13 reasons why.

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Publicado originalmente en el suplemento cultural Barroco número 655, del Diario de Querétaro del 23 de abril del 2017.

13 reasons why (2017) es una serie de Netflix que se estrenó desde el 13 de marzo. Clay Jensen, un estudiante de High School algo tímido, llega de la escuela y se encuentra con un paquete anónimo en la entrada de su casa. Al abrirlo, descubre que se trata de una caja de zapatos en cuyo interior se encuentran siete casetes grabados por Hannah Baker, su compañera de clase que recientemente se suicidó. Las cintas fueron enviadas inicialmente a Tony, un compañero de escuela, con las instrucciones para pasar de un estudiante a otro, en el estilo de una carta en cadena. En las cintas, Hannah acusa a cada una de las doce personas (Clay solo es aludido, no acusado) la forma en que cada una jugó un papel determinante en su suicidio, dando trece razones para explicar por qué se quitó la vida.

Desde su transmisión, las posturas en torno a la serie se han polarizado: desde quienes la consideran una serie que refleja desde una perspectiva distinta el fenómeno del bullying, hasta quienes la toman como un drama adolescente sobrevalorado plagiado de estereotipos. No obstante, las posturas, se observa una tendencia por asociar la ficción con la realidad no como una discusión crítica del programa, sino como una falaz y riesgosa interpretación de la realidad. Veamos.

En la serie las amplias y equipadas instalaciones, la importancia del deporte y las actividades artísticas, el ambiente de porristas, el estrato socioeconómico medio-alto, el tipo de convivencia, la búsqueda del ser popular… discrepan profundamente con la mayoría de las escuelas de nuestro país. En nuestras escuelas tenemos graves deficiencias de convivencias escolar, oferta y rendimiento académicos, deserción, adicciones y violencia. De acuerdo a información del INEE, cerca de 600 mil estudiantes de bachillerato abandonan la escuela cada año. Es decir, en nuestro país cada hora 68 estudiantes abandonan la preparatoria[i].

Hanna Baker, el debut protagónico de Katherine Langford, es un personaje predecible, centrado en clichés de adolescentes norteamericanos, errático y frívolo. Es adolescente común, hija única con padres cariñosos y presentes, que no presenta evidencias de manifestar algún tipo de trastorno de personalidad, susceptible a situaciones a las que cualquier chico de la escuela podría estar expuesto. No obstante, decide suicidarse cortándose las venas en la tina de baño de su casa. ¿Por qué asiste a la fiesta en la casa de Bryce, su compañero traficante y adicto que días antes le había agarrado el trasero? ¿Por qué no denunció la violación con el mismo tesón con el que denunció la caída de la señal de Alto?

En nuestro país, las mujeres adolescentes de 15 a 21 años enfrentan situaciones un tanto divergentes a Hanna, tales como acoso, violencia física y verbal, desaparición, abuso sexual y psicológico y feminicidio, y tal parece que no hay interés ni capacidad institucional para detener esto. Por ejemplo, la desaparición de mujeres adolescentes en México está relacionada con grupos criminales vinculados a la trata de personas con fines de explotación sexual comercial; y va en aumento, reporta la Red por los Derechos de la Infancia en México (Redim). Las zonas más afectadas por estas desapariciones son la frontera norte y el centro del país. Tan sólo en cuatro años, de los 57 casos registrados en 2010 se pasó a 612 casos para 2014, lo que representa un aumento de 974 por ciento, informó el director de la Redim, Juan Martín Pérez García[ii].

Asimismo, en México, cada año nacen 397 mil 428 bebés cuyas madres son menores de edad, de acuerdo al Instituto Nacional de Perinatología. La causa, en la mayoría de los casos, es por falta de acceso a anticonceptivos y violaciones[iii].

En secundarias y preparatorias mexicanas el 20% de los estudiantes reconoce varias veces al mes haber sido víctima de abuso, burlas, rumores desagradables, empujones, golpes, de manera sistemática. No recurriré al eufemismo anglosajón bullying para referirme a la violencia de la que muchos fuimos víctimas. Ésta afecta directamente a las calificaciones: los que lo sufren obtienen peores notas, concluye un informe elaborado por la OCDE. México se encuentra entre los países donde la violencia escolar es más frecuente. Y sus resultados académicos en el estudio PISA no mejoran desde hace 15 años. ¿A quién le importa?

Un día, la actriz y cantante Selena Gómez terminó de leer 13 reasons why de Jay Asher (Editorial Ámbar, 2007). Desde entonces se mostró interesada en llevar el libro a la televisión. Por cuestiones de agenda y edad, Gómez no pudo ser la protagonista por lo que puso en manos de Netflix la idea, siendo ella la productora ejecutiva. El negocio resultó un éxito porque el público adolescente generalmente suele ser una gran inversión: 3 millones de espectadores en la primera semana. Ya se especula acerca de la segunda temporada.

Es abyecto pensar que la serie es “buena” por los dos últimos capítulos. Se argumenta que la serie aborda temas intocados. Twin Peaks (David Lynch, 1990) o Irreversible (Gaspar Noé, 2002) que, por cierto, solamente se exhibió un miércoles en Querétaro, ya que fue censurada de inmediato, son ejemplos en donde ya se han tratado los temas de suicidio adolescente y violación. Más abyecto aún afirmar que es “buena” por las escenas de violación y suicidio, colocando a la ficción en función del morbo.

Es lamentable que el tema del suicido se relativice a partir de una serie de ficción. He leído opiniones, alentadas por el donaire de las redes sociales, que suscriben los argumentos de Hanna para cometer suicidio acusando a sus compañeros y maestros en trece grabaciones, rayando incluso en la apología del suicidio.

El efecto Werther toma su nombre de la novela Las penas del joven Werther (Austral, 2010) de Johann Wolfgang von Goethe, publicada originalmente en 1774. En la novela, el protagonista sufre por amor hasta tal punto que acaba por quitarse la vida. Fue muy popular entre los jóvenes de la época, muchos de ellos llegaron incluso a suicidarse de formas que parecían imitar la del protagonista. David Phillips, sociólogo que acuñó el término en 1974, elaboró un estudio entre 1947 y 1968 que demostró que el número de suicidios se incrementaba en todo Estados Unidos al mes siguiente de que el New York Times publicara en portada alguna noticia relacionada con un suicidio.

Realidad mata ficción y es imperativo no confundirlas. Varias asociaciones especializadas en salud mental han denunciado acerca de que la serie podría promover el suicidio entre los adolescentes. Kristen Douglas, responsable de la asociación australiana Headspace, considera que la ficción basada en la novela de Jay Ashe expone a los espectadores al riesgo de suicidio. La exposición al suicidio conduce al contagio de este tipo de actitudes[iv].

Por cierto, ¿A quién le importa el suicidio adolescente en Querétaro?

[i] Moreno, T. “INEE: 68 estudiantes dejan la prepa cada hora”. El Universal, 20 de abril del 2017.

[ii] “Aumenta desaparición de mujeres adolescentes en México”. Los Angeles Press, 2 de marzo del 2017.

[iii] Valadez, B. “En México cada día se embarazan 24 niñas”. Milenio Diario, 2 de junio del 2016.

[iv] “Denuncian que Por 13 razones puede incitar al suicidio adolescente”. ABC España, 19 de abril del 2017.

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Autor: doctorsimulacro

Periodista, docente e Investigador en Ciencias Sociales y Humanidades

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