Apuntes para un incipiente escritor de cuentos*

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Publicado originalmente en el suplemento cultural Barroco número 646, del Diario de Querétaro del 19 de febrero del 2017.

  1. No existe ni existirán dos cuentos con estilos iguales. El cuento puede estar escrito en modos infinitamente distintos.
  2. Algunos cuentos se resumen de manera clara y concisa a modo de anécdota.
  3. Otros cuentos no son otra cosa que anécdota.
  4. Una anécdota es, a lo sumo, un relato breve de un hecho que resulta curioso. Puede expresarse como ilustración, ejemplo o entendimiento.
  5. Pero recuerda, la anécdota también es el argumento de una obra.
  6. Algunos cuentos tienen un desarrollo que está formado por secuencias abruptas de acciones que se enlazan hasta llegar al clímax.
  7. Otros, en cambio, dan cuenta de una vida oblicua y tangencial, es decir: presenta desviaciones respecto a un tema o personaje.
  8. Existen cuentos en los que parece que el autor los hubiese parido de la vida misma: aún conservan frescas las huellas de su nacimiento.
  9. Hay cuentos que son simples episodios sueltos; su significado puede ser hermético para el mundo o reservado para algunos cuantos.
  10. Hay personas para las cuales lo mejor y más querido que tienen es algún tipo de enfermedad del cuerpo o del alma. La cultivan a lo largo de toda su vida y viven sólo para ella; la padecen, pero se alimentan de ella, se están quejando siempre de esa dolencia ante los demás y de ese modo atraen su atención. Así se ganan la compasión de la gente, pero aparte de eso no tienen nada. Si los librásemos de su enfermedad, si los curásemos, haríamos de ellos unos desdichados, al privarlos de lo único que daba sentido a su vida: se quedarían vacíos. A veces la vida de un hombre es tan mísera que se ve forzado a apreciar su mayor defecto y a vivir para él. Puede decirse que a menudo la gente se vuelve depravada por puro aburrimiento.
  11. Sí, la anterior cita proviene de un cuento, “Veintiséis hombres y una muchacha” de Máximo Gorki.
  12. Cuentos alegóricos: una virtuosa antología de metáforas que construyen una idea compleja.
  13. Cuentos especulativos: ahora se les conoce como ciencia ficción, fantasía, terror, ficción distópica, ficción utópica, ficción apocalíptica y la llamada ucronía.
  14. Cuentos reflexivos: cuyo reflejo puede ir o no emparentado con la cotidianidad de quien lee y de quien lo escribe.
  15. Cuentos pictóricos: un pictograma, por ejemplo.
  16. Cuentos ingeniosos: ¿conoce, Caro Lector, los cuentos de Andrés Neuman?, ¿ha leído “Las furias de Menlo Park” de Ignacio Padilla?
  17. Cuentos psicológicos: no, no son terapéuticos. Suelen ser contraproducentes.
  18. Cuentos que parecen trozos de un reportaje.
  19. No, un reportaje no puede ser un cuento en sentido estrictamente literario.
  20. Cuentos que dicen todo mientras aparentan no decir nada.
  21. La nada (o el todo) puede ser un tema para un cuento.
  22. Nota mental: Lea “El todo que surca la nada” de César Aira.
  23. Todos los cuentos son aceptables. De acuerdo a E. H. Bates, todos los cuentos son parte del desarrollo del cuento moderno.
  24. Los críticos (esos seres tan deleznables como necesarios) se encargarán de hablar de esos cuentos y les darán vueltas, muchas vueltas… pero jamás podrán definir esa virtud llamada equilibrio, un guiño expresivo que delata el instinto del escritor.
  25. Por dicho equilibrio, un cuento deberá de sopesarse en las manos. Con arte cuasi curatorial, deberá de pasar bajo una prueba de estética e intuición.
  26. Quizás deba enmarcar esta frase, Caro Lector, o, al menos, trazarla con marcatextos: el equilibrio del cuento puede ser destruido por una sola frase superflua, por una palabra.
  27. El adjetivo que no da vida, mata. Me dijo alguna vez Francisco de Paula Nieto. Parafraseaba a Huidobro.
  28. La prueba crítica de la forma del cuento consiste en observar a un escritor que trama su cuento pieza por pieza, como alguien que construye una torre de cerillos, y que llega el momento en que siente consciente e instintivamente cuál será el último, y en qué momento la torre no soportará más.
  29. Si un cuento pasa la anterior prueba, ha superado todas las pruebas.
  30. Sí, la Biblia es mejor desde su perspectiva narrativa. Ruth, la parábola del hijo pródigo, Susana, Jonás, son solo algunos ejemplos emblemáticos de la vocación cuentística de la subvalorada Biblia.
  31. Imitar a Roberto Bolaño es un ejercicio interesante y útil, pero no sonarás como Roberto Bolaño, acaso como un impostor.
  32. La novela no es un arte superior al cuento. Mientras ésta se puede permitir el recreo de escenarios, el cuento acude a la concreción de universos.
  33. No puedes morir antes de leer “La princesa y el guisante” de Hans Christian Andersen.
  34. “La dama del perrito” puede arrancarte lágrimas o añorar un amor así. Sí, es de Chéjov.
  35. Joyce es Joyce. Finnegans Wake es quizás la perfecta conjunción entre desafío y lectura lúdica.
  36. Mientras haya escritores de cuentos que puedan pasar la prueba del equilibrio, el cuento sobrevivirá sin importar su forma.
  37. El cuentista que espera que su lector revele signos de audacia artística, morirá en la espera.
  38. Pero nunca escribas para tus contemporáneos, como decía Augusto Monterroso, ni mucho menos para tus antepasados. Escribe para la posteridad.
  39. En la literatura no hay nada escrito aunque ya todo esté escrito.
  40. El lector que por error recibe un libro de cuentos en vez de la novela que pidió se sentirá estafado, porque la novela está de moda.
  41. En Querétaro no hay revistas literarias. Mucho menos una revista dedicada exclusivamente al cuento. Y vaya que hay escritores que fomentan el arte del cuento. ¿Conoce, Caro Lector, a Fernando Tamariz?
  42. A continuación, un cuento, aunque en realidad se trata de un microrrelato que, no obstante, pasa la prueba del equilibrio. Se titula “El emigrante” de Luis Felipe Lomelí:

“El emigrante”

-¿Olvida usted algo?

-¡Ojalá!

  1. Juan Pedro Aparicio escribió el que quizás es el microcuento más corto de habla hispana, consta de una palabra:

“Luis XIV”

Yo.

  1. Parafraseando a Hemingway: si ningún bien puede resultar de los tiempos aciagos por los que atravesamos, al menos producen cuentos.
  2. ¿Y si la idea que tienes en mente la conviertes en cuento?

* Texto inspirado por la lectura del siempre imprescindible Lauro Zavala, Teorías del cuento I. UNAM, 1995.

Los fundamentales de Anagrama: la lista de Jorge Herralde. (III)

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Publicado originalmente en el suplemento cultural Barroco número 626, del Diario de Querétaro del 17 de septiembre del 2016.

Anagrama lleva, hasta la fecha, poco más de 3 mil títulos editados y publicados, una veintena de colecciones y los premio anuales que la editorial entrega: Premio Anagrama de Ensayo, desde 1973; y el Premio Herralde de Novela, a partir de 1983.

Por su trabajo de editor, Jorge Herralde ha recibido muchos reconocimientos entre los que podemos destacar fundamentalmente dos: en 1987 fue elegido “Hombre del Año” por la revista española Cambio 16 por su intensa actividad literaria; era la primera vez que este galardón se le entregaba a un editor. Y en el 2006 recibió el importante premio italiano Targa de Argento que distingue la labor editorial que coadyuva con el patrimonio cultural europeo y fomenta la cultura no consumista.

A Herralde se le ha criticado porque la mayoría de sus traducciones están plagadas del argot madrileño. Por ejemplo, Secretos de alcoba de los grandes chefs (Anagrama, 2007) de Irvine Welsh, “parece la novela de un adolescente español totalmente sobregirado con el habla de la calle, como si se tratara de uno de esos ruidosos pendejos seguidores de Bret Easton Ellis que abundaron en la península a principios de los noventa”[i].

  1. Antagonía de Luis Goytisolo (Barcelona, 1935), Novela en cuatro libros iniciada en 1973. Anagrama la publicó en un solo tomo en 2012.

La obra está comformada por:

“Recuento”, donde se presenta la vida de Raúl Ferrer Gaminde desde que nace hasta que comienza a escribir. Es la biografía del creador, o cómo llega a la conclusión, a la palabra, a la idea, a concebirse a sí mismo como escritor.

“Los verdes de mayo hasta el mar”, en donde se cuenta la vida cotidiana de este creador, intercalada con sus textos.

“La cólera de Aquiles”, el cual parece que tiene poco que ver con Raúl Ferrer, pero que en realidad ofrece otro punto de vista, desde afuera, ya que la voz narrativa cambia a la prima y antigua amante del protagonista, que aporta desde su perspectiva la imagen y el mundo de Raúl.

“Teoría del Conocimiento”, es el libro que escribe Raúl, su experiencia de vida, su experiencia de escritor, pero sobre todo se aporte una visión sobre la literatura, la creación, las palabras: el universo literario visto desde la Literatura.

  1. En la orilla de Rafael Chirbes Magraner (Valencia, 1949-2015).

El capítulo primero se títula “El Hallazgo”: el 26 de diciembre del 2006 un cadáver, encontrado por el personaje Ahmed Ouallahi, en el pantano de Olba pone en marcha la narración. Su protagonista, Esteban, se ha visto obligado a cerrar la carpintería de la que era dueño, dejando en el paro a los que trabajaban para él. Mientras se encarga de cuidar a su padre, enfermo en fase terminal, Esteban indaga en los motivos de una ruina que asume en su doble papel de víctima y de verdugo, y entre cuyos escombros encontramos los valores que han regido una sociedad, un mundo y un tiempo. La novela nos obliga a mirar hacia ese espacio fangoso que siempre estuvo ahí, aunque durante años nadie parecía estar dispuesto a asumirlo, a la vez lugar de uso y abismo donde se han ocultado delitos y se han lavado conciencias privadas y públicas. Heredero de la mejor tradición del realismo, el estilo de En la orilla se sostiene por un lenguaje directo y un tono obsesivo que atrapa al lector desde la primera línea volviéndolo cómplice.

  1. Crematorio de Rafael Chirbes Magraner (Valencia, 1949-2015).

La muerte de Matías Bertomeu, el ideólogo que cambió la revolución por la agricultura, pone en marcha los mecanismos que componen Crematorio. El dolor devuelve el reverso de vidas levantadas sobre oscuros cimientos: la del hermano de Matías, Rubén, el constructor sin escrúpulos; la de Silvia, la hija de Rubén, biempensante restauradora de arte casada con Juan Mullor, el catedrático que prepara la biografía de Federico Brouard, viejo amigo de los Bertomeu, un escritor alcohólico que vive el fracaso de sus últimos días; la de Ramón Collado, el hombre que hizo los trabajos sucios del constructor; la de Traian, el mafioso ruso, viejo socio de Rubén; y la de Mónica, la jovencísima y ambiciosa esposa.

En los agradecimientos, el autor se excusa con los autores ‘saqueados’ en su libro (textos literarios, artículos periodísticos, películas… incluyendo la Biblia), homenajeándolos y citándolos a la menor excusa.

En el 2011 fue adaptada como serie televisiva (8 capítulos), aclamada por la crítica.

  1. 2666 de Roberto Bolaño (Santiago de Chile, 1953-Barcelona, 2003).

A cuatro profesores de literatura, Pelletier, Morini, Espinoza y Norton, los une su fascinación por la obra de Beno von Archimboldi, un enigmático escritor alemán cuyo prestigio crece en todo el mundo. La complicidad se vuelve vodevil intelectual y desemboca en un peregrinaje a Santa Teresa (trasunto de Ciudad Juárez), donde hay quien dice que Archimboldi ha sido visto. Ya allí, Pelletier y Espinoza se enteran de que la ciudad es desde años atrás escenario de una larga cadena de crímenes: en los vertederos aparecen cadáveres de mujeres con señales de haber sido violadas y torturadas. Es el primer asomo de la novela a sus procelosos caudales, repletos de personajes memorables cuyas historias, a caballo entre la risa y el horror, abarcan dos continentes e incluyen un vertiginoso travelling por la historia europea del siglo XX. 2666 confirma el veredicto de Susan Sontag: “el más influyente y admirado novelista en lengua española de su generación. Su muerte, a los cincuenta años, es una gran pérdida para la literatura”.

  1. Los detectives salvajes de Roberto Bolaño (Santiago de Chile, 1953-Barcelona, 2003).

Arturo Belano y Ulises Lima, los detectives salvajes, salen a buscar las huellas de Cesárea Tinajero, la misteriosa escritora desaparecida en México en los años posteriores a la revolución, y esa búsqueda -el viaje y sus consecuencias-, se prolonga durante veinte años y se bifurca a través de numerosos personajes y continentes, en una novela donde hay de todo: amores y muertes, asesinatos y fugas turísticas, manicomios y universidades, desapariciones y apariciones. Entre los enigmáticos protagonistas de este libro, destaca un fotógrafo español en el último escalón de la desesperación, un neonazi, un torero mexicano jubilado que vive en el desierto, una estudiante francesa lectora de Sade, una prostituta adolescente en permanente huida, una prócer uruguaya, un abogado gallego herido por la poesía, un editor mexicano perseguido por unos pistoleros a sueldo.

Esta obra maestra, patrón de influencia para una larga lista de escritores noveles y quienes buscan reinventarse, obtuvo por unanimidad el Premio Herralde de Novela y el Rómulo Gallegos.

A pesar de que en el 2005 Jorge Herralde dedicó al escritor chileno Para Bolaño (Acantilado), un libro de poco más de cien páginas que reúne textos donde el editor da cuenta de su amistad y la personalidad del escritor chileno, Alfaguara anunció que para este año reeditará toda la obra del autor, incluyendo dos textos inéditos: El espíritu de la ciencia ficción, en librerías a partir del 3 de noviembre, y un volumen de cuentos aún sin título.

[i] Ernesto Ayala, Un plato insípido, Cuerpo E (Artes y Letras), El Mercurio, Chile, 23/3/2008. Recuperado el 14 de septiembre del 2016.