Tamar Cohen, escribir me salvó la vida.

Tamar Cohen: escribir me salvó la vida

Publicado originalmente en el suplemento cultural Barroco número 676, del Diario de Querétaro del 17 de septiembre del 2017. Foto: Martín Venegas.

El año terrible (Ediciones SM, 2015), libro con el que la autora Tamar Cohen irrumpe en la literatura juvenil, fue escrito en atención al Premio Gran Angular México de Literatura Juvenil, certamen literario de editorial SM: “La verdad, la escritura del libro fue muy algo impulsivo. A mí me detectaron bipolaridad. En el momento en el que yo me encontraba escribiendo la novela me encontraba en una etapa muy maniaca, me despertaba a medianoche y todo era escribir, escribir, escribir…” dice la autora capitalina en entrevista exclusiva para BARROCO, en el marco del Hay Festival Querétaro 2017.

Bajo el influjo de la impulsividad producto de su trastorno, la novela completa la escribió en un lapso de dos meses, “plasmaba ahí todo lo que me pasaba, sin ningún tipo de pudor, ni de miedo, mi intención principal era ponerlo en papel. Cuando la terminé tuve un tiempo de calma en mi vida”.

El año terrible narra la vida de Dana, una adolescente común quien, tras diagnosticarle depresión, tiene que sortear además los problemas propios de la edad. “Dos semanas después de que terminé la novela, era el certamen de la editorial SM”. Fue precisamente el lapso de dos semanas que la escritora utilizó para corregir el texto. “La verdad nunca lo escribí pensando en participar en un concurso. Para mí fue mucha sorpresa que mi novela haya resultado ganadora”.

¿Cuál ha sido la recepción de tu novela?

Muy buena, la verdad, sobre todo entre los lectores jóvenes. Además de la depresión, la novela toca el tema de la sexualidad de una chava de preparatoria. Este tema no es algo que se encuentre de manera recurrente en los libros para adolescentes, sobre todo escrito en un lenguaje tan libre, tan desatado por parte de la protagonista.

Dentro de tu proceso creativo, ¿pensaste en tu lector o simplemente fue la impulsividad por contar una historia?

La verdad es que casi nunca pienso en el lector, sino que más bien pienso en mí, en lo siento cuando escribo. Específicamente en El año más terrible sí se trató de lo que quise poner allí. Siento que si pienso más en el lector mi escritura no sería honesta.

A dos años de distancia, ¿cómo lees El año más terrible?

Es curioso porque lo leo y, a pesar de que me sigue gustando mucho, y de que pienso que tiene mucha calidad literaria (por algo ganó el concurso), dudo de que, si hubiera estado en mis cinco sentidos, hubiera ganado. Mi libro es demasiado transparente.

Los escritores, como seres humanos, son seres perfectibles que arrastran defectos, pero que de alguno u otra manera estos defectos fungen como detonantes. Además de ser un potenciador de tus historias en tu vida, con tu diagnóstico de trastorno de bipolaridad,

¿Qué significa para ti la Literatura?

Para mí la Literatura es mi vida en muchos sentidos. Este libro es específico me salvó, de alguna manera salí adelante gracias a él. Asimismo, creo que mi libro puede ayudar a otras personas.

En la obra, Dana se apropia de una voz literaria cercana a la introspección, en flagrante conexión con el lector adolescente y de todas las edades: “Siento que todavía no me regresan a mi hija, suelta mamá con los ojos llenos de lágrimas, su comentario me da la peor hueva, últimamente anda muy melancólica y cada que estamos solas aprovecha para sacar el tema de mi enfermedad, prefiere no hablarlo enfrente de mis hermanos, porque no quiere preocuparlos, es una estupidez: Yoshi es un bebé y Rubén no tiene conciencia, ni masa cerebral. Lo dices como si una banda de extraterrestres me hubiera secuestrado, le digo para bajarle 5 rayitas a la intensidad del momento. Extraño a la Dana de antes, vuelve a insistir. Quiero vomitar, no te hagas la sufrida má. Me levanta el dedo índice. Me olvidaba que no se te puede decir nada, le digo con la mirada clavada en el plato, sé que le revienta que no la vea a la cara. Mírame a los ojos, Dana, la miro sin parpadear, como hace Rubén cuando la quiere provocar, ¡ay no seas grosera! Me dice con su voz de paréntesis. Mamá se encierra en su cuarto, me quedo haciendo figuras en el plato con el tenedor y la miel, la última es un hacha”.

“La literatura me ha dotado el poder de leer la vida de otras personas, de encontrarle muchos sentidos a la vida: leyendo un libro le encuentro el sentido que a veces creo haber perdido. Y escribiendo historias es como me encuentro, identificándome con mis propios personajes”, comenta la autora de origen judío.

Con Kirén Miret, creadora de la serie Niñonautas, como moderadora. Tamar Cohen participó junto a la también ganadora mexicanas de los premios literarios que otorga SM: Nuria Santiago (Premio Barco de Vapor). A ellas se sumó la narradora y filóloga española Ana Cristina Herreros, también conocida como Ana Griott.

En su participación en el Hay Festival 2017, Tamar Cohen dijo que para escribir Un año terrible tuvo que conectarse con la adolescente que lleva dentro: veía las mismas series y escuchaba la misma música que sus hijos. Además, igual que su personaje, la escritora estaba atravesando por una etapa difícil de depresión, y eso quedó reflejado en la historia.

¿Qué estás leyendo en este momento?

Justo ahorita estoy leyendo Americanah de Chimamanda Ngozi Adichie, lo acabo de empezar, me está gustando mucho. Acabo de terminar un volumen de cuentos de Ignacio Padilla que está increíble. Me fascina la literatura juvenil, me la paso leyendo historias juveniles. Además de que me ayudan mucho para escribir, me apasiono con los temas como si fuera una adolescente. También termine de leer hace poco No le voy a pedir a nadie que me crea de Juan Pablo Villalobos.

Tamar Cohen abundó además en que dijo, para escribir Un año terrible tuvo que conectarse con la adolescente que lleva dentro: “veía las mismas series y escuchaba la misma música que mis hijos. Además, igual que mi personaje (porque yo me hago presente totalmente en el personaje) hago mención de todas las complicaciones que acompañaron mi depresión. Escribir Un año terrible salvó mi vida”, concluyó.

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Joan Tarrida, el privilegio de editar en México.

Joan Tarrida, el privilegio de editar en México

Publicado originalmente en el suplemento cultural Barroco número 676, del Diario de Querétaro del 17 de septiembre del 2017. Foto: Martín Venegas.

Joan Tarrida (Barcelona, 1959) caminó por la plancha de nuestra Plaza de la Constitución prácticamente bajo el abrigo del anonimato. Con paso sostenido, con clase, llegó puntual a la cita, abriéndose paso con elegancia y sutileza, acaso las mismas virtudes que distinguen la editorial que dirige: Galaxia Gutemberg. Sí. El director editorial de esta prestigiosa editorial española estuvo en nuestra ciudad para participar en el Hay Festival Querétaro 2017, y BARROCO platicó con él en entrevista exclusiva.

Carlos Campos (CC): Joan, vienes a la ciudad en tu perfil de editor. Tu vida es una vida plagada de libros desde hace cuarenta años. Vienes a hablar del trabajo editorial, específicamente desde el trabajo de edición de Galaxia Gutemberg. Cuéntanos, ¿qué tiene qué decir Galaxia al mundo editorial?

Joan Tarrida (JT): El Hay Festival ha organizado un encuentro de editores provenientes de 14 países latinoamericanos, cosa que yo creo que es un hito porque muy pocas veces editores de habla hispana se reúnen para comentar los problemas que tienen, lo que les afecta, su relación con los lectores, con los libreros, con los nuevos medios digitales, la distribución entre unos países y otros… Hay muchos temas que afectan a todos y que muy pocas veces tenemos la oportunidad de reunirnos en un mismo sitio. Además de la importancia de lo anterior, es fruto de la novedad editorial que se va a presentar a principios del 2018 que es la Antología Bogotá 39.

Bogotá39 es un proyecto de colaboración entre el Hay Festival y Bogotá: UNESCO World Book Capital City que hace diez años se plantearon el objetivo de identificar 39 de los más prometedores escritores latinoamericanos menores de 39 años. En aquél entonces, los jueces del concurso fueron tres escritores colombianos: Piedad Bonnett, Héctor Abad Faciolince y Óscar Collazos. El éxito de este proyecto llevó a un proyecto similar llamado Beirut39, que seleccionó a 39 de los escritores más prometedores del mundo árabe. África39 siguió en 2014.

JT: Ya se publicó una antología hace diez años. Diez años después, Hay Festival lanzó nuevamente la convocatoria. Los 39 mejores escritores latinoamericanos de menos de 39 años de edad.

En el número 659, el domingo 21 de mayo, BARROCO publicó la lista completa de los autores que conforman Bogotá 39. Los mexicanos que aparecen en la lista son Gabriela Jáuregui, Laia Jufresa, Brenda Lozano, Valeria Luiselli, Emiliano Monge, Eduardo Rabasa y Daniel Saldaña.

JT: El Hay Festival ha tenido una idea excelente: dar la edición de esta antología a diversos editores en cada país, y siempre a editores independientes, lo cual es una muestra de apoyo a las editoriales independientes. En el caso de Galaxia Gutemberg, hemos tenido la suerte de que nos propusieran editarlo en México y en España. México, además, es el país que en la edición de este año tiene más autores, con lo cual, el poder editar esta antología en México será un privilegio.

CC: Esta idea es además un honor, porque la relación de México con Galaxia Gutemberg es íntimamente estrecha a partir de la primera edición del Primer Premio Dos Passos, destinado a la edición de autores emergentes, y cuyo primer ganador fue precisamente un mexicano: Roberto Wong (Tampico, 1982) con su novela París, D. F.

Galaxia Gutenberg es una editorial española creada el 1994 inicialmente con el objetivo de distribuir los libros del Círculo de Lectores. En el 2010, la editorial se independizó de Círculo de Lectores y pasó a ser una editorial independiente. Desde entonces, Tarrida funge como director y editor.

CC: en el mundo editorial, me parece que Galaxia Gutemberg ha tenido la virtud de encontrar un balance entre autores consolidados, por ejemplo, la obra completa de Guillermo Cabrera Infante, o el imprescindible Vida y Destino de Vasily Grossman; y autores emergentes, como en el caso de los autores beneficiados por el premio Dos Passos. ¿Ha qué se debe este enfoque?

JT: De entre todas las funciones que tenemos, yo creo que hay dos que definitivamente todo editor debe de tener: la primera es poner al alcance del lector los grandes nombres. A veces, por avatares de la edición, desaparecen algunos libros. En el caso de Cabrera Infante, cuando murió dejó una serie de libros por publicar. En ese caso se trata de publicar obras inéditas. En otros casos se trata de recuperar obras de autores vivos como en el caso de Vida y Destino, o como en el caso de las obras completas de Octavio Paz y de otros autores. Pero uno se puede quedar conforme con lo que uno sabe que vale, lo que ya tiene una merecida dignidad en el mercado. Es entonces cuando entra la segunda función: descubrir gente que está empezando, autores que están al inicio de su carrera, y a esta gente acompañarlos en la medida de lo posible en su desarrollo. Usted ha mencionado a Roberto Wong, que es un mexicano que ganó el primer premio a novela inédita. Este autor vivía primero en San Francisco; ahora, por casualidad, se ha trasladado a vivir a Barcelona, ahora estamos muy cerca… Y pues estamos esperando que entregue la segunda novela, no se trata solamente de publicarlos una vez porque ha ganado un premio, sino irlo siguiendo.

CC: ¿Cuáles son los retos que enfrentan las editoriales en la actualidad? ¿Qué desafíos acuñan ante las nuevas tecnologías digitales, la piratería, los discursos mediáticos?

JT: El mundo editorial constantemente se encuentra en la lucha por conseguir el tiempo libre de la gente, ese tiempo libre que cada vez es menor porque tenemos que trabajar cada vez más para poder sobrevivir. Y, además, hay cada vez más cosas que intentan atrapar a ese tiempo libre. Es una evidencia que los programas de televisión en plataformas están ocupando un lugar narrativo que antes tenía el libro. Esta, por otra parte, el tiempo que pasamos en los dispositivos móviles, en redes sociales, muchas veces de manera que no haría falta, en pleno uso excesivo. Al final, todo esto va robando tiempo al tiempo que antes dedicábamos a leer. Pero antes, cuando nosotros comenzábamos a ver la televisión, con la oferta de cuatro, ocho o diez canales de televisión, también se decía lo mismo. Yo recuerdo que nunca se ha leído tanto como se ha leído en los años 2000 y 2008, antes de la crisis. Y en ese momento había muchas televisiones. Yo creo que tenemos que enfrentar esto que es una realidad, que al final lo que hace es exigirnos que, para que la gente nos dedique tiempo. A la gente les tiene que interesar mucho: tenemos que conseguir que ese interés se les despierte a través de las redes sociales que, en ese sentido, van a nuestro favor; y a través de los libreros y de los medios de comunicación que, en ese sentido, estamos creando una serie de complicidades. Para llegar a los lectores de todo el mundo, es imprescindible la ayuda, apoyo y capacidad de colaboración conjunta de los medios de comunicación y los libreros.

CC: Claudio López Lamadrid, editor de Penguin Random House, hablaba de que el libro electrónico no había significado un ingreso importante para el volumen de ventas. ¿Compartes esa visión?

JT: Totalmente. Para nosotros es un 2% En España, en general, estamos hablando de un 3%, esto sin considerar a los libros profesionales o académicos, que en ese caso el libro electrónico si presenta ventajas. Se trata de una ganancia muy pequeña en comparación a todo lo que se ha dicho en torno al libro electrónico, que llegaría el momento de la desaparición del libro físico, entre otras cosas. ¡Eso no ha ocurrido! Nosotros ofrecemos todos nuestros libros tanto en físico como en digital, damos al lector la capacidad de escoger en qué plataforma quiere leer. Queremos que el lector sea consciente de que autores, editores, impresores vivimos de esto.

El encuentro de voces: Hay Festival 2017

El encuentro de voces en el Hay Festival Querétaro 2017

Publicado originalmente en el suplemento cultural Barroco número 675, del Diario de Querétaro del 10 de septiembre del 2017. Fotos de Mónica Zárate.

Simon Sebag Montefiore.

“Para mí es una gran alegría que mis libros se estén publicando en español, especialmente para el público lector de México y Latinoamérica” fueron las palabras de Simon Sebag Montefiore (Londres, 1965), autor de Los Romanov 1613-1918 (Crítica, 2016).

Tras la publicación de sus libros de ficción, Sebag Montefiore ha emprendido su viaje por el camino de la Historia con Catherine The Great and The Potemkin, Stalin: La corte de la Estrella Roja, El Joven Stalin, Jerusalén: La Biografía, Titanes de la Historia, así como Los Romanov.

De acuerdo al autor, Angelina Jolie será probablemente la protagonista de Catherine The Great en su adaptación cinematográfica, de acuerdo a información publicada recientemente por The Hollywood Reporter.

En estos grupos, el autor explora las relaciones entre el poder, la personalidad de los líderes, la política y las familias. Asimismo, estos grupos pueden tener una conexión actual por la cuestión de los sistemas y los líderes políticos en Latinoamérica.

Los temas de los liderazgos políticos y el poder como tal son relevantes, los nombres de Trump, Putin, Kim Jong Un, entre otros, dan cuenta de ello.

Los Románov gobernaron Rusia como zares y emperadores durante trescientos años. A través de la fuerza implacable de su personalidad, esta familia de peculiares pero brillantes autócratas, transformó un reino débil y arruinado por la guerra civil en un imperio que dominó Europa. Pedro el Grande, el tirano borracho y asesino, gigante físicamente y reformador político; y Catalina la Grande, la apasionada princesa alemana que derrocó a su propio marido para convertirse en el estadista más sobresaliente de una edad de oro, fueron los dos más grandes gobernantes de Rusia. Elizaveta, que era tan promiscua como glamurosa, continuó el ascenso de Rusia como una potencia europea; más tarde los irresponsables y desequilibrados Pedro III y Pablo I fueron asesinados. Nicolás I censuró a Pushkin, se nombró a sí mismo Gendarme de Europa y luchó en la guerra de Crimea con Gran Bretaña. Finalmente, Nicolás II y Alexandra, a pesar de su feliz matrimonio y la tragedia de su hijo hemofílico, resultaron ser demasiado ineptos para salvar a Rusia de la Gran Guerra y revolución.

Hablando específicamente acerca del poder en Rusia, en el contexto del próximo centenario de la Revolución Rusa, el autor destaca que tres aspectos: el primer punto es investigar al respecto de estos temas, algo que siempre ha interesado al autor.

El segundo aspecto importante es interpretar correctamente y escribir respecto a eso. Yo escribo mis libros Yo quiero hacer mis libros accesibles y comprensibles para todos, incluso para mi madre, que entienda, comprenda y disfrute de estos temas.

 

Norman Ohler.

De acuerdo a Norman Ohler (Alemania, 1970) fue en na conversación casual con un amigo DJ, en la que este mencionó que los nazis vivían drogados, fue el detonante de la investigación más importante emprendida hasta ahora por el periodista alemán Norman Ohler. Para corroborar la veracidad de este dato, el autor se metió de cabeza en los archivos federales de Alemania y Estados Unidos durante cinco años. Sus hallazgos desvelan una parte de la historia del nazismo. Por un lado, ahonda en lo que era un secreto a voces: la drogadicción de Adolfo Hitler. Su médico personal, Theodor Morell, lo mantenía activo con 74 productos diferentes, que incluían desde la inyección de esteroides hasta un producto farmacéutico similar a la heroína. Por otro, revela que los soldados alemanes que participaron en las campañas relámpago de Polonia y Francia recibieron generosas dosis de una metanfetamina, patentada en 1937, que los mantenía despiertos durante un par de días. Las drogas decidieron el curso inicial de la Segunda Guerra Mundial.

Sobre el estado Nazi se había escrito de todo, o al menos eso era lo que se pensaba, sin embargo, no es sino hasta hoy cuando se aborda de manera ampliamente documentada el insospechado consumo de la llamada “droga del horror” o “crystal meth”, como se le conoce coloquialmente, lo cual podría explicar muchas de las decisiones que se tomaron durante el Tercer Reich. Los resultados de la investigación de Ohler se plasman en el libro High Hitler (Crítica, 2015), un libro en donde el autor presenta argumentos para fortalecer la hipótesis de que Hitler era un adicto a las metanfetaminas y a otros opiáceos fuertes: “De hecho, fue en el ejército Nazi en donde se inició el consumo de las metanfetaminas”.

El régimen que Hitler dirigió actúo de manera hipócrita, afirma el autor, ya que, aunque oficialmente estaba prohibido, el consumo de drogas tuvo un fuerte encubrimiento al interior de las tropas nazis.

 

Hanif Kureishi

Enfundado con la playera con la imagen de Blackstar del último disco de David Bowie, Hanif Kureishi (Bromley, UK, 1954) habló con BARROCO acerca de su corta, pero profunda amistad con David Bowie: “tuvimos una amistad de cerca de tres años, cuando escribió la música para la adaptación cinematográfica de El Buda de los Suburbios (Anagrama, 1990). Era un hombre hermoso, intenso, interesante”.

A la distancia, y tras celebras los primeros veinticinco primeros años del libro que lo llevó a la fama mundial, Kureishi nos relató su experiencia como hijo de migrantes, la muticulturalidad, la migración y la literatura como forma de vida: “es la primera vez que visito México. Es un lugar muy emocionante”.

El motivo de su visita ni siquiera él lo tenía claro: “El motivo principal por el que estoy aquí es para conocer México, para echar un vistazo. Estoy muy nervioso, porque sé que hubo un huracán en el Caribe, y hubo una alerta de Tsunami por el terremoto de ayer en la noche. Así que espero que valoren mi visita y participación”, dijo el autor con su distintiva ironía.

Y agregó: “Sé que soy parte del programa, aunque no sé de qué ni con quién voy a hablar”, dijo el también autor de Intimidad (Anagrama, 2005), quien tendrá participación junto a Guillermo Arriaga para hablar acerca de cine y literatura.

A 25 años las cosas han cambiado mucho.

 

César Aira.

En contraste con los libros extensos, gordos por el extenso número de páginas, “lo mío tiene más de poesía que de narrativa estricta. Hay una densidad que lo hacen un poco imposible tanto para el autor como para los lectores, seguirlo más allá de esas pocas páginas. Las historias que a mí se me ocurren tienen ese formato de menos de cien páginas”, dijo César Aira (coronel Pringles, Buenos Aires, 1949) autor de más de sesenta libros que, en su gran mayoría, se distinguen por ser libros delgados, “elegantes libros delgados” de acuerdo a sus propias palabras.

Con frecuencia, Aira refire que prefiere la búsqueda de una estética vanguardista en la que, en lugar de editar lo que ha escrito, se involucre una “fuga hacia adelante” para improvisar una salida de los rincones en los que se escribe. Aira también busca en su obra el continuo de un movimiento constante en la narrativa ficticia. Como resultado, sus ficciones pueden saltar radicalmente de un género a otro y, a menudo, despliegan estrategias narrativas de la cultura popular y géneros “subliterarios” como la ciencia ficción de la pulpa y las telenovelas de televisión; por otra parte, frecuentemente se niega deliberadamente a ajustarse a las expectativas genéricas de cómo debe terminar una novela, dejando muchas de sus ficciones completamente abiertas.

“Por alguna extraña perversión, tanto autores como editores prefieren libros gordos. Yo tengo una hipótesis y es que los lectores que no son lectores asiduos, cuando entran a una librería, por ese mandato social de que los libros son buenos y de que los libros le hacen bien a la gente, se sienten desconcertados. Entonces, eligen el libro más gordo que encuentran para no tener que ir a una librería en varios meses”.

Ready Player One

Publicado originalmente en el suplemento cultural Barroco número 672, del Diario de Querétaro del 20 de agosto del 2017.

Insert coin

Estamos en el año 2044, el mundo y su realidad, tal y como lo conocemos, y a pesar de los postulados progresistas, es un lugar deplorable. Wade Watts es un adolescente que, para sentirse realmente vivo, es cuando ingresa a la plataforma de realidad virtual denominada OASIS, en donde prácticamente vive una vida paralela.

Wade dedica su vida paralela a estudiar los rompecabezas ocultos en los confines digitales de este mundo virtual, rompecabezas ideados por James Halliday, creador de OASIS, un personaje virtual (su nombre en OASIS es Anorak) fallecido hace tiempo, pero que en vida se obsesionó con la cultura pop de décadas pasadas; Halliday promete poder y fortuna a quien pueda desbloquear los acertijos de OASIS.

Han pasado cinco años y no hay ninguna noticia acerca de los rompecabezas. De hecho, parece ser que a la población total de OASIS se les ha olvidado el desafío de Anorak. Cuando Wade (Parzival es el nombre de su avatar en la plataforma) tropieza de manera circunstancial con la primera pista la fascinación por resolver los rompecabezas se reactiva. Wade se ve acosado por jugadores novatos y expertos, y por acérrimos rivales dispuestos a matarlo para conseguir la cuantiosa fortuna que hay como recompensa. La carrera está en marcha: si Wade quiere sobrevivir, tendrá que ganar y enfrentar el mundo real que siempre ha estado tan desesperado por escapar.

El pasado mes de julio, Steven Spielberg anunció que se encargaría de llevar al cine a Ready Player One (Random House, 2011) la primera novela de Ernest Cline, novelista estadunidense autor también de Armada (Crown Publishing, 2015). El libro se ha convertido en un éxito de ventas y ha propiciado un movimiento subcultural que ha elevado a escritor de culto.

El libro es quizá la suma simbólica de toda una generación. Los del rango de edad de entre 30 y 40 años (kidult, rejuvenile o adultescent, cultural y comercialmente distinto al ‘chavorruco’ que se ha esparcido en México con connotación peyorativa o burlesca) seguramente se sentirán en un paraíso referencial, cada capítulo es un malvavisco. Es una novela de Ciencia Ficción que, a través de OASIS, estructura realidad distópica en modalidad Video Juego de Rol Multijugador en Línea (MMORPG). Esta distopía es el vaso comunicante en donde convergen múltiples hipervínculos metarreferenciales a través de la cual se va abriendo paso Wade. El lector toma el rol del jugador y controla el avatar de Wade/Parzival a modo de personaje. Aunque es posible que, como testaferros de la cultura popular de las últimas cuatro décadas, podamos encontrar y distinguir innumerables patrones narrativos, es precisamente esta la mayor virtud de la obra: Calabozos y Dragones (Acererak, el presonaje macabro del juego de mesa, pero que también recuerda a la serie animada de televisión), Joust (el juego de caballeros montados en avestruces siendo parte de una justa), Leopardon y su aparición con los Spider-Friends, Blacktiger (videojuego de Capcom), Gigante de Acero, Mazinger Z (su nombre real en Japón es Tranzor Z) y su versión femenina Minerva X, Godzilla, Jet Jaguar y por supuesto Ultraman, Gundam Series, Giant Robo, Gigantor, Macross Series (en México lo recordamos con a la máquina Voight-Kampff y Blade Runner,  Max Headroom con su peinado perfecto y su tartamudedo hilarante, Capitán Crunch (sí, el capitán del cereal), Volver al Futuro (un homenaje conmovedor al DeLorean), Tron…

Acaso la imagen metarreferencial más emblemática, sobre todo para los amantes del Rock Progresivo, es la aparición de 2112 (The Island Def Jam Music Group, 1976). Esto lo dejo como un referente para que tú, Caro Lector, abras la puerta del disco y te deleites.

Para los lectores no familiarizados con este marco referencial, Ready Player One aportará una narrativa interesante, trepidante, confeccionada a partir de patrones narrativos altamente referenciales insertos en la noción de las narrativas de acción y aventuras tanto en el cine como en la literatura contemporánea. Es decir, nos aporta una lectura sencilla de verano, propicia tanto para adolescentes y adultos que gusten de una buena historia sin mayores pretensiones.

Tras la advertencia, no es difícil sospechar que el libro fue hecho ipso facto para llevarse al cine. Las múltiples referencias a iconos de la cultura popular siguen alimentando al bastión todavía redituable que significa la nostalgia hacia la década de los años ochenta y noventa y sobre el que se sigue sosteniendo el capital simbólico de las generaciones actuales, allende las denominaciones cronológicas a las que se refiera.

Asimismo, se cuenta con el patrón irrenunciable de una historia de amor adolescente. Un amor que se presenta como imposible pero altamente previsible no tanto por su circunstancia narrativa, sino por su estridente retroalimentación hacia amores de narraciones pasadas.

En 1997, quien esto escribe vaticinó que Harry Potter se convertiría en un referente multicultural de la generación de la primera década del siglo XXI. Con el mismo donaire, y no sin riesgos, Ready Player One integrará a las postrimerías de lo que solemos llamar Generación X.

La suma referencial de nuestra cultura encuentra en Ready Player One un reducto satisfactorio, un regalo de navidad o de reyes que nos invita a salir a jugar con nuestros amigos. A la par del personaje, el lector cautivo se encontrará ante un tributo simbólico de su nostalgia: un pequeño homenaje a los que fuimos niños de familias disfuncionales en entornos de violencia intrafamiliar que encontramos en la cultura popular el reducto para no sucumbir a la circunstancia del cambio generacional que nos ha tomado por sorpresa en eso que llamamos adultez.

Game over.

Patria.

Publicado originalmente en el suplemento cultural Barroco número 670, del Diario de Querétaro del 6 de agosto del 2017.

“El nacionalismo es el veneno de la historia moderna. No hay nada más brutalmente absurdo que la disposición de los seres humanos a incinerarse o matarse unos a otros en nombre de la nacionalidad o bajo el pueril hechizo de una bandera” afirma George Steiner.

Y continúa: “La ciudadanía es un acuerdo bilateral que está o debería de estar sometido siempre a examen crítico y, de ser necesario, a derogación. Por ninguna ciudad vale la pena cometer una gran injusticia, una gran falsedad”.

Lo anterior lo destaco de George Steiner en The New Yorker (Siruela, 2009), cuyos extractos pertenecen al texto titulado “El erudito traidor (sobre Anthony Blunt)”, que trata sobre el tristemente célebre crítico de arte inglés procesado y degradado de su nombramiento como caballero al comprobarse su participación como espía al servicio de la KGB, hacia la mitad de los años ochenta.

Steiner siempre vendrá a cuento. Más en nuestro tiempo presente en donde la noción de nacionalismo está sobrevalorada más por el rústico afán político-partidista que por una clara convicción dirigida hacia el consenso. Al momento de escribir esto, en Venezuela faltan algunas horas para la instalación de la Asamblea Constituyente orquestada por Nicolás Maduro y avalada por una carretada imaginaria y opaca de más de ocho millones de votos. Al momento de escribir esto, es noticia la riña en Twitter entre Nicolás Maduro y Luis Videgaray, incinerándose ante el mundo en ataque y defensa de Enrique Peña Nieto, respectivamente.

En pleno siglo XXI, la única certeza de nación que tenemos es que somos una fragmentación.

Aunque Patria (TusQuets, 2016) de Fernando Aramburu (San Sebastián, 1959) se narre desde el contexto del conflicto separatista español, y contextos aparte, bajo ninguna circunstancia nos puede resultar ajeno.

El libro tiene la intención de que las generaciones venideras sepan qué pasó, “que lo sepan a partir de algunas versiones literarias, cinematográficas, fotográficas o historiográficas que no justifiquen el terrorismo y que no blanqueen a la historia. Si esto ocurre, se habrá producido la derrota cultural de ETA. Y yo estoy comprometido con esta derrota”.

En octubre del 2002, el crítico literario Fernando García Ramírez señaló en su artículo titulado “Cómplices del terror”[1] que el periódico La Jornada firmó en enero de ese año un acuerdo para colaborar en proyectos informativos con el periódico Gara, periódico del brazo político del grupo separatista terrorista ETA. A partir del acuerdo, para referirse al grupo terrorista en los contenidos de La Jornada utilizaban los eufemismos “Organización Independentista” y “Organización Separatista”. Nunca se refirieron a ETA como grupo terrorista.

Aunque en el 2004, La Jornada en voz de su directora, Carmen Lira Saade, anunciaba que el diario repudiaba sin ambages “el terrorismo y la violencia asesina de ETA”, Fernando García Ramírez y la revista Letras Libres fueron demandados por daño moral a La Jornada. García Ramírez fungía hasta hace un mes del presente como director editorial de la revista.

ETA (cuyas siglas significan País Vaco y Libertad) es una organización terrorista nacionalista vasca que se proclama independentista, abertzale (de izquierda), socialista y revolucionaria. Actualmente está inactiva tras el anuncio del cese de su actividad armada en 2011. Desde la creación de la primera ETA han existido diferentes organizaciones con el mismo nombre surgidas como resultado de diversas escisiones, coexistiendo en varias ocasiones organizaciones diferentes que respondían a las mismas siglas.

Está inactiva pero no ha desaparecido.

Patria narra la situación que enfrentan dos familias ante un atentado que involucra a un miembro de cada familia. Aquel día en que ETA anuncia que abandona las armas, Bittori camina al cementerio para visitar al Txato (en español lo pronunciamos chato), su marido asesinado por uno de los miembros activos de ETA. Esta es la primera acción que ha emprendido Bittori; la segunda será regresar a su casa en donde vivieron hasta el día del atentado, a la comunidad que ante las amenazas de ETA guardó un silencio cómplice, por miedo, por resignación o por simpatía con el grupo separatista.

El inicio del libro no podría ser mejor. Desde la entrada, el estilo se antoja evocador, provocativo, refinado, con una construcción narrativa del tipo artesanal y, sobre todo, sutil: “Ahí va la pobre, a romperse en él. Lo mismo que se rompe una ola en las rocas. Un poco de espuma y adiós. ¿No ve que ni siquiera se toma la molestia de abrirle la puerta? Sometida, más que sometida”.

La voz del narrador se intercala de súbito con la de los personajes. El narrador es una consecuencia de algo que se tiene que contar. In media res, Aramburu de inmediato nos invita a la intimidad de las dos familias, a la de Bittori y el Txato, en el principio. Esta invitación toma distancia del morbo oportunista al que podría acudir el lector de los autores monotemáticos que se enarbolan ora en el narco ora en la violencia de nuestro México. Del mismo modo, Patria queda lejos de la filia política, del guiño demagógico no menos oportunista al estilo de Fabrizio Mejía Madrid. Porque el maniqueísmo vende, pero la verdadera literatura trasciende. ¿Acaso será por ello que Patria incita algo más que una mera experiencia estética literaria?

Patria es un fenómeno social por su pertinencia. Se eleva a esta categoría al tono de la voz de los protagonistas cuyas voces funcionan en un virtuoso contrapunto narrativo y descriptivo. Personajes intensos y penetrantes en la conciencia del lector que dan cuenta de una vida marcada por el atentado. Una historia familiar que se ve coartada por el asesinato del Txato, esposo, padre, empresario del transporte, amigo del barrio. De Bittori, esposa del Txato, mujer que recién ingresa a la tercera edad con sus resignaciones y aspavientos, con sus traumas y resentimientos, pero, aunque parezca imposible, sin rencores. ¿Quién asesinó al Txato?, ¿podrá saber Bittori quién fue el encapuchado que un día lluvioso mató al Txato, cuando volvía de su empresa?

Llega a escondidas, pero la presencia de Bittori es más que evidente. La falsa tranquilidad del pueblo se ve trastocada, sobre todo de su vecina Miren, amiga íntima en otro tiempo, y madre de Joxe Mari, un terrorista encarcelado y sospechoso de los peores temores de Bittori. ¿Qué pasó entre esas dos mujeres? ¿Qué ha envenenado la vida de estas dos familias?

El perdón y el olvido no son necesariamente excluyentes, pero ante la imposibilidad de asimilar nuestro tiempo perdonar se antoja irreverente y olvidamos solo lo que nos conviene. Más que un problema de nacionalidad, de Patria, se trata de una cuestión de dignidad. Y Aramburu nos invita a ser parte de ello en tiempos donde la demagogia, la dictadura, la xenofobia y el terrorismo se resisten a existir.

[1] Disponible en http://www.letraslibres.com/mexico-espana/complices-del-terror

Querida Ijeawele, cómo educar en el Feminismo.

Publicado originalmente en el suplemento cultural Barroco número 668, del Diario de Querétaro del 23 de julio del 2017.

Es lamentable que todavía debamos que hablar de feminismo, que en pleno siglo XII tengamos la necesidad de generar un movimiento heterogéneo que tenga como objetivo la emancipación femenina y la consecuente vindicación de sus derechos. Más lamentable tener que defenderlo ante prejuicios que se gestan en la inercia estridente del feminismo light y de los apocalípticos herméticos que se enarbolan como monolíticos defensores del género natural, como ellos lo llaman.

El voto femenino, la igualdad ante la ley, los derechos reproductivos… son cambios que se han ido incorporando de manera paulatina, al ritmo de una secularización que se ha dosificado de forma desigual, con la parsimonia de nuestra tradición, muy a pesar de nuestra hipocresía.

Es de suponer que para una simple transacción de compra y venta lo que más importa es la transacción en sí, más allá de quién compre o quien venda (salvo en el caso de las drogas legales y demás asuntos que abarque nuestro criterio). No obstante, no es extraño encontrarnos con establecimientos que en su entrada portan con extrañeza el siguiente letrero: “En este establecimiento no se discrimina por motivos de raza, religión, orientación sexual, condición física y económica, ni por ningún otro motivo. El letrero obedece más a una obcecación hipócrita que a una regulación pragmática”. Alguien en el poder considera que es necesario recordarnos no discriminar.

Pero pasan los años y seguimos discriminando. Mi generación es la misma estupidez que las generaciones anteriores, con la diferencia de que ahora podemos ventilar nuestras miserias en Facebook. Es una fortuna que existan las minorías, ese bastión inagotable de estereotipos, éstas nos garantizan que el imponer nuestro rol de rescatador/activista/héroe se traduzca en réditos para nuestra devaluada superioridad moral sin sacrificar nuestros rasgos narcisistas a partir de la santificación del pueblo pobre y bueno, a costa del mismo pueblo pobre y bueno. La filantropía es anónima, pero la anonimia no da fama ni medallas como sí las da el feminismo light… ¡La filantropía anónima no redunda en fotos pa’l Facebook!

Chimamanda Ngozi Adichie (Abba, Enugu, 15 de septiembre de 1977) es una escritora, novelista y dramaturga feminista nigeriana. Hija de una familia acomodada, gracias al trabajo de sus padres, a los 19 años se trasladó a Estados Unidos para estudiar Comunicación y Ciencias Políticas en la Universidad Drexel, en Filadelfia. Posteriormente realizó estudios en la Universidad Estatal del Este de Connecticut, en la Universidad John Hopkins, en Baltimore, y en Yale.

En el 2015, una amiga de la infancia le preguntó cómo criar a su hija para que fuera feminista. “No sé”, fue el primer pensamiento de Chimamanda, le pareció una tarea demasiado grande. Para responder a la petición de su amiga, Chimamanda decidió escribirle una carta, sincera y práctica, al tiempo que sirviera como un mapa del pensamiento feminista de la autora. El resultado fue Querida Ijeawele. Cómo educar en el feminismo, (Penguin Random House, 2017).

El feminismo comienza en el espíritu comunitario de las familias, en la microhistoria que se genera en cada hogar. A través de quince consejos, la autora reivindica la importancia de la formación de nuestros hijos en la igualdad y el respeto, el amor por los orígenes y la cultura. El libro es una carta abierta para rechazar estereotipos, a abrazar el fracaso y a luchar por una sociedad más justa.

A continuación, se presenta el sumario breve de los quince consejos:

Primera sugerencia.

Sé una persona plena. La maternidad es un don maravilloso, pero no te definas únicamente por ella […] Nunca te disculpes por trabajar. Te gusta lo que haces, y que te guste lo que haces es un regalo fantástico para tus hijos […] Ni siquiera tiene que gustarte tu trabajo, basta que te guste lo que el trabajo hace por ti: la confianza y plenitud que se derivan de trabajar y ganarse la vida.

Segunda sugerencia.

Háganlo juntos. ¿Recuerdas que en primaria aprendimos que el verbo es una palabra de “acción”. Pues bien, un padre es tan verbo como la madre.

Tercera sugerencia.

Enséñale a tu hija que los “roles de género” son una solemne tontería. No le digas nunca que debe hacer algo o dejar de hacerlo “porque es niña”.

“Porque eres una niña” nunca es una razón para nada. Nunca […] Saber cocinar no es un conocimiento preinstalado en la vagina. A cocinar se aprende.

Cuarta sugerencia.

Cuidado con el peligro de lo que yo llamo Feminismo Light. Es la idea de la igualdad femenina condicional. Recházala de plano, por favor. Es una idea vacua, fallida y tranquilizadora. Ser feminista es como estar embarazada. Lo estás o no lo estás. O crees en la plena igualdad entre hombres y mujeres o no.

Quinta sugerencia.

Enseña a Chizalum a leer. Enséñale el amor por los libros. La mejor manera de hacerlo es mediante el ejemplo. Si te ve leyendo, comprenderá que leer es valioso.

Sexta sugerencia.

Enséñale a cuestionar el lenguaje. El lenguaje es el depositario de nuestros prejuicios, creencias y presunciones. Pero para enseñarlo tendrás que cuestionar tu lenguaje.

Séptima sugerencia.

Jamás hables del matrimonio como un logro. Encuentra maneras de aclararle que el matrimonio no es un logro ni algo a lo que deba aspirar. Un matrimonio puede ser felis o desgraciado, pero no un logro.

Octava sugerencia.

Enséñale a rechazar la obligación de gustar. Su trabajo no es ser deseable, su trabajo es realizarse en un ser sincero y consciente de la humanidad del resto de la gente.

Novena sugerencia.

Dale a Chizalum un sentido de identidad. Importa.

Décima sugerencia.

Fíjate en cómo tratas el tema de su apariencia. Anímala a practicar deporte. Enséñale a ser activa físicamente.

Undécima sugerencia.

Enséñale a cuestionarse en uso selectivo que hace nuestra cultura de la biología como “razón” para las normas sociales.

Duodécima sugerencia.

Háblale de sexo y empieza pronto. Probablemente te resultará embarazoso, pero es necesario.

Decimotercera sugerencia.

Llegará el amor, así que asúmelo.

Escribo esto suponiendo que Chizalum es heterosexual: obviamente, podría no serlo. Pero lo supongo porque entonces me siento más capacitada para hablar.

Decimocuarta sugerencia.

Al enseñarle sobre la opresión, ten cuidado de no convertir a los oprimidos en santos. La santidad no es prerrequisito de la dignidad. La gente mentirosa y cruel también son seres humanos, y también merecen ser tratados con dignidad.

Decimoquinta sugerencia.

Háblale sobre la diferencia. Convierte la diferencia en habitual. Haz normal la diferencia. Enséñale a que valore la diferencia […] Porque la diferencia es la realidad de nuestro mundo. Y al enseñársela, estás equipándola para sobrevivir en un mundo diverso.

 

Apuntes al cierre del ciclo escolar

Publicado originalmente en el suplemento cultural Barroco número 660, del Diario de Querétaro del 28 de mayo del 2017.

Cuando termino de escribir este texto, para la gran mayoría de estudiantes de Educación Media Superior, incorporados a la Dirección General de Bachillerato (aunque en otros subsistemas no cambia mucho) han iniciado su periodo vacacional, aunque aún falta por presentar los llamados exámenes semestrales o finales. En el periodo intersemestral, algunos otros deberán presentar cursos remediales o los denominados exámenes extraordinarios, para regularizar materias reprobadas.

Al inicio, durante el transcurso y al término del ciclo escolar, las discusiones por parte de los docentes que rondamos por los pasillos de las escuelas redundamos en ese fenómeno que aún parece lejano e inaprensible para el fenómeno educativo: el niño.

De acuerdo a Judith L. Meece, la opinión de que el desarrollo del niño y del adolescente está controlado en su totalidad por factores ambientales sigue siendo predominante. Otro sector de la opinión considera que el desarrollo obedece más bien a factores biológicos. Es decir, 50% atribuye el desarrollo del niño a su ambiente y otro 50% al crecimiento del niño.

Pero esto el solo es el inicio de una discusión que se puede extender por horas, tal y como lo hacen a lo largo del ciclo escolar docentes de todos los niveles educativos. ¿Hay algo que el docente pueda hacer respecto a un estudiante que no esté listo para avanzar al siguiente grado? Con base en la experiencia propia y, sobre todo, en el puntual análisis de Meece, presento los ejemplos más representativos de las opiniones expresadas por los educadores de acuerdo a sus respuestas. Hemos clasificado cada experiencia con una determinada concepción.

Quienes adoptan la concepción naturalista (factores ambientales) suelen afirmar que:

  • El estudiante es pequeño, aún debe de madurar.
  • Son niños, son muy jóvenes como para exigirles tanto.
  • Aún son muy inmaduros como para lograr resultados en ciertas áreas.
  • Les cuesta trabajo poner atención porque los niños son inquietos.
  • Los adolescentes de ahora son más inquietos aún que los de la generación anterior. Ahora ya casi casi nacen con el iPad bajo el brazo.
  • Me parece que aún no está listo para avanzar de grado, sería muy positivo que repitiera el curso, de lo contrario, la escuela se va a convertir en un trauma para él, o él va a ser considerado como una carga para sus compañeros de grupo.
  • Si en la secundaria se comporta de esa manera, ¡imagínate qué va a ser de él cuando avance a bachillerato!
  • En el colegio, y por el bien de su hijo, consideramos que necesita un año más para madurar y ponerse al corriente con sus compañeros.

Quienes, en cambio, optan por una concepción remedialista (madurez) suelen considerar que:

  • Los docentes tenemos la obligación de darle al estudiante el beneficio de la duda, debemos de modificar nuestras clases, romper paradigmas, hacer algo diferente para ayudarlo.
  • La forma de enseñar desde la educación tradicional (sic) no es la correcta.
  • Es necesario que cambiemos radicalmente nuestro estilo de enseñanza, ponerles más ejercicios, no dejarles tanta tarea, preguntarles si tienen alguna duda, buscar estrategias distintas para ayudarlos.
  • Pues en este semestre no se pudo, pero ya para el siguiente le echamos ganas.

Hay docentes que optan, con más intuición que preparación, por la concepción diagnóstico-prescriptiva (corregir el déficit):

  • Los niños de ahora ya son hiperactivos por naturaleza, están sobreestimulados porque se la pasan todo el tiempo metidos en su tablet o navegando en el internet, o en el WhatsApp.
  • Siempre hay niños que pueden hacer todo lo demás, pero tienen problemas de coordinación visual-motora.
  • Contamos con programas académicos o con grupos integrados para poder aceptar a niños problemáticos.
  • En la escuela recibimos a todo tipo de niños, si me doy cuenta de que un niño tiene problemas auditivos, hago todo lo que esté a mi alcance para apoyarlo.
  • Con los niños que presentan algún tipo de problema de aprendizaje tratamos de buscar los medios adecuados para compensarlo.

En otros casos, los profesores optan por una concepción interaccionista (el desarrollo es un producto de la interacción compleja de múltiples factores), en donde:

  • Ante la gran variedad de materiales y estrategias que tenemos para la educación desde el enfoque experiencial, el estudiante elegirá aquellos con los que se sienta cómodo.
  • Por la manera en la que el niño prefiere una determinada estrategia o material didáctico, nos daremos cuenta del tipo de experiencias que el niño necesitará.
  • Como tenemos una gran diversidad de estudiantes, es necesario ofrecerles una gran variedad de experiencias educativas.

¿Cuáles son las más recurrentes en nuestro entorno educativo? El tema no hay que tomárselo a la ligera. Por ejemplo, desde la concepción naturalista, las ideas referentes a la adquisición de la madurez escolar influyen en las decisiones de recomendar que los estudiantes cursan nuevamente una materia o permanezcan un año más en el grado en el que se encuentra, aún a pesar de que se ha implementado la veda para reprobar estudiantes.

A pesar del avance de la investigación educativa, de las prerrogativas de las reformas educativas y de la ampliación en la oferta académica en torno a la educación, aún perviven ideas poco claras en cuanto al desarrollo del niño y del adolescente se refiere. A continuación, se presentan algunos principios:

  • Los estudiantes en situaciones de pobreza son altamente propensos a la holgazanería, la alta deserción escolar, el embarazo adolescente y el desempleo.
  • Los niños que son rechazados en la escuela por sus compañeros son más propensos a trastornos psicológicos y de conducta delictiva.
  • A pesar de las políticas de inclusión, en México, los estudiantes que un retraso mental ligero o algún tipo de lesión cerebral generalmente presentan altos índices de rechazo por parte de sus compañeros.
  • Los niños sienten menos motivación intrínseca para aprender y menos seguridad en su capacidad a medida que avanza en sus niveles educativos. ¿Será por eso que es más común ver estudiantes de primaria contentos de ir a la escuela?
  • Las niñas responden más negativamente a las transiciones escolares que se presentan en la etapa de la pubertad en comparación con los niños.
  • Las actitudes y actividades de los estudiantes muestran mayor diferenciación según el sexo, a medida que avanzan en sus niveles educativos.
  • Desde la escuela primaria aparecen los patrones de desvinculación y aislamiento que son los responsables de la deserción escolar en la enseñanza media superior.
  • Las escuelas que favorecen una gran autoestima y el éxito académico pueden aminorar la probabilidad de problemas emocionales, de los trastornos de la conducta y de la delincuencia.

Llegados a este punto, antes de repetir la aburrida afirmación “La escuela influye en los estudiantes”, deberíamos de preguntarnos ¿qué tipo de escuela o de experiencias escolares ejercen una experiencia positiva en el estudiante?