemporáneo.

Ante una lacerante crisis retrospectiva que delata la corta ambición del arte institucional, un alejamiento del arte en pos de una nueva generación de aficionados a lo jazzeado, que no al jazz, que son tratados perpetuamente como alumnos reproductores, pero jamás como artistas creadores, nuestros centros educativos institucionalizados del arte están más preocupados por la perpetuidad de la burocracia que por su objetivo fundamental, estipulado constitucionalmente en el artículo 3º.

Querétaro sigue sin un museo de arte contemporáneo. Y la ironía redunda entre la ignorancia y el denuedo mercantil. Pero es allí donde se podría encontrar una vía de solución.

El modelo de museo contemporáneo se fundamenta a partir de dos premisas:

  • Su carácter no gubernamental, ni empresarial. Aunque los museos más importantes del arte contemporáneo en México tienen intervención directa de la iniciativa privada.
  • Su identidad respecto a la museografía local. Aunque queda ausente la que se refiere a arte contemporáneo.

La exposición de Anish Kapoor se extendió hasta enero del 2017. No pueden permitirse el lujo de perdérselo. Van algunas razones:

La interactividad como aspecto fundamental de las escultural de Kapoor.

La interacción del espectador con una escultura es tan importante como la propia obra. Los visitantes de galerías y museos de arte e incluso aquellos que pasan casualmente sus esculturas públicas desarrollan una relación física con el trabajo de Kapoor.

Cambio de perspectivas.

En su trabajo de 2009, Kapoor construyó una torre con espejos de esferas de acero inoxidable. Arregló las esferas de manera que se reflejasen entre sí, a la vez que reflejaban la ornamentada arquitectura de la Royal Academy of Arts de Londres, donde se instaló el trabajo. Las esferas se convirtieron en un calidoscopio desorientador de reflexiones. En la exposición del MUAC, las sorpresas se multiplican.

Anish Kapoor. Arqueología: Biología es una exposición única integrada por 22 obras de gran formato que en conjunto suma mil 500 metros cúbicos de volumen, lo que constituye un peso de 562 mil 500 kilogramos, informó en un comunicado la Difusión Cultural de la UNAM.

Querétaro necesita un museo de arte contemporáneo. Ya.

[i] Caro Cocotle, Brenda (2016) Lo que no deberíamos dejar de ver de Anish Kapoor en el MUAC. Revista Código, junio 2016. Disponible en http://www.revistacodigo.com/opinion-lo-que-no-deberiamos-dejar-de-ver-de-anish-kapoor-en-el-muac/

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Autor: doctorsimulacro

Periodista, docente e Investigador en Ciencias Sociales y Humanidades

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