Patria.

Publicado originalmente en el suplemento cultural Barroco número 670, del Diario de Querétaro del 6 de agosto del 2017.

“El nacionalismo es el veneno de la historia moderna. No hay nada más brutalmente absurdo que la disposición de los seres humanos a incinerarse o matarse unos a otros en nombre de la nacionalidad o bajo el pueril hechizo de una bandera” afirma George Steiner.

Y continúa: “La ciudadanía es un acuerdo bilateral que está o debería de estar sometido siempre a examen crítico y, de ser necesario, a derogación. Por ninguna ciudad vale la pena cometer una gran injusticia, una gran falsedad”.

Lo anterior lo destaco de George Steiner en The New Yorker (Siruela, 2009), cuyos extractos pertenecen al texto titulado “El erudito traidor (sobre Anthony Blunt)”, que trata sobre el tristemente célebre crítico de arte inglés procesado y degradado de su nombramiento como caballero al comprobarse su participación como espía al servicio de la KGB, hacia la mitad de los años ochenta.

Steiner siempre vendrá a cuento. Más en nuestro tiempo presente en donde la noción de nacionalismo está sobrevalorada más por el rústico afán político-partidista que por una clara convicción dirigida hacia el consenso. Al momento de escribir esto, en Venezuela faltan algunas horas para la instalación de la Asamblea Constituyente orquestada por Nicolás Maduro y avalada por una carretada imaginaria y opaca de más de ocho millones de votos. Al momento de escribir esto, es noticia la riña en Twitter entre Nicolás Maduro y Luis Videgaray, incinerándose ante el mundo en ataque y defensa de Enrique Peña Nieto, respectivamente.

En pleno siglo XXI, la única certeza de nación que tenemos es que somos una fragmentación.

Aunque Patria (TusQuets, 2016) de Fernando Aramburu (San Sebastián, 1959) se narre desde el contexto del conflicto separatista español, y contextos aparte, bajo ninguna circunstancia nos puede resultar ajeno.

El libro tiene la intención de que las generaciones venideras sepan qué pasó, “que lo sepan a partir de algunas versiones literarias, cinematográficas, fotográficas o historiográficas que no justifiquen el terrorismo y que no blanqueen a la historia. Si esto ocurre, se habrá producido la derrota cultural de ETA. Y yo estoy comprometido con esta derrota”.

En octubre del 2002, el crítico literario Fernando García Ramírez señaló en su artículo titulado “Cómplices del terror”[1] que el periódico La Jornada firmó en enero de ese año un acuerdo para colaborar en proyectos informativos con el periódico Gara, periódico del brazo político del grupo separatista terrorista ETA. A partir del acuerdo, para referirse al grupo terrorista en los contenidos de La Jornada utilizaban los eufemismos “Organización Independentista” y “Organización Separatista”. Nunca se refirieron a ETA como grupo terrorista.

Aunque en el 2004, La Jornada en voz de su directora, Carmen Lira Saade, anunciaba que el diario repudiaba sin ambages “el terrorismo y la violencia asesina de ETA”, Fernando García Ramírez y la revista Letras Libres fueron demandados por daño moral a La Jornada. García Ramírez fungía hasta hace un mes del presente como director editorial de la revista.

ETA (cuyas siglas significan País Vaco y Libertad) es una organización terrorista nacionalista vasca que se proclama independentista, abertzale (de izquierda), socialista y revolucionaria. Actualmente está inactiva tras el anuncio del cese de su actividad armada en 2011. Desde la creación de la primera ETA han existido diferentes organizaciones con el mismo nombre surgidas como resultado de diversas escisiones, coexistiendo en varias ocasiones organizaciones diferentes que respondían a las mismas siglas.

Está inactiva pero no ha desaparecido.

Patria narra la situación que enfrentan dos familias ante un atentado que involucra a un miembro de cada familia. Aquel día en que ETA anuncia que abandona las armas, Bittori camina al cementerio para visitar al Txato (en español lo pronunciamos chato), su marido asesinado por uno de los miembros activos de ETA. Esta es la primera acción que ha emprendido Bittori; la segunda será regresar a su casa en donde vivieron hasta el día del atentado, a la comunidad que ante las amenazas de ETA guardó un silencio cómplice, por miedo, por resignación o por simpatía con el grupo separatista.

El inicio del libro no podría ser mejor. Desde la entrada, el estilo se antoja evocador, provocativo, refinado, con una construcción narrativa del tipo artesanal y, sobre todo, sutil: “Ahí va la pobre, a romperse en él. Lo mismo que se rompe una ola en las rocas. Un poco de espuma y adiós. ¿No ve que ni siquiera se toma la molestia de abrirle la puerta? Sometida, más que sometida”.

La voz del narrador se intercala de súbito con la de los personajes. El narrador es una consecuencia de algo que se tiene que contar. In media res, Aramburu de inmediato nos invita a la intimidad de las dos familias, a la de Bittori y el Txato, en el principio. Esta invitación toma distancia del morbo oportunista al que podría acudir el lector de los autores monotemáticos que se enarbolan ora en el narco ora en la violencia de nuestro México. Del mismo modo, Patria queda lejos de la filia política, del guiño demagógico no menos oportunista al estilo de Fabrizio Mejía Madrid. Porque el maniqueísmo vende, pero la verdadera literatura trasciende. ¿Acaso será por ello que Patria incita algo más que una mera experiencia estética literaria?

Patria es un fenómeno social por su pertinencia. Se eleva a esta categoría al tono de la voz de los protagonistas cuyas voces funcionan en un virtuoso contrapunto narrativo y descriptivo. Personajes intensos y penetrantes en la conciencia del lector que dan cuenta de una vida marcada por el atentado. Una historia familiar que se ve coartada por el asesinato del Txato, esposo, padre, empresario del transporte, amigo del barrio. De Bittori, esposa del Txato, mujer que recién ingresa a la tercera edad con sus resignaciones y aspavientos, con sus traumas y resentimientos, pero, aunque parezca imposible, sin rencores. ¿Quién asesinó al Txato?, ¿podrá saber Bittori quién fue el encapuchado que un día lluvioso mató al Txato, cuando volvía de su empresa?

Llega a escondidas, pero la presencia de Bittori es más que evidente. La falsa tranquilidad del pueblo se ve trastocada, sobre todo de su vecina Miren, amiga íntima en otro tiempo, y madre de Joxe Mari, un terrorista encarcelado y sospechoso de los peores temores de Bittori. ¿Qué pasó entre esas dos mujeres? ¿Qué ha envenenado la vida de estas dos familias?

El perdón y el olvido no son necesariamente excluyentes, pero ante la imposibilidad de asimilar nuestro tiempo perdonar se antoja irreverente y olvidamos solo lo que nos conviene. Más que un problema de nacionalidad, de Patria, se trata de una cuestión de dignidad. Y Aramburu nos invita a ser parte de ello en tiempos donde la demagogia, la dictadura, la xenofobia y el terrorismo se resisten a existir.

[1] Disponible en http://www.letraslibres.com/mexico-espana/complices-del-terror

Querida Ijeawele, cómo educar en el Feminismo.

Publicado originalmente en el suplemento cultural Barroco número 668, del Diario de Querétaro del 23 de julio del 2017.

Es lamentable que todavía debamos que hablar de feminismo, que en pleno siglo XII tengamos la necesidad de generar un movimiento heterogéneo que tenga como objetivo la emancipación femenina y la consecuente vindicación de sus derechos. Más lamentable tener que defenderlo ante prejuicios que se gestan en la inercia estridente del feminismo light y de los apocalípticos herméticos que se enarbolan como monolíticos defensores del género natural, como ellos lo llaman.

El voto femenino, la igualdad ante la ley, los derechos reproductivos… son cambios que se han ido incorporando de manera paulatina, al ritmo de una secularización que se ha dosificado de forma desigual, con la parsimonia de nuestra tradición, muy a pesar de nuestra hipocresía.

Es de suponer que para una simple transacción de compra y venta lo que más importa es la transacción en sí, más allá de quién compre o quien venda (salvo en el caso de las drogas legales y demás asuntos que abarque nuestro criterio). No obstante, no es extraño encontrarnos con establecimientos que en su entrada portan con extrañeza el siguiente letrero: “En este establecimiento no se discrimina por motivos de raza, religión, orientación sexual, condición física y económica, ni por ningún otro motivo. El letrero obedece más a una obcecación hipócrita que a una regulación pragmática”. Alguien en el poder considera que es necesario recordarnos no discriminar.

Pero pasan los años y seguimos discriminando. Mi generación es la misma estupidez que las generaciones anteriores, con la diferencia de que ahora podemos ventilar nuestras miserias en Facebook. Es una fortuna que existan las minorías, ese bastión inagotable de estereotipos, éstas nos garantizan que el imponer nuestro rol de rescatador/activista/héroe se traduzca en réditos para nuestra devaluada superioridad moral sin sacrificar nuestros rasgos narcisistas a partir de la santificación del pueblo pobre y bueno, a costa del mismo pueblo pobre y bueno. La filantropía es anónima, pero la anonimia no da fama ni medallas como sí las da el feminismo light… ¡La filantropía anónima no redunda en fotos pa’l Facebook!

Chimamanda Ngozi Adichie (Abba, Enugu, 15 de septiembre de 1977) es una escritora, novelista y dramaturga feminista nigeriana. Hija de una familia acomodada, gracias al trabajo de sus padres, a los 19 años se trasladó a Estados Unidos para estudiar Comunicación y Ciencias Políticas en la Universidad Drexel, en Filadelfia. Posteriormente realizó estudios en la Universidad Estatal del Este de Connecticut, en la Universidad John Hopkins, en Baltimore, y en Yale.

En el 2015, una amiga de la infancia le preguntó cómo criar a su hija para que fuera feminista. “No sé”, fue el primer pensamiento de Chimamanda, le pareció una tarea demasiado grande. Para responder a la petición de su amiga, Chimamanda decidió escribirle una carta, sincera y práctica, al tiempo que sirviera como un mapa del pensamiento feminista de la autora. El resultado fue Querida Ijeawele. Cómo educar en el feminismo, (Penguin Random House, 2017).

El feminismo comienza en el espíritu comunitario de las familias, en la microhistoria que se genera en cada hogar. A través de quince consejos, la autora reivindica la importancia de la formación de nuestros hijos en la igualdad y el respeto, el amor por los orígenes y la cultura. El libro es una carta abierta para rechazar estereotipos, a abrazar el fracaso y a luchar por una sociedad más justa.

A continuación, se presenta el sumario breve de los quince consejos:

Primera sugerencia.

Sé una persona plena. La maternidad es un don maravilloso, pero no te definas únicamente por ella […] Nunca te disculpes por trabajar. Te gusta lo que haces, y que te guste lo que haces es un regalo fantástico para tus hijos […] Ni siquiera tiene que gustarte tu trabajo, basta que te guste lo que el trabajo hace por ti: la confianza y plenitud que se derivan de trabajar y ganarse la vida.

Segunda sugerencia.

Háganlo juntos. ¿Recuerdas que en primaria aprendimos que el verbo es una palabra de “acción”. Pues bien, un padre es tan verbo como la madre.

Tercera sugerencia.

Enséñale a tu hija que los “roles de género” son una solemne tontería. No le digas nunca que debe hacer algo o dejar de hacerlo “porque es niña”.

“Porque eres una niña” nunca es una razón para nada. Nunca […] Saber cocinar no es un conocimiento preinstalado en la vagina. A cocinar se aprende.

Cuarta sugerencia.

Cuidado con el peligro de lo que yo llamo Feminismo Light. Es la idea de la igualdad femenina condicional. Recházala de plano, por favor. Es una idea vacua, fallida y tranquilizadora. Ser feminista es como estar embarazada. Lo estás o no lo estás. O crees en la plena igualdad entre hombres y mujeres o no.

Quinta sugerencia.

Enseña a Chizalum a leer. Enséñale el amor por los libros. La mejor manera de hacerlo es mediante el ejemplo. Si te ve leyendo, comprenderá que leer es valioso.

Sexta sugerencia.

Enséñale a cuestionar el lenguaje. El lenguaje es el depositario de nuestros prejuicios, creencias y presunciones. Pero para enseñarlo tendrás que cuestionar tu lenguaje.

Séptima sugerencia.

Jamás hables del matrimonio como un logro. Encuentra maneras de aclararle que el matrimonio no es un logro ni algo a lo que deba aspirar. Un matrimonio puede ser felis o desgraciado, pero no un logro.

Octava sugerencia.

Enséñale a rechazar la obligación de gustar. Su trabajo no es ser deseable, su trabajo es realizarse en un ser sincero y consciente de la humanidad del resto de la gente.

Novena sugerencia.

Dale a Chizalum un sentido de identidad. Importa.

Décima sugerencia.

Fíjate en cómo tratas el tema de su apariencia. Anímala a practicar deporte. Enséñale a ser activa físicamente.

Undécima sugerencia.

Enséñale a cuestionarse en uso selectivo que hace nuestra cultura de la biología como “razón” para las normas sociales.

Duodécima sugerencia.

Háblale de sexo y empieza pronto. Probablemente te resultará embarazoso, pero es necesario.

Decimotercera sugerencia.

Llegará el amor, así que asúmelo.

Escribo esto suponiendo que Chizalum es heterosexual: obviamente, podría no serlo. Pero lo supongo porque entonces me siento más capacitada para hablar.

Decimocuarta sugerencia.

Al enseñarle sobre la opresión, ten cuidado de no convertir a los oprimidos en santos. La santidad no es prerrequisito de la dignidad. La gente mentirosa y cruel también son seres humanos, y también merecen ser tratados con dignidad.

Decimoquinta sugerencia.

Háblale sobre la diferencia. Convierte la diferencia en habitual. Haz normal la diferencia. Enséñale a que valore la diferencia […] Porque la diferencia es la realidad de nuestro mundo. Y al enseñársela, estás equipándola para sobrevivir en un mundo diverso.

 

Apuntes al cierre del ciclo escolar

Publicado originalmente en el suplemento cultural Barroco número 660, del Diario de Querétaro del 28 de mayo del 2017.

Cuando termino de escribir este texto, para la gran mayoría de estudiantes de Educación Media Superior, incorporados a la Dirección General de Bachillerato (aunque en otros subsistemas no cambia mucho) han iniciado su periodo vacacional, aunque aún falta por presentar los llamados exámenes semestrales o finales. En el periodo intersemestral, algunos otros deberán presentar cursos remediales o los denominados exámenes extraordinarios, para regularizar materias reprobadas.

Al inicio, durante el transcurso y al término del ciclo escolar, las discusiones por parte de los docentes que rondamos por los pasillos de las escuelas redundamos en ese fenómeno que aún parece lejano e inaprensible para el fenómeno educativo: el niño.

De acuerdo a Judith L. Meece, la opinión de que el desarrollo del niño y del adolescente está controlado en su totalidad por factores ambientales sigue siendo predominante. Otro sector de la opinión considera que el desarrollo obedece más bien a factores biológicos. Es decir, 50% atribuye el desarrollo del niño a su ambiente y otro 50% al crecimiento del niño.

Pero esto el solo es el inicio de una discusión que se puede extender por horas, tal y como lo hacen a lo largo del ciclo escolar docentes de todos los niveles educativos. ¿Hay algo que el docente pueda hacer respecto a un estudiante que no esté listo para avanzar al siguiente grado? Con base en la experiencia propia y, sobre todo, en el puntual análisis de Meece, presento los ejemplos más representativos de las opiniones expresadas por los educadores de acuerdo a sus respuestas. Hemos clasificado cada experiencia con una determinada concepción.

Quienes adoptan la concepción naturalista (factores ambientales) suelen afirmar que:

  • El estudiante es pequeño, aún debe de madurar.
  • Son niños, son muy jóvenes como para exigirles tanto.
  • Aún son muy inmaduros como para lograr resultados en ciertas áreas.
  • Les cuesta trabajo poner atención porque los niños son inquietos.
  • Los adolescentes de ahora son más inquietos aún que los de la generación anterior. Ahora ya casi casi nacen con el iPad bajo el brazo.
  • Me parece que aún no está listo para avanzar de grado, sería muy positivo que repitiera el curso, de lo contrario, la escuela se va a convertir en un trauma para él, o él va a ser considerado como una carga para sus compañeros de grupo.
  • Si en la secundaria se comporta de esa manera, ¡imagínate qué va a ser de él cuando avance a bachillerato!
  • En el colegio, y por el bien de su hijo, consideramos que necesita un año más para madurar y ponerse al corriente con sus compañeros.

Quienes, en cambio, optan por una concepción remedialista (madurez) suelen considerar que:

  • Los docentes tenemos la obligación de darle al estudiante el beneficio de la duda, debemos de modificar nuestras clases, romper paradigmas, hacer algo diferente para ayudarlo.
  • La forma de enseñar desde la educación tradicional (sic) no es la correcta.
  • Es necesario que cambiemos radicalmente nuestro estilo de enseñanza, ponerles más ejercicios, no dejarles tanta tarea, preguntarles si tienen alguna duda, buscar estrategias distintas para ayudarlos.
  • Pues en este semestre no se pudo, pero ya para el siguiente le echamos ganas.

Hay docentes que optan, con más intuición que preparación, por la concepción diagnóstico-prescriptiva (corregir el déficit):

  • Los niños de ahora ya son hiperactivos por naturaleza, están sobreestimulados porque se la pasan todo el tiempo metidos en su tablet o navegando en el internet, o en el WhatsApp.
  • Siempre hay niños que pueden hacer todo lo demás, pero tienen problemas de coordinación visual-motora.
  • Contamos con programas académicos o con grupos integrados para poder aceptar a niños problemáticos.
  • En la escuela recibimos a todo tipo de niños, si me doy cuenta de que un niño tiene problemas auditivos, hago todo lo que esté a mi alcance para apoyarlo.
  • Con los niños que presentan algún tipo de problema de aprendizaje tratamos de buscar los medios adecuados para compensarlo.

En otros casos, los profesores optan por una concepción interaccionista (el desarrollo es un producto de la interacción compleja de múltiples factores), en donde:

  • Ante la gran variedad de materiales y estrategias que tenemos para la educación desde el enfoque experiencial, el estudiante elegirá aquellos con los que se sienta cómodo.
  • Por la manera en la que el niño prefiere una determinada estrategia o material didáctico, nos daremos cuenta del tipo de experiencias que el niño necesitará.
  • Como tenemos una gran diversidad de estudiantes, es necesario ofrecerles una gran variedad de experiencias educativas.

¿Cuáles son las más recurrentes en nuestro entorno educativo? El tema no hay que tomárselo a la ligera. Por ejemplo, desde la concepción naturalista, las ideas referentes a la adquisición de la madurez escolar influyen en las decisiones de recomendar que los estudiantes cursan nuevamente una materia o permanezcan un año más en el grado en el que se encuentra, aún a pesar de que se ha implementado la veda para reprobar estudiantes.

A pesar del avance de la investigación educativa, de las prerrogativas de las reformas educativas y de la ampliación en la oferta académica en torno a la educación, aún perviven ideas poco claras en cuanto al desarrollo del niño y del adolescente se refiere. A continuación, se presentan algunos principios:

  • Los estudiantes en situaciones de pobreza son altamente propensos a la holgazanería, la alta deserción escolar, el embarazo adolescente y el desempleo.
  • Los niños que son rechazados en la escuela por sus compañeros son más propensos a trastornos psicológicos y de conducta delictiva.
  • A pesar de las políticas de inclusión, en México, los estudiantes que un retraso mental ligero o algún tipo de lesión cerebral generalmente presentan altos índices de rechazo por parte de sus compañeros.
  • Los niños sienten menos motivación intrínseca para aprender y menos seguridad en su capacidad a medida que avanza en sus niveles educativos. ¿Será por eso que es más común ver estudiantes de primaria contentos de ir a la escuela?
  • Las niñas responden más negativamente a las transiciones escolares que se presentan en la etapa de la pubertad en comparación con los niños.
  • Las actitudes y actividades de los estudiantes muestran mayor diferenciación según el sexo, a medida que avanzan en sus niveles educativos.
  • Desde la escuela primaria aparecen los patrones de desvinculación y aislamiento que son los responsables de la deserción escolar en la enseñanza media superior.
  • Las escuelas que favorecen una gran autoestima y el éxito académico pueden aminorar la probabilidad de problemas emocionales, de los trastornos de la conducta y de la delincuencia.

Llegados a este punto, antes de repetir la aburrida afirmación “La escuela influye en los estudiantes”, deberíamos de preguntarnos ¿qué tipo de escuela o de experiencias escolares ejercen una experiencia positiva en el estudiante?

Bogotá 39

Publicado originalmente en el suplemento cultural Barroco número 659, del Diario de Querétaro del 21 de mayo del 2017.

En 2007, cuando Bogotá fue erigida como Capital Mundial del Libro, el comité del Hay Festival y autoridades gubernamentales tuvieron una idea: hacer una lista de los mejores 39 escritores latinoamericanos menores de cuarenta años.

Se trataba de un tabulador azaroso tanto por su concepción como por la coincidencia de la fecha de nacimiento de los escritores, 1968. En aquella lista inicial, seis habían nacido en el 68, dos en el 69, dos en 1981, y el resto en la década de los setenta.

En aquella emisión de la lista los escritores Piedad Bonnet, Héctor Abad Faciolince y Óscar Collazos conformaron el jurado.

Los mexicanos que aparecían en la lista son los siguientes:

  • Álvaro Enrigue: considerado uno de los más importantes escritores contemporáneos, obtuvo en el 2013 el Premio Herralde por su novela Muerte súbita. Con esta distinción, Enrigue se unió a Sergio Pitol, Juan Villoro y Daniel Sada y Guadalupe Nettel, en la lista de escritores mexicanos que han recibido este premio.
  • Fabrizio Mejía Madrid: conocido por su participación como columnista en La Jornada y sus colaboraciones en Proceso, Reforma, Letras Libres y Gatopardo. Su trabajo más reciente es Arde la calle. La novela de los 80s (2014).
  • Guadalupe Nettel: ganadora del Premio de Narrativa Breve Ribera del Duero y el Premio Herralde de novela en el 2014 con Después del invierno. Su obra ha sido traducida a más de 10 lenguas.
  • Jorge Volpi: miembro de la denominada Generación del Crack, actualmente funge como director general del Festival Internacional Cervantino y coordinador de Difusión Cultural de la UNAM. Su novela En busca de Klingsor, escrita cuando el autor contaba apenas con 31 años, fue ganadora del Premio Biblioteca Breve de la editorial Seix-Barral en 1999.
  • De la lista es menester destacar algunos autores: Andrés Neuman, de Argentina; Juan Gabriel Vásquez, de Colombia; Junot Díaz, estadounidense de origen dominicano, autor de La maravillosa vida breve de Óscar Wao (2007), una narración interesantísima que la abordaremos en otra entrega; y Santiago Roncagliolo.

Una década después se lanza la lista con la nueva generación de escritores latinoamericanos, de acuerdo a los criterios de Hay Festival. En la convocatoria para ser parte de Bogotá 39 se registraron más de 200 escritores y participaron más de 80 editoriales. En esta edición, el escritor Darío Jaramillo, la argentina Leila Guerreiro y la escritora mexicana Carmen Boullosa conformaron el jurado. Los mexicanos que aparecen en la edición 2017 son los siguientes:

  • Gabriela Jáuregui: poeta y narradora de cuyo libro La memoria de las cosas dimos cuenta en el número 654 del 16 de abril de nuestro Suplemento Barroco.
  • Laia Jufresa: que a finales del 2015 fue seleccionada como una de los 20 autores menores de 40 años en el proyecto México20.
  • Brenda Lozano: autora de Todo nada y Cuaderno ideal. Actualmente edita la sección narrativa de la revista literaria MAKE. Estudia y vive en Nueva York.
  • Valeria Luiselli: autora del libro de ensayos Papeles Falsos y de las novelas Los IngrávidosLa historia de mis dientes. Su trabajo más reciente es un ensayo sobre los niños migrantes, Los Niños Perdidos.
  • Emiliano Monge: es escritor y politólogo. Ha publicado la colección de relatos Arrastrar esa sombra y la novela Morirse de memoria. De su trabajo más reciente, La superficie más honda, dimos cuenta en el número 652 del 26 de marzo de éste nuestro suplemento cultural.
  • Eduardo Rabasa: escribe una columna semanal para Milenio. En 2002 fue uno de los miembros fundadores de la editorial Sexto Piso, donde trabaja como editor desde entonces.
  • Daniel Saldaña París: autor de la novela En medio de extrañas víctimas. Actualmente trabaja como editor.

Toda lista es polémica, algunas voces han opinado al respecto. El dramaturgo Enrique Olmos de Ita, por ejemplo, lamenta que en la lista no aparezca ningún dramaturgo. En su columna del 11 de mayo del 2017, Trino Maldonado comenta los siguientes aspectos:

  • La obra pertenece a dos editoriales: Random House Mondadori y Sexto Piso. El único autor independiente es Eduardo Rabasa, que funge como editor de Sexto Piso y solo tiene una novela publicada.
  • Todos los autores son originarios de la Ciudad de México.
  • La lista no es cuestión de justicia, es un negocio.

A pesar de que afirma que la lista de Bogotá 39 y el Hay Festival obedecen a “un asunto de negocio con franquicias de millones de dólares por todo el mundo”[i], Trino Maldonado ha sido publicado por Alfaguara, Anagrama, Planeta y, recientemente, Almadía.

Desde otro enfoque, el escritor jalisciense Luis Felipe Lomelí comparte en sus redes sociales lo siguiente:

Me da gusto que:

  1. Haya muchos más cuentistas (aunque siga habiendo mayoría de novelistas).
    2. Se hayan incluido poetas (aunque sean muy pocos) y (por lo menos) una autora de literatura infantil.
    3. Haya muchos más autores que también hacen periodismo.

Me llama la atención que:
4. Haya casi un tercio de autores que hayan pasado por universidades estadounidenses,
5. La disparidad de género siga reinando,
6. Y haya países que parecen sobrerrepresentados y otros subrepresentados o sin representación. Por ejemplo, dos brasileños nomás (para una literatura tan vasta).

A continuación, la lista completa del Bogotá 39 2017:

  1. Carlos Manuel Álvarez (Cuba)
  2. Frank Báez (República Dominicana)
  3. Natalia Borges Polesso (Brasil)
  4. Giuseppe Caputo (Colombia)
  5. Juan Cárdenas (Colombia)
  6. Mauro Javier Cárdenas (Ecuador)
  7. María José Caro (Perú)
  8. Martín Felipe Castagnet (Argentina)
  9. Liliana Colanzi (Bolivia)
  10. Juan Esteban Constaín (Colombia)
  11. Lola Copacabana (Argentina)
  12. Gonzalo Eltesch (Chile)
  13. Diego Erlan (Argentina)
  14. Daniel Ferreira (Colombia)
  15. Carlos Fonseca (Costa Rica)
  16. Damián González Bertolino (Uruguay)
  17. Sergio Gutiérrez Negrón (Puerto Rico)
  18. Gabriela Jauregui (México)
  19. Laia Jufresa (México)
  20. Mauro Libertella (Argentina)
  21. Brenda Lozano (México)
  22. Valeria Luiselli (México)
  23. Alan Mills (Guatemala)
  24. Emiliano Monge (México)
  25. Mónica Ojeda (Ecuador)
  26. Eduardo Plaza (Chile)
  27. Eduardo Rabasa (México)
  28. Felipe Restrepo Pombo (Colombia)
  29. Juan Manuel Robles (Perú)
  30. Cristian Romero (Colombia)
  31. Juan Pablo Roncone (Chile)
  32. Daniel Saldaña París (México)
  33. Samanta Schweblin (Argentina)
  34. Jesús Miguel Soto (Venezuela)
  35. Luciana Sousa (Argentina)
  36. Mariana Torres (Brasil)
  37. Valentín Trujillo (Uruguay)
  38. Claudia Ulloa Donoso (Perú)
  39. Diego Zúñiga (Chile)

[i] Tryno Maldonado, “Del Bogotá 39 al frapuchino Unicorn” en Emeequis, 11 de mayo del 2017. Disponible en http://www.m-x.com.mx/2017-05-11/del-bogota-39-al-frapuchino-unicorn-por-tryno-maldonado/

La memoria de las cosas.

Publicado originalmente en el suplemento cultural Barroco número 654, del Diario de Querétaro del 16 de abril del 2017.

Los gabinetes de curiosidades, también conocidos como cuartos de maravillas, eran espacios en los que durante la época de las grandes exploraciones y descubrimientos del siglo XVI y XVII, se coleccionaban y exponían gran cantidad de objetos raros y extraños que representan todos o alguno de los tres reinos de la naturaleza de acuerdo a como se entendían y acuñaban en la época: animalia, vegetalia y mineralia, además de las realizaciones humanas. Los cuartos de maravillas son los antecesores directos de los museos modernos.

Es precisamente bajo la premisa de los gabinetes de curiosidades que la poeta Gabriela Jáuregui (Ciudad de México, 1979) construye su primer libro de relatos: La memoria de las cosas (Sexto Piso, 2015), un conjunto de 19 cuentos cortos diseminados en cuatro apartados: Vegetalia, Mineralia, Animalia y Artificialia.

A lo largo de la narrativa, se puede advertir la recurrencia a distintos tonos y voces narrativas que se adhieren a una innegable vocación poética, tanto por la proclividad a la creación de imágenes como en la manera en la que las palabras se van estructurando.

Es precisamente en la construcción de la estructura del lenguaje a través de la cual Jáuregui se permite establecer juegos de palabras que para algunos resultará en guiño poético, mientras que para otros se reducirá a imágenes cacofónicas. Por ejemplo, en el cuento “Pera cocodrilo”: “Huevo, esfera, pera. Fruto mantequilla. Maravilla. Oro verde. Cojones huevos testículos. Fruto afrodisiaco de semilla única” (página 15). O en “Esferas a la esfera, peras esperando, dejan de soñar”, (página 19).

Pero ese juego de palabras incita a la especulación del lenguaje, puesto en perspectiva con nuestras lenguas prehispánicas, no con afán de reconquistar el lenguaje, sino con la intención de que las palabras cobren un sentido y un significado cosmogónico. De esta manera, los aguacates formados y emparentados metafóricamente con los testículos, tienen su punto de encuentro en la palabra nahua ahuacatl o auacatl: especie de drupa llamada aguacate, fruto del árbol del mismo nombre. Testículo. En nuestra antigüedad, a los testículos se les llamaba aguacate, la prueba que da testimonio de la sexualidad del niño. Esa misma raíz (test-) la aportan las palabras testimonio, testigo, testamento…

En este sentido, Jáuregui coloca sus relatos en un epígono literario que encuentra la narrativa cosmogónica, la vocación poética y el estructuralismo lingüística, a veces demasiado academicista, lo cual puede significar un desafío para el lector o un goce estético para el autor.

“Estrategia de supervivencia” y “Follaje” se presentan intercalados como dos ejercicios de microficción contundentes y elocuentes que acaso salieron por algún reducto olvidado del gabinete.

La redundancia es un recurso al que la autora se acerca con insistencia que, si bien fortalece a la imagen de la curiosidad que está siendo construida, no aporta lo suficiente al retrato o relato que se está narrando:

“Sus interacciones eran codependientes. Siempre fueron codependientes. Por eso era adaptable. Se adaptaba fácilmente […] Hermoseaba. Era hermosa, bella. Su belleza era perenne y algunos la llamaban exótica. Era tan exótica, pero tan local a la vez. Dulce, fragante, elegante. Sí, elegante sería lo más preciso”.

Por momentos, esta redundancia sorprende al lector implicado en reiteraciones sensoriales en pleno afán de exploración: “Y verde. Sí: púrpura y verde, sobre todo. Y los volantes. Volantes y más volantes, velos, velamen, holanes”.

El cuento “Citlalli” es en el que Jáuregui coloca todos sus recursos narrativos en una especie de constelación simbólica, un universo inacabado que funge como punto de encuentro para la cosmogonía del gabinete.

Citlalli es un nombre personal femenino de origen náhuatl cuyo significado es “estrella”. También se suele escribir como Citlalí o Citlalin. Su forma reverencial es Citlaltzin. Etimológicamente significa estrella del amanecer, estrella nueva y venus como estrella que marca el amanecer. Citlaltépetl (cerro de la estrella) puede referirse al volcán Pico de Orizaba, en Veracruz, o al propio Cerro de la Estrella de Iztapalapa.

Es desde la relación de estos referentes simbólicos y semióticos que la autora construye el relato de una mujer cosmogónica, un arquetipo que se debate en el choque cultural que representa el presente y el pasado, la noción de universo y el erotismo de Venus: “El silencio. Es como si esta masa mojada que soy se extendiera, se esparciera hasta volverse nada. Inútil. Cuando la ciudad duerme, cuando todo está en silencio, me siento inútil. Sólo me queda esta idea, este silencio que es amar al hombre que duerme profundamente al lado mío. Su calor. Sus manos anchas”.

En “Diamante recuerdo”, Jáuregui juega con los recursos y cuenta seis historias distintas a partir de los servicios que ofrece la empresa DeBeers: transformar las cenizas del difunto en diamante. La mujer besando a su hombre a través del anillo. Los tres amigos geeks que deciden hacer un diamante con los restos de Daniela, una especie de ritual en torno al mundo de los cómics. La mujer que hace un diamante con los restos de Fifi, su perra fiel por más de quince años. El diamante hecho con el reticente profesor de Ciencias Políticas.

Y el diamante hecho con los restos de Tiffany, a son de “Diamonds are Forever” de Shirley Bassey, canción utilizada en una de las películas más emblemáticas de James Bond.

Interesante resulta también “Autobiografía”, más por su vinculación con significados (el lector deberá de investigar un poco) que por su postulación política que al final redunda en cliché cursi. En este cuento donde la imagen de Dimitri Beliáyev (escrito en el libro como Dmitri Belyaev), de Friedrich Nietzsche y de Grayatri Chakravorty Spivak (insisto, si quiere enterarse de qué va el cuento el lector deberá de investigar un poco) desvelan más quien está antes de la pluma que lo está escrito por esa pluma. Este cuento, ergo, se pierde en un halo academicista.

Extraña que, al ser escrito por alguien que se ostenta como obsesionada por el lenguaje, La memoria de las cosas presente errores de sintaxis por triste omisión o negligente descuido, al menos en el uso de vocativos: “Todo tuyo Iñaki, ¡a trabajar!” o “Pero sin embargo”, entre varios que se filtraron por el mismo reducto de donde salieron los dos microrrelatos citados supra.

Pudo haber sido un cuarto de maravillas. Jáuregui, fundadora de la editorial Sur+ con sede en Oaxaca, ha decidido que su primer libro de relatos sea solo un gabinete curioso de curiosidades.

Gracias, Sergio.

Publicado originalmente en el suplemento cultural Barroco número 653, del Diario de Querétaro del 2 de abril del 2017.

Hacia la mitad de la década de los noventa los ojos del escrutinio público estaban volcados al fenómeno zapatista. La polarización política se alimentó de la violencia de los años 1994, 1995 y de las crisis económicas de entonces. Fuga de divisas, trataban de explicar con eufemismos los comentaristas especializados.

De fondo, había un fenómeno al que pocos o casi nadie le había dedicado su atención: los asesinatos de Ciudad Juárez. Para el periodista Sergio González Rodríguez este fenómeno cobró principal relevancia después de que una amiga muy cercana a él fuera asesinada en Chihuahua, quien en ese tiempo se desempeñaba como periodista para la revista Biblioteca de México, y editor y fotógrafo de la revista Luna Córnea, en donde tuve primer contacto con su trabajo visual y escrito, y en el periódico Reforma, medio que lo envió como corresponsal a Chihuahua para iniciar sus investigaciones acerca del asesinato de mujeres. En 1995 tuvo su primer viaje a Ciudad Juárez.

En su columna para El Universal del jueves 6 de abril, titulada “Sergio y las muertas” Héctor de Mauleón recordaba a Sergio tendido en la cama del hospital tras una golpiza que un grupo de sujetos le propinó al interior de un taxi en la Ciudad de México, a raíz de las investigaciones que Sergio llevaba a cabo.

En éste su Libro de Cabecera de nuestro suplemento BARROCO, número 595, del 7 de febrero del 2016, repasábamos el libro Huesos en el desierto (Anagrama, 2006), trabajo periodístico que recoge el producto de las investigaciones en torno al asesinato sistemático de mujeres en Ciudad Juárez.

En una de tantas tertulias, el poeta y amigo José Homero (Minatitlán, 1965) nos acercó una perspectiva distinta a Sergio desconocida hasta entonces por mí: un periodista apasionado que ha sabido integrar la investigación periodística a su discurso narrativo.

Es quizás por esta virtud particular de González Rodríguez que su discurso se ve influido por un halo de violencia cotidiana puesto en perspectiva desde la estética narrativa. Este halo ha influido innegablemente a escritores contemporáneos, de entre los que destacan a Emiliano Monge hasta el mismo Roberto Bolaño. Bolaño fue quien se acercó a González Rodríguez para solicitar su “ayuda técnica” en la elaboración de la inmensa novela 2666: “una metáfora de México y del pasado de México y del incierto futuro de toda Latinoamérica. Es un libro no en la tradición de aventura sino en la tradición apocalíptica” (Montoya y Esteban, Entre lo local y lo global: la narrativa latinoamericana del cambio de siglo, 1990-2006, Iberoamericana Editorial).

Querétaro recibió en varias ocasiones a Sergio. Unas como comensal en restaurantes taurinos, en el marco del Hay Festival 2016. Otras como miembro del legendario grupo Enigma, en la década de los setenta y, recientemente, el 22 de diciembre del 2012, en el toquín organizado por Circo Volador A. C., en el mismísimo hoyo funky de Felipe Carrillo Puerto que los viera actuar hace casi cuarenta años.

Bajista implacable con su inseparable bajo Rickenbacker, Sergio también fue un punto de encuentro entre voces y posturas tan disímiles. A él llegaban voces como las de Jenaro Villamil hasta del mismo Héctor de Mauleón. Acaso porque el mismo Sergio nunca antepuso algún interés político a su real pasión periodística.

Para no faltar al ámpula anual, reproducimos a continuación la última lista de los mejores libros del año según Sergio González Rodríguez.

Gracias, Sergio.

El mejor libro del año: Luis Villoro, La alternativa. Perspectivas y posibilidades de cambio.

Ensayo: Abraham Cruzvillegas, La voluntad de los objetos; Jaime Labastida, El amor, el sueño y la muerte en la poesía mexicana; Omar Nieto, Teoría general de lo fantástico; Maruan Soto Antaki, Reserva del vacío; Ernesto Lumbreras, Oro líquido en cuenco de obsidiana; Guillermo Sheridan, Habitación con retratos; Antonio Calera-Grobet, Sobras completas; Néstor García Canclini, El mundo entero como lugar extraño; José Woldenberg, La voz de los otros; Mario Casasús, Ignacio Manuel Altamirano en Morelos (1853-1901); Hugo Gutiérrez Vega, Otras voces, otros ámbitos; Evodio Escalante, Las metáforas de la crítica; Pedro Serrano, Defensas.

Ensayo político: Israel Covarrubias, Los espejos de la democracia; Froylán Enciso, Nuestra historia narcótica; Raúl Trejo Delarbre, Alegato por la deliberación pública; Enrique Díaz Álvarez, El traslado; Fernando Escalante Gonzalbo, Historia mínima del neoliberalismo; José Manuel Valenzuela y Rossana Reguillo, Juvenicidio; Enrique Krauze, El nacimiento de las instituciones.

Testimonio: Delia Juárez, edit., Así escribo; Orlando Ortiz, Jueves de Corpus; Julián Herbert, La casa del dolor ajeno; Sara Sefchovich, El cielo completo; Wilbert Torre, El despido; Leonardo da Jandra, Diarios (1999-2012); Julio Trujillo, Atajos y rodeos; Fernando Solana Olivares, Viernes.

Crónica: Héctor de Mauleón, La ciudad que nos inventa; Fabio Morábito, También Berlín se olvida; Jenaro Villamil, La caída del telepresidente; Alejandra S. Inzunza, et al., Narcoamérica; Juan Carlos Reyna, et al., Demasiados lobos andan sueltos; Daniel Lizárraga, et al., La casa blanca de Peña Nieto; Diego Olavarría, El paralelo etíope; Rogelio Villarreal, ¿Qué hace usted en un libro como éste?; Antonio Bertrán, Chulos y coquetones; Diego Enrique Osorno, Slim; Francisco Goldman, El circuito interior; Juan Villoro, Paco Ignacio Taibo II, et al., La travesía de las tortugas; Emiliano Ruiz Parra, Los hijos de la ira.

Edición conmemorativa: Mariano Azuela, Los de abajo (Víctor Díaz Arciniega, edit.); Salvador Elizondo, Diarios 1945-1985.

Premio Verborrea Insufrible o Pobres Bosques: Francisco Martín Moreno, México engañado (600 páginas para mostrar que los libros de texto de la SEP están equivocados, ¡puaf!).

Arte y fotografía: Ana Casas Broda, Itala Schmelz, Gerardo Montiel Klint, et al., Develar y detonar; Daniel Lezama, Árboles de Tamoanchan; David Fajardo Tapia, Bandidos, miserables, facinerosos; Dulce María de Alvarado, Performance en México: 28 testimonios, 1995-2000; Aurora Noreña, Ondulaciones sobre el puente; Alejandro Magallanes, et al., La delgada línea que divide el lado derecho del izquierdo.

Cuento: Gabriela Jáuregui, La memoria de las cosas; Luis Jorge Boone, Cavernas; Gabriel Bernal Granados, Murallas; Daniela Bojórquez Vértiz, Óptica sanguínea; Bernardo Fernández “Bef”, Escenarios para el fin del mundo; Alberto Chimal, Los atacantes.

Novela: Emiliano Monge, Las tierras arrasadas; Elena Poniatowska, Dos veces única; Alberto Barrera Tyszka, Patria o muerte; Élmer Mendoza, Besar al detective; L.M. Oliveira, Resaca; Gabriel Santander, La venganza de las chachas; Fabrizio Mejía Madrid, Un hombre de confianza; Julio Patán, Negocio de chacales; Hernán Lara Zavala, Macho viejo; J.M. Servín, Al final del vacío; Antonio Ortuño, Méjico; Sandra Lorenzano, La estirpe del silencio.

Poesía: Carmen Boullosa, Hamartia (o Hacha); Jorge Esquinca, Cámara nupcial; Rocío Cerón, Nudo vórtex; Luigi Amara, Nu)n(ca; Feli Dávalos, Mongolia; Julia Santibáñez, Rabia de vida; Eduardo Milán, Donde no hay; Julio Eutiquio Sarabia, El tenue rededor del mundo; Ana Rosa González Matute, Brizna de hierba; Héctor Carreto, Testamento de Clark Kent; Roberto Tejada, Todo en el ahora.

Primera novela: Bruno H. Piché, Los hechos; Verónica Gerber, Conjunto vacío; José Manuel Cuéllar Moreno, Ciudademéxico; Eduardo de Gortari, Los suburbios; Vicente Quirarte, La isla tiene forma de ballena; Roberto Wong, París D.F.

Antología: Eduardo Antonio Parra, comp., Norte; Orfa Alarcón, et al., El silencio de los cuerpos; Juan Domingo Argüelles, Breve antología de poesía mexicana; Carlos Martínez Rentería, et al., De equivocaciones y barbarie; Cristina Rivera Garza, et al., Con/dolerse.

El peor libro del año: Rossana Fuentes Berain, México 2020 (Medalla de Oro de Candidez Ultraliberal).

 

Por el camino del Hay Festival Querétaro 2017

Publicado originalmente en el suplemento cultural Barroco número 650, del Diario de Querétaro del 19 de marzo del 2017.

Por segundo año consecutivo, nuestra ciudad será sede del Hay Festival 2017, de acuerdo al anuncio oficial que hizo el presidente municipal de Querétaro, Marcos Aguilar Vega y el comité del Hay Festival of Literature, el pasado 9 de marzo.

En esta edición, el Hay Querétaro ofrecerá una nutrida programación cultural en un espacio inclusivo y abierto para la reflexión y la participación ciudadana con actividades en el ámbito de la literatura, la ciencia, el periodismo, los derechos humanos y el medioambiente. En concordancia con el momento histórico, este año se celebrará de manera muy especial el centenario de la promulgación de la vigente Constitución Política de México.

A continuación, algunos datos a tomar en cuenta.

La primera emisión del Hay Festival de este año tuvo lugar en Colombia, específicamente en tres ciudades: Cartagena de Indias del 26 al 29 de enero; Riohacha, un día entero; y Medellín, del 25 al 27 de enero.

“Nos ha tocado vivir tiempos interesantes. La vieja maldición china se cierne sobre América del Norte y Europa, pero en Colombia hemos tomado las riendas de nuestro propio destino y miramos hacia el futuro con valor y esperanza. Cartagena de Indias abre sus puertas para acoger otra gran fiesta en la ciudad más elegante del mundo. Vengan y únanse a nosotros para compartir historias e ideas, hacer amigos, bailar hasta el anochecer y reflexionar sobre cómo podríamos cambiar el mundo”, fue el mensaje de apertura en Cartagena de Cristina Fuentes La Roche, directora del Hay Festival América.

Antes de llegar a Querétaro, el Hay Festival seguirá su camino por el Hay Festival Hay-On-Wale, Gales, del 25 de mayo al 4 de junio. Después de nuestra ciudad, el festival se moverá a Segovia, España, del 22 al 24 de septiembre; luego a Dinamarca, del 26 al 29 de octubre; de vuelta a América va a Arequipa, Perú, del 9 al 12 de noviembre. Ese mismo mes, pero del 24 al 26 de noviembre, viaja a Gran Bretaña para el Festival de Invierno, para luego iniciar el 2018 en Cartagena, del 25 al 28 de enero.

Para honrar a Cien años de soledad del Nobel colombiano Gabriel García Márquez, en el aniversario número 50 de su publicación, el Hay Festival y la Fundación Gabriel García Márquez para el Nuevo Periodismo Iberoamericano (FNPI) convocaron a ‘El gozo de leer Cien años de soledad’, una lectura colectiva que tuvo lugar del 26 al 28 de enero en Cartagena.

Hay Festival Cartagena contó con la presencia del premio Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa, los laureados escritores españoles Fernando Aramburu y Luisgé Martín, los escritores brasileños Ana María Machado y Joao Pablo Cuenca, el chileno Alberto Fuguet, la escritora francesa ganadora del Grand Prix RTL-Lire Maylis de Kerangal, el cubano Leonardo Padura, el escritor estadounidense Jonathan Shaw, el suizo Joël Dicker y el escritor libio-británico Hisham Matar, quien lanza su libro El Regreso, entre otros.

En la lista de escritores invitados del Hay Querétaro 2017 destacan los escritores Paolo Giordano (Italia), Hanif Kureishi (Reino Unido), Diego Zúñiga (Chile), Ignacio Martínez de Pisón (España) y Antonio Ortuño (México); las científicas María Teresa Ruiz (Chile) y Andrea Wulf (Reino Unido); el historiador Norman Ohler y el periodista Óscar Martínez (El Salvador). No se ha confirmado la presencia de ningún premio Nobel, como en la edición anterior que contó con la presencia de

Hay Querétaro ofrecerá una gran programación cultural en un espacio inclusivo y abierto para la reflexión y la participación ciudadana con actividades en el ámbito de la literatura, la ciencia, el periodismo, los derechos humanos y el medioambiente, este año se celebrará de manera muy especial el centenario de la promulgación de la vigente Constitución Política de México.

Hay Querétaro continuará con el trabajo de colaboración con Acción Cultural Española, AC/E, British Council Mexico, BBC Mundo y embajadas de diversos países.

En la edición Hay Querétaro 2016, asistieron 22 mil personas, 110 invitados nacionales e internacionales, se llevaron a cabo 70 eventos y se contó con veinte sedes. Más de un millón de personas cosnultaron información del Hay Festival Querétaro a través del proyecto de colaboración con BBC Mundo. Más de 100 mil personas pudieron seguir los eventos a través de la transmisión en línea vía streaming.

De las veinte sedes destacan el Teatro de la Ciudad, el Cineteatro Rosalío Solano, el Museo Regional, el Museo de la Ciudad, el Patio de la Delegación Centro Histórico, la Plaza Fundadores, la Universidad Anáhuac, el ITESM, la UVM, la UNAM campus Juriquilla, las Bibliotecas Públicas de Querétaro; las escuelas hogar Santa Rosa de Lima y Américas Unidas, y el Antiguo Mesón Aspeytia.

Para la edición 2017 se espera la presencia de un número similar de invitados especiales, 23 mil asistentes y una mayor vinculación con el sistema de bibliotecas públicas estatales.

Estos han sido los libros más vendidos del Hay Festival 2017 de Cartagena.

  1. Los Romanov, Simon Sebag Montefiore (Editorial Crítica)
  2. El regreso, Hisham Matar (Editorial Salamandra)
  3. Ante todo no hagas daño, Henry Marsh (Editorial Salamandra)
  4. La verdad sobre el caso de Harry Quebert, Joël Diker (Alfaguara)
  5. Instrumental, James Rhodes (Blackie Books)
  6. El hombre que amaba a los perros, Leonardo Padura (Tusquets Editores).

Para facilitar las cosas para los asistentes al Hay Festival, tanto en la sede estatal como alrededor del mundo, el grupo Kieneskien Editorial SAS ofrece la app hay Festival 2017, para plataformas iOs y Android. Esta app es un espacio en el que se puede consultar la programación del evento de acuerdo a cada sede. Se puede conocer los horarios y sedes de las conferencias, charlas con invitados especiales, noticias, fotografías y reseñas biográficas de los escritores. Asimismo, se presenta información actualizada del desarrollo del Hay Festival en las distintas sedes.

Con esta entrega, Caro Lector, iniciamos el camino hacia el Hay Festival Querétaro 2017. ¡Vamos!