Cazadores de talentos, entre la desilusión y el desengaño (segunda parte).

 

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Publicado originalmente en el suplemento cultural Barroco número 666, del Diario de Querétaro del 9 de julio del 2017.

Cuando una editorial como Rodrigo Porrúa publica en redes sociales, específicamente en Facebook, que está buscando talentos literarios para la publicación de sus obras, lo común es que un número indeterminado de interesados establezcan contacto con la editorial para ser tomados en cuenta. ¿A qué autor no le interesa que su obra sea publicada? Y qué mejor si puede ser en una editorial que ostente el apellido Porrúa.

En realidad, la estrategia de Rodrigo Porrúa (quien, como dijimos en la primera entrega, no tiene relación con la célebre editorial Porrúa) se trata de un modelo de negocios poco claro para el cliente, en este caso el autor.

En la plataforma de crowdfounding Kickstarter (crowdfounding se traduciría al español como financiamiento masivo, se refiere al financiamiento de proyecto a través de plataformas en línea), el usuario David Gómez J. lanzó la campaña de apoyo para su obra Crónicas de hospital: “La publicación de un libro de cuentos en coedición con la Editorial Rodrigo Porrúa a partir de la convocatoria Cazadores de Talentos”. Hasta el momento, la campaña ha recaudado 23 mil 735 pesos de la meta de 55 mil. La aportación la han hecho 21 patrocinadores. A pesar el entusiasmo de David, y de la buena idea de recurrir al fondeo, el financiamiento fue cancelado el 26 de abril de este año.

Quizás David Gómez J. como no pocos clientes/autores no tuvieron la información de primera mano de lo que realmente ofrece el modelo de negocios de Rodrigo Porrúa a sus potenciales clientes. Si bien no es un fraude, tampoco se trata de un modelo totalmente transparente. El autor/cliente debe de pagar por la producción de su libro. Este modelo de negocios no es nuevo. Por citar un ejemplo, hace algunos años, en Querétaro, la empresa Maló Producciones ofrecía la producción de grabaciones musicales siempre y cuando el artista cubriera los gastos de producción: tienes talento, ven, graba con nosotros, te ofrecemos la infraestructura, el estudio, te haremos difusión, serás famoso… pero tú debes de pagar la producción.

Bajo este modelo de negocios, el cliente/autor invierte mientras que la editorial se protege arriesgando lo menos posible, sin depender de que la obra se venda o no. Una vez que el autor/cliente recupera su inversión (arriba de los 100 mil pesos en la mayoría de los casos), la editorial y el autor/cliente irán a partes iguales (50% – 50%) en la repartición de las ganancias. Este porcentaje es tentador si consideramos que, en los modelos tradicionales de publicación de libros, el autor se adjudica el 5% por cada volumen impreso, y un 35% en formato electrónico. El resto es para los gastos de producción y distribución de la editorial.

El flujo de la ilusión de publicación editorial en Rodrigo Porrúa es el siguiente:

En entrevista telefónica:

Representante de Porrúa: Me da mucho gusto informarte que tu texto ha sido seleccionado de entre 15 mil obras que recibimos. Tu texto ha pasado los primeros filtros y ya se encuentra en la lista de publicación.

Autor cliente: Oh, gracias, es maravilloso. ¿Y qué sigue ahora?

En entrevista presencial:

Representante de Porrúa: Como te decía anteriormente, tu texto ha sido seleccionado de entre 11 mil textos (sic), ha pasado los primeros filtros y ya es considerada una obra para publicación.

Autor cliente: Muchas gracias, ¿qué sigue para la publicación?

Representante de Porrúa: El señor Rodrigo Porrúa está muy interesado en conocerte personalmente. Pero antes te tengo que platicar de la última etapa para la publicación. Se trata de los contratos, como somos una editorial de mucho prestigio es necesario que nos avoquemos a lo legal para que tanto tú como nosotros tengamos las cuentas claras acerca de los beneficios de publicar con nosotros. ¡Ya eres parte de la familia Porrúa!

Evidente no se trata de 11 mil ni mucho menos de 15 mil, pero la estrategia persuasiva del grupo editorial utiliza estas cifras a favor para colocar al cliente/autor en un lugar privilegiado, en la ilusión de ser publicado.

El tiraje de textos y la promesa de difusión de la obra no garantiza que ésta se vaya a vender, con mayor razón tratándose de autores incipientes y de editoriales pequeñas como Rodrigo Porrúa. La industria editorial es, antes que nada, un negocio.

De acuerdo a Alfredo Villeda, en su texto titulado “En busca de escritores desconocidos”, en su columna Fusilerías, publicada el 19 de marzo del 2016 en el periódico Milenio, casas editoriales como Anagrama, Galaxia Gutenberg, Siruela y Acantilado, tienen como política rechazar manuscritos no solicitados; Galaxia Gutenberg lo pone de manifiesto en su página: “La editorial no mantendrá correspondencia ni facilitará información sobre los manuscritos o propuestas no solicitados que se reciban. Y, de recibirlos, ni se devolverán ni se proporcionará información alguna sobre los mismos”.

En el 2014, Rodrigo Porrúa ya había lanzado la campaña Proyecto 20, un programa de apoyo para publicación dirigido a escritores emergentes y desconocidos hispanohablantes. Otro sello con el mismo apellido, Manuel Grañén Porrúa (tampoco relacionado con la tradicional editorial Porrúa), presentó por su cuenta un proyecto de apoyo editorial pero dirigido a autores del ámbito de la investigación académica que quisieran incursionar en la narrativa.

En la actualidad, ciertas editoriales han hecho de las redes sociales su página de vinculación, lo que contrasta con Francia, por ejemplo, en donde las publicaciones especializadas mantienen sus anuncios. Cito textual: Les Editions Amalthée, ¿escribe? Buscamos nuevos autores. Para envío de manuscritos. 2 Rue Crucy, 44005, Nates cedex 1. Teléfono: 02 40756078. Mayores informes en http://editions-amalthee.com/

Aunque es modelo de negocios aparentemente ilusorio para el autor/cliente, los planes de coedición son una excelente opción para dar voz a autores emergentes sin la necesidad de recurrir a los métodos tradicionales de publicación: los autores deberían de acudir con editores confiables.

Por citar un emblemático ejemplo, Nieve de Chamoy es una empresa editorial en donde “Pensamos que los ebooks y las apps requieren no solo de un óptimo funcionamiento técnico, sino de buen gusto, diseño y una experiencia orientada al lector. Porque un buen producto digital no es solo cosa de ingenieros… aquí te ofrecemos también un enfoque multidisciplinario a cargo de gente muy creativa, con saber (¡y sabor!) editorial”, de acuerdo a lo que se lee en su sitio nievedechamoy.com.mx La directora editorial el proyecto, nacido hace unos meses en la Ciudad de México, es Mónica Braun, poeta y editora de las revistas Viceversa, Harper’s Bazaar, supervisora de edición de McGraw-Hill y coordinadora editorial de Trilce Ediciones. Como escritora figura en diversas revistas,​ suplementos culturales y antologías​, además de haber publicado tres libros. También presume dos becas del Fonca y haber ganado el XXVII Premio de Poesía Punto de Partida.

El precio que ofrece Nieve de Chamoy por un proyecto de coedición alcanza apenas el 30% de lo que se invertiría con el grupo Rodrigo Porrúa. No te dejes engañar.