La superficie más honda.

 

Publicado originalmente en el suplemento cultural Barroco número 652, del Diario de Querétaro del 26 de marzo del 2017.

México es tierra de narcos. Ese destino manifiesto e involuntario permea la realidad cotidiana de su gente, postrada en una rutina de violencia sistémica, sin tiempo para la reflexión y sin recursos para la contención.

He de reconocer que gracias al taller de escritura creativa cada martes con Fernando Tamariz, en el CEART, he adquirido nuevos enfoques y recursos para la creación y para la lectura crítica, una diferenciación pertinente que ha potenciado mi pasión por el relato.

A la mesa llegó de nuestro Libro de Cabecera llegó La Superficie Más Honda (Random House Mondadori, 2017) de Emiliano Monge (Ciudad de México, 1978), un compilado de once cuentos hilados temáticamente por el influjo de la violencia nuestra de cada día.

En principio esto se antoja a lugar común para los autores contemporáneos de la narrativa de los últimos quince años, al menos desde la frontera hasta los pertenecientes a la llamada “Generación inexistente”. No obstante, Monge desafía al lector con una temática, si bien recurrente, planteada desde una pluma breve, evocadora, rampante, concisa y heterogénea.

Politólogo por la UNAM, docente de la misma institución, Monge es autor de relatos, crónicas, reseñas literarias en la revista Letras Libres y La Jornada, y en el suplemento de libros Hoja por Hoja del periódico Reforma. También se desempeña como editor de libros y revistas, aunque en la actualidad se desempeña mayormente como escritor de tiempo completo. Ha sido beneficiado por el Sistema Nacional de Creadores del FONCA.

En esta semana, una candente e interesante discusión se gestó entre un grupo de colegas respecto a la expresión de una de nuestras superiores quien, abrumada por la violencia desatada en las últimas semanas en nuestro país, se refirió a las víctimas como “nuestros muertitos”. Al utilizar “nuestros” eufemismo (porque, a pesar de adoptar un tono de victimización y autoconmiseración, al final del día eso es un eufemismo), nuestra compañera acude a la apropiación de la víctima como uno de los nuestros, y a la retribución moral de llamarle “muertito” a una persona asesinada o muerta en hechos relacionados con alguna de las distintas expresiones del crimen organizado. “Nuestros muertitos” apela a nuestra capacidad irracional de integrar la tragedia y la violencia a nuestra vida cotidiana, como una especie de mantra, el accesorio macabro que nos distingue como ciudadano de este país. Más grave aún, los eufemismos contribuyen a la configuración generacional de un mosaico simbólico que solidifica la cultura de la violencia como una expresión folclórica.

¿Qué encontrará el lector en La superficie más honda?

El manejo de los tonos, es decir, el carácter o modo particular de la expresión y del estilo de un texto según el asunto que trata o el estado de ánimo que el autor pretende reflejar a través de su personaje, es peculiar por su contraste discursivo: el lector puede acudir desde la perspectiva del personaje a una situación límite, pero con un minimalismo establecido como una genuina concreción de ideas a través de textos trabajados, no obstante la breve extensión de cada relato.

En “Alguien que estaba ahí sobrando”, el protagonista (agonista, podríamos decir en este caso) emprende un viaje a Aquila, Michoacán en la búsqueda de quien puede ser un eventual amor de su vida. Pero en México se congregan muchos méxicos y, en el caso de Michoacán, esa realidad se condensa. Ya Rulfo nos adelantaba la incursión a tierras candentes, a espacios en efervescencia y en pleno debate entre la vida y la muerte.

En Aquila la vida pende de una huida, teniendo como escenario una tierra lejana en donde la miseria y la mezquindad se han instalado en el sentir de una población agreste como mecanismo de defensa.

En “Testigos de su fracaso” se presenta la perspectiva del nomadismo pendular al que una familia se ve conminada. La presencia latente de un ente anónimo en juego con un discurso sugestivo es suficiente para mantener en estado de alerta a quien involucra la lectura. Los sentidos se ven confrontados en el juego que la angustia y la celebración navideña en donde los protagonistas infantiles no tienen la más remota idea de qué es lo que está ocurriendo.

El estilo de Emiliano Monge es estridente sin recurrir a la militancia oportunista. La violencia, pues, es leimotiv, no el fin. La violencia ha dejado de ser una consecuencia para convertirse en algo natural, pero que quedado expuesto bajo el tamiz de la literatura.

En “Lo que no pueden decirnos” el huir de los personajes, en contraste con el de “Alguien que estaba ahí sobrando”, transmuta para ofrecernos una persecución distinta, más cercano al instinto de supervivencia que a la movilidad por conciencia de clase. Los dos protagonistas huyen ante una realidad donde las apariencias son certezas de que ni siquiera la huida nos puede sacar de esto: una especie de extranjeros en su tierra, parafraseando a Agustín Escobar Ledesma, más cercanos de lo que nos podemos imaginar.

A pesar de la necesidad de otorgar nombres a los personajes, Monge acierta en otorgar un carácter a veces genérico y otras anónimo, porque la violencia no hace distinciones de ninguna naturaleza. Más que del morbo, el lector es partícipe de la ignominia de la normalización de la violencia de la que ya se habló arriba. México es la distopía que se plasma en La superficie más honda con un cúmulo de evidencias contundente. Al menos el lector encontrará una salida el término del libro que, por cierto, se lee en unas cuantas horas. No así los personajes, quienes están prácticamente condenados a cohabitar de manera perpetua en la colección de los no-lugares.

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Autor: doctorsimulacro

Periodista, docente e Investigador en Ciencias Sociales y Humanidades

2 comentarios en “La superficie más honda.”

  1. Hola alter ego Carlos Campos. La realidad siempre es mas insólita que la ficción. Existe otro Carlos Campos
    en Barcelona España, escritor maldito. Pero sus dos novelas publicadas Del juego al infinito y Bifronte son
    las que se han pagado mas caras en Amazon de cualquier escritor en lengua española. Mas de setecientos
    euros cada una en Spanish edition. Y están agotadas.
    Si quieres leer mi último cuento, La madre, entrA en el blog de Aprositus, en su Último post, sobre Fidel
    Castro. y comentas en el tuyo lo que te ha parecido.Te lo digo porque es de lo mejor que he escrito.
    Un abrazo en la distancia tocayo.
    Carlos Campos.

    Le gusta a 1 persona

  2. Tienes la virtud de incitar al lector a leer los textos que recomiendas. Los describes perfectamente y con una pasión inminente. Definitivamente será el siguiente libro que leeré. Además de que, como atinadamente comentas, nos ha dejado de sorprender vivir entre balas y muertos.

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