Clúster

Compré el periódico de hoy. En la de ocho ponía: “Investigan a Sense por pruebas en humanos”. Llevo tiempo siguiendo las notas periodísticas respecto a las pruebas de Sense en la implementación de sus sistemas de seguridad. Al carecer de fuentes confiables las notas fueron reducidas a rumores casi de inmediato.

Llego a la oficina. Tras ponerme el overol blanco, camino por el pabellón C hasta llegar al clúster de pruebas. Cuando los directivos de Sense me contrataron, hace ya dos años, habían sido muy claros conmigo: “Queremos diseñar los mejores sistemas de seguridad para nuestros vehículos”. Mi propuesta los inquietó de inmediato. “Probemos con cadáveres”, dije. A pesar de que el consejo directivo se polarizó en dos posturas, los apocalípticos y los integrados, mi propuesta pasó al siguiente filtro. La siguiente respuesta dependió mayormente de las regulaciones bioéticas, ya que mi propuesta conllevaba la utilización del modelo que yo mismo denominé Corpse Test Dummies (CTD). Luego de un par de trastabilles legales, mi propuesta finalmente fue aprobada. Rindió sus primeros frutos de inmediato.

Mis primeros días en Sense fueron aburridos, por no decir insufribles. Sólo se me permitió sustituir las ilustraciones de los manuales de seguridad. Los anteriores recordaban a los manuales de emergencias de American Airlines. De los monos sin rostro pasamos a representaciones humanas: el mono rosa fue sustituido por el dibujo de una chica rubia de veinticinco años; el azul evolucionó a un hombre anglosajón de treinta y cinco años. Aún no me aprueban las ilustraciones donde incorporo modelos de estilo hiperrealista.

En la prueba de choque frontal, a una velocidad de 160 km/h, el CTD (el cadáver, pues) sufría estallamiento de vísceras, rupturas de rótulas en ambas piernas, traumatismo craneoencefálico severo y shock hipovolémico. Al incrementar la velocidad a 220 km/h el CTD, además de lo anterior, presentaba fracturas expuestas en la región vertebral y las costillas del costado izquierdo pulverizadas. A 260 km/h era altamente probable la decapitación y el desprendimiento de otros miembros. Sí, a los 260 y no a los 220 km/h como señalaba el autor de la nota del día de hoy en el periódico. Espero darme un tiempo para redactar y enviar mi réplica en esta semana.

Los datos con los CTD han sido satisfactorios. Nos han permitido interpretar mejor los índices de tensión e impacto en la región torácica y en las zonas más vulnerables: el rostro, el cuello y, por supuesto, la región de los genitales. Si bien hemos logrado encapsular con ecolurgia (una aleación de aluminio, grafito, hierro y polietileno exclusiva de Sense) los lugares del piloto y del copiloto, para así reducir el impacto en las regiones señaladas, aún no resolvemos el problema de las llamas.

“Hot Nancy”. Así se etiquetó en la bitácora a la incidencia PYOU-416/98. Nancy, un cadáver femenino que aún conservaba olor a fresas y un firme par de tetas, terminó derretida sobre el tablero al momento en que la banda de accesorios hizo corto con el sistema de frenos. Aún recuerdo a Nancy, literalmente ardiente, moviéndose en síncopas mientras se fundía con el resto de la cabina.

Me sirvo un café faltando aún 15 minutos para la junta. He cambiado de opinión respecto al periódico, así que decido traerlo para que los directivos se convenzan de dos cosas: 1) Alguien al interior de Sense está filtrando información al periódico; 2) La competencia (seguramente los chicos de Logic-Car) ya está enterada de quién es el genio creador de nuestros innovadores procedimientos, y que ya se pusieron en contacto conmigo. Pero esto lo trataré en asuntos generales.

Como lector de periódicos me decepciona un poco la parsimonia de ciertos medios: van a años luz respecto al acontecer de los hechos. No, con los CTD las pruebas con humanos no siguen sino más bien han terminado, de hecho, ya estamos en la fase de producción e implementación. El día de hoy, después de la junta, alrededor de las tres de la tarde, iniciaremos con el Prototipo Participante al que yo mismo he bautizado como Crash Test Buddy (CTB).

Afortunadamente la proporción de la inversión económica respecto a los escrúpulos de nuestros conductores no fue tan elevada como los directivos vaticinaban. A muchos les sorprendieron las largas filas de voluntarios hombres y mujeres que tuvimos a las afueras de nuestras oficinas. Hubo quienes hasta acamparon días antes del registro. Miembros del personal de seguridad de Sense tuvieron que apaciguar dos conatos de bronca. Otros, quienes se enteraban tarde de nuestra convocatoria, ofrecían sumas considerables de dinero para obtener un lugar en la fila. Todo con tal de ser parte de la primera generación de CTB (vivos que tras las pruebas serían cadáveres, pues).

A mí no me sorprendió. La seguridad no es una cuestión de precio.

Anuncios

Autor: doctorsimulacro

Periodista, docente e Investigador en Ciencias Sociales y Humanidades

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.