Algunas finalidades antropológicas de la educación

Ya sea desde la vertiente filosófica, cultural o física, la Antropología acude a un campo amplio de estudio cuyo centro crítico de referencialidad es el anthropos (animal educando), y cuyos contenidos son cambiantes, significaciones dinámicas que se configuran a la par de la vida comunitaria. Al referirnos a centro crítico apelamos a la idea de que el ser humano es per se problema y problematización al debatirse perennemente entre el sistit y la ex-siste, entre la objetividad y la subjetividad, entre lo gratuito y la situación, entre la esencia y la trascendencia.

Considerando lo anterior, es menester preguntar ¿cuáles son las finalidades antropológicas de la educación? Más menester aún se nos presenta la necesidad de referirnos a la problematización antropológica desde y para un enfoque educativo. Al respecto, los nombres de Earl Barnes y E. L. Hewett destacan por ser los pioneros en establecer dicha problematización. Para 1913, María Montessori presenta su Pedagogía Antropológica el cual, desde un acercamiento desde la etnografía social dirigido a los entonces llamados ‘anormales’, plantea un acercamiento antropológico a la educación.

Ya en la década de los veinte, Mead y Malinowski impulsaron los estudios etnográficos dirigidos al fenómeno educativo, específicamente en el estudio de la llamada transmisión cultural. Pero es George Spindler, en plena década de los años cincuenta, que se presenta una pretensión seria para establecer una teoría capaz de trazar contextos socioculturales y etnográficos empíricos de los procesos de enseñanza-aprendizaje (Spindler, 1997). Posteriormente, Spindler insistirá en la pluralidad contextual y en la diversidad del ethos en la vida de las culturas lo que sin duda repercute en el fenómeno educativo.

La condición problemática y susceptible de problematización del ser humano lo coloca en una estructura ambivalente entre la objetividad condicionante y la subjetividad trascendente que se refleja en el objeto de estudio de la antropología con enfoque educativo, como se vio en la reseña histórica anterior. Asimismo, partiendo del hecho de que la cultura es la forma en la que el ser humano se dirige hacia su autorrealización, la cultura y la acción constituyen una vertiente dinámica de la vinculación entre la educación y la antropología.

So pena de caer en determinismo vociferantes o caminos superpuestos entre supuestos encuentros de la Antropología con la Educación, la Antropología ha de cumplir con una primera enmienda: la de garantizar la problematización y el cuestionamiento moral desde una dimensión antropológica ante la falta de coincidencia de la conciencia con el mundo. Es pertinente, pues, preguntar ¿para qué educar (se)? La ruta teleológica de la educación, aquella que va del poder-ser al deber-ser, nos vislumbra la respuesta: para poder-ser seres humanos que acuden a la verdad desde la conciencia en pleno acto de libertad.

Toda vez que se ha fundamentado la finalidad fundamental de la Antropología Educativa, podemos ser más específicos en los otros alcances que propicia dicha finalidad.

1. La antropología educativa nos permite acceder a la comprensión del fenómeno educativo desde sus interrelaciones socioculturales a nivel de las superestructuras (de acuerdo a la terminología del Materialismo Histórico), lo que Fullat denomina Relaciones Supraestructurales.

2. Nos otorga una aproximación contextual de la práctica educativa (didáctica) mediante el planteamiento axiológico de temáticas coyunturales: etnografía de los ambientes educativos, ideologías latentes y manifiestas en los programas de estudio, la formación y el sustrato ideológico de los cuerpos académicos…

3. Coadyuva en el abordaje de problemas manifiestos de las sociedades contemporáneas desde un enfoque multicultural transversal e interdisciplinario, en aras de una intervención antropológica que acuda a la educación para la libertad.

4. Nos permite analizar los enfoques formales y no formales en los procesos educativos para el trazado de una Weltanschauung (cosmovisión), a contracorriente de los modelos educaciones en boga y de un supuesto humanismo tan reciclado como vacuo.

5. En suma, mediante dicha Weltanschauung podemos fundamentar la guía de procesos de aprendizaje (mas no enseñar) dirigidos a la toma de conciencia con sentido democrático, igualitario, diverso, solidario, capaz de existir y coexistir en paz. Si bien lo anterior redunda en una propuesta utópica (arquetipos de sociedad, de hombre, de cultura, de sociedad…), se trata de sortear el topos común en el que se reincida bajo influencia de postulados narcisistas mediante una deconstrucción del acto educativo. Si desde la Antropología se aborda la cultura, los valores (imperativos categóricos, de acuerdo a Kant) y la vida en sociedad, la educación se postula como el primer paso en este proceso axiológico y teleológico, en plena decisión antropológica donde se respete la palabra ajena con el pleno ejercicio crítico de la conciencia en y para la libertad.

Referencias:

Rojas Osorio, C. (2010) Filosofía de la educación, de los griegos a la tardomodernidad. Medellín, Colombia: Editorial Universidad de Antioquía. Colección Educación.

Spindler, G. (1997) Education and Educational Process. Anthropological Approaches. California: Stanford University Press. Imagen