Patria.

Publicado originalmente en el suplemento cultural Barroco número 670, del Diario de Querétaro del 6 de agosto del 2017.

“El nacionalismo es el veneno de la historia moderna. No hay nada más brutalmente absurdo que la disposición de los seres humanos a incinerarse o matarse unos a otros en nombre de la nacionalidad o bajo el pueril hechizo de una bandera” afirma George Steiner.

Y continúa: “La ciudadanía es un acuerdo bilateral que está o debería de estar sometido siempre a examen crítico y, de ser necesario, a derogación. Por ninguna ciudad vale la pena cometer una gran injusticia, una gran falsedad”.

Lo anterior lo destaco de George Steiner en The New Yorker (Siruela, 2009), cuyos extractos pertenecen al texto titulado “El erudito traidor (sobre Anthony Blunt)”, que trata sobre el tristemente célebre crítico de arte inglés procesado y degradado de su nombramiento como caballero al comprobarse su participación como espía al servicio de la KGB, hacia la mitad de los años ochenta.

Steiner siempre vendrá a cuento. Más en nuestro tiempo presente en donde la noción de nacionalismo está sobrevalorada más por el rústico afán político-partidista que por una clara convicción dirigida hacia el consenso. Al momento de escribir esto, en Venezuela faltan algunas horas para la instalación de la Asamblea Constituyente orquestada por Nicolás Maduro y avalada por una carretada imaginaria y opaca de más de ocho millones de votos. Al momento de escribir esto, es noticia la riña en Twitter entre Nicolás Maduro y Luis Videgaray, incinerándose ante el mundo en ataque y defensa de Enrique Peña Nieto, respectivamente.

En pleno siglo XXI, la única certeza de nación que tenemos es que somos una fragmentación.

Aunque Patria (TusQuets, 2016) de Fernando Aramburu (San Sebastián, 1959) se narre desde el contexto del conflicto separatista español, y contextos aparte, bajo ninguna circunstancia nos puede resultar ajeno.

El libro tiene la intención de que las generaciones venideras sepan qué pasó, “que lo sepan a partir de algunas versiones literarias, cinematográficas, fotográficas o historiográficas que no justifiquen el terrorismo y que no blanqueen a la historia. Si esto ocurre, se habrá producido la derrota cultural de ETA. Y yo estoy comprometido con esta derrota”.

En octubre del 2002, el crítico literario Fernando García Ramírez señaló en su artículo titulado “Cómplices del terror”[1] que el periódico La Jornada firmó en enero de ese año un acuerdo para colaborar en proyectos informativos con el periódico Gara, periódico del brazo político del grupo separatista terrorista ETA. A partir del acuerdo, para referirse al grupo terrorista en los contenidos de La Jornada utilizaban los eufemismos “Organización Independentista” y “Organización Separatista”. Nunca se refirieron a ETA como grupo terrorista.

Aunque en el 2004, La Jornada en voz de su directora, Carmen Lira Saade, anunciaba que el diario repudiaba sin ambages “el terrorismo y la violencia asesina de ETA”, Fernando García Ramírez y la revista Letras Libres fueron demandados por daño moral a La Jornada. García Ramírez fungía hasta hace un mes del presente como director editorial de la revista.

ETA (cuyas siglas significan País Vaco y Libertad) es una organización terrorista nacionalista vasca que se proclama independentista, abertzale (de izquierda), socialista y revolucionaria. Actualmente está inactiva tras el anuncio del cese de su actividad armada en 2011. Desde la creación de la primera ETA han existido diferentes organizaciones con el mismo nombre surgidas como resultado de diversas escisiones, coexistiendo en varias ocasiones organizaciones diferentes que respondían a las mismas siglas.

Está inactiva pero no ha desaparecido.

Patria narra la situación que enfrentan dos familias ante un atentado que involucra a un miembro de cada familia. Aquel día en que ETA anuncia que abandona las armas, Bittori camina al cementerio para visitar al Txato (en español lo pronunciamos chato), su marido asesinado por uno de los miembros activos de ETA. Esta es la primera acción que ha emprendido Bittori; la segunda será regresar a su casa en donde vivieron hasta el día del atentado, a la comunidad que ante las amenazas de ETA guardó un silencio cómplice, por miedo, por resignación o por simpatía con el grupo separatista.

El inicio del libro no podría ser mejor. Desde la entrada, el estilo se antoja evocador, provocativo, refinado, con una construcción narrativa del tipo artesanal y, sobre todo, sutil: “Ahí va la pobre, a romperse en él. Lo mismo que se rompe una ola en las rocas. Un poco de espuma y adiós. ¿No ve que ni siquiera se toma la molestia de abrirle la puerta? Sometida, más que sometida”.

La voz del narrador se intercala de súbito con la de los personajes. El narrador es una consecuencia de algo que se tiene que contar. In media res, Aramburu de inmediato nos invita a la intimidad de las dos familias, a la de Bittori y el Txato, en el principio. Esta invitación toma distancia del morbo oportunista al que podría acudir el lector de los autores monotemáticos que se enarbolan ora en el narco ora en la violencia de nuestro México. Del mismo modo, Patria queda lejos de la filia política, del guiño demagógico no menos oportunista al estilo de Fabrizio Mejía Madrid. Porque el maniqueísmo vende, pero la verdadera literatura trasciende. ¿Acaso será por ello que Patria incita algo más que una mera experiencia estética literaria?

Patria es un fenómeno social por su pertinencia. Se eleva a esta categoría al tono de la voz de los protagonistas cuyas voces funcionan en un virtuoso contrapunto narrativo y descriptivo. Personajes intensos y penetrantes en la conciencia del lector que dan cuenta de una vida marcada por el atentado. Una historia familiar que se ve coartada por el asesinato del Txato, esposo, padre, empresario del transporte, amigo del barrio. De Bittori, esposa del Txato, mujer que recién ingresa a la tercera edad con sus resignaciones y aspavientos, con sus traumas y resentimientos, pero, aunque parezca imposible, sin rencores. ¿Quién asesinó al Txato?, ¿podrá saber Bittori quién fue el encapuchado que un día lluvioso mató al Txato, cuando volvía de su empresa?

Llega a escondidas, pero la presencia de Bittori es más que evidente. La falsa tranquilidad del pueblo se ve trastocada, sobre todo de su vecina Miren, amiga íntima en otro tiempo, y madre de Joxe Mari, un terrorista encarcelado y sospechoso de los peores temores de Bittori. ¿Qué pasó entre esas dos mujeres? ¿Qué ha envenenado la vida de estas dos familias?

El perdón y el olvido no son necesariamente excluyentes, pero ante la imposibilidad de asimilar nuestro tiempo perdonar se antoja irreverente y olvidamos solo lo que nos conviene. Más que un problema de nacionalidad, de Patria, se trata de una cuestión de dignidad. Y Aramburu nos invita a ser parte de ello en tiempos donde la demagogia, la dictadura, la xenofobia y el terrorismo se resisten a existir.

[1] Disponible en http://www.letraslibres.com/mexico-espana/complices-del-terror

Dunkerque

Publicado originalmente en el suplemento cultural Barroco número 669, del Diario de Querétaro del 30 de julio del 2017.

“Un tiempo, en mayo de 2016, me hallaba a la entrada del espigón de Dunkerque, muy cerca de donde el capitán Tennat había instalado su puesto de mando. Al mirar a mi alrededor podía ver tramos de la playa atestados de soldados. Había buques de guerra anclados adentro y un barco hospital blanco, claramente señalizado por cruces rojas, atracado al final del espigón. Un humo negro se agitaba a lo lejos, y del paseo marítimo había desaparecido todo rastro de las últimas décadas del siglo XX. Así debía ser Dunkerque a finales de mayo de 1940”.

El párrafo anterior es parte del prefacio con el que abre Dunkerque (2017, Harper Collins) del escritor inglés Joshua Levine, autor también del libro Forgotten voices of the Somme: The most devastating battle of the great war in the words of those who survived (2006, Ebury Press) y de otras obras de ficción histórica documental que han sido adaptadas a la televisión.

El productor, guionista y director Christopher Nolan (Westminster, 1970) se encuentra en el momento cumbre de su carrera. Desde diciembre del 2015, la Warner Bros. había confirmado que la próxima película escrita y dirigida por Nolan estaría inspirada en hechos que se sucedieron en la Segunda Guerra Mundial, específicamente en la Operación Dínamo, que dio lugar al llamado Milagro de Dunkerque. Nolan se había adjudicado el desafío de llevar al cine el Dunkerque de Levine.

Dunkerque es una ciudad portuaria situada al norte de Francia, situado en el Departamento del Norte, en la región de la Alta Francia, a sólo 10 km de la frontera con Bélgica. En 1940, esta pintoresca ciudad fue escenario de la Operación Dínamo, la evacuación hacia Gran Bretaña de más de 330.000 soldados franceses y británicos, estos últimos pertenecientes a la Fuerza Expedicionaria Británica, ante el avance alemán.

De la película Dunkerque (Nolan, 2017) se ha hablado mucho en las últimas semanas. Incluso es posible escuchar publicidad en la radio nacional. Su estreno mundial fue el pasado 21 de julio, aunque a salas queretanas llegó desde el jueves 27. El afamado crítico de cine Peter Travers ha sugerido la posibilidad de que Dunkerque sea la mejor película bélica de todos los tiempos. Quizás no esté equivocado.

No sé si por tradición o convencionalismo, generalmente los grandes relatos bélicos se extienden alrededor de tres horas de duración. En contraste, Dunkerque tiene solamente 106 minutos de duración. El manejo virtuoso del tiempo por parte de Nolan hacen que la película mantenga al espectador en un estado de constante atención a través de la mirada de los tres relatos que se entrecruzan sin ninguna pretensión efectista.

El relato del soldado Tommy (Fionn Whitehead) desde la playa en donde aguardan los soldados con impaciencia, nos presenta lo ocurrido en el lapso de una semana. La referencia insorteable a Rescatando al soldado Ryan (1998) de Steven Spielberg subyace en la memoria del espectador, pero la carnicería gráfica que se presenta en los primeros minutos contrasta con la propuesta estética de Nolan, quien coloca al espectador de frente con la angustia y desesperación de los soldados ingleses y franceses quienes, impertérritos, aguardan la posibilidad del milagro de su rescate. Acaso por esta razón, Dunkerque tenga la clasificación de audiencias PG13 (algunos materiales pueden ser inapropiados para niños menores de 13 años) al contrario de la película de Spielberg que tuvo clasificación R (Niños menores de 17 años requieren acompañamientos de padres o tutor).

El relato desde la perspectiva de Mr. Dawson (un Mark Rylance soberbio), su hijo Peter (Tom Glynn-Carney) y el amigo de éste, George (Barry Keoghan), quienes a bordo de una pequeña embarcación pesquera se lanzan al rescate de las tropas aliadas, ante la imposibilidad de que las grandes embarcaciones inglesas y francesas se acerquen a la playa so pena de quedar encalladas. Este relato nos presenta lo que acontece en un día, desde que salen del muelle antes de la requisición de la embarcación, hasta que culmina el rescate en tierra firme.

El relato en el aire desde la perspectiva del piloto aliado Farrier, interpretado con magistral sutileza por parte de Tom Hardy, quien se ha consolidado como un actor irreverentemente sólido, nos cuenta lo acontecido en una hora. Una trepidante cacería del piloto aliado que, con uso portentoso de la cámara y sin el abuso de la digitalización de imágenes, nos recuerdan que la tecnología está al servicio del relato cinematográfico, nunca a la inversa. Ante la presentación maravillosa de la secuencia de imágenes, es nefasto y triste que nuestra ciudad aún no cuente con salas equipadas con pantallas Imax.

Los tres relatos se entrecruzan, pero no se mezclan porque en el cine no se planea sobre las rodillas. Nolan está al servicio del arte. Desde el punto de vista dramático nos concede una visión histórica que recupera la importancia del rescate en Dunkerque. A partir de la derrota, un despliegue que podría haber sido considerado como fracaso, se gestó un triunfo moral y humano en torno a las tropas. La visión de los caídos nunca había significado una retribución para nuestra noción de lucha y libertad, tan urgente en estos tiempos de remedos de dictador y mesías pintorescos.

Dunkerque es el triunfo de nuestra convicción desde el dolor y el sufrimiento. Para narrarlo se requirió de personas reales dentro de un proyecto real, no de personas digitales anónimas en el proyecto de un solo hombre. Para las secuencias de batalla naval, Nolan decidió utilizar destructores navales reales, siguiendo su propia tradición. 62 buques de guerra colaron el mar durante la filmación. Utilizó 1500 extras, una grúa y un avión tipo Spitfire para recrear la Operación Dínamo.

Esta es la primera película de Nolan que se basa en hechos históricos, su primera película bélica, y también la primera en no contar con la actuación de Michael Cane, al menos desde Insomnia (2002). Por su trabajo, Christopher Nolan recibió un sueldo de 20 millones de dólares más el 20% de lo que se recaude en taquilla, el mayor reparto económico para cualquier director desde que Peter Jackson recibió la misma cantidad con su aburridísma King Kong (2005).

La participación de Harry Styles (sí, el cantante adolescente exintegrante del desaparecido grupo One Direction) pasa desapercibida. A pesar de su pequeña participación, Styles muestra dotes actorales suficientes para acallar el grito de fanáticas adolecentes a media película.

La carrera por los Oscars ha comenzado. Dunkerque se llevará mejor película, mejor dirección (Nolan no ha recibido este galardón), mejor partitura original (la música de Hans Zimmer es excelsa, como en los trabajos anteriores al lado de Nolan: la trilogía de El Caballero de la Noche, El Origen (2010) e Interestelar (2014), con motivos de cuerdas latentes que acompañan el discurso con un segundero musical implacable), y quizás hasta mejor diseño de producción.

A las personas comunes y corrientes sí nos gustan las cosas planeadas y bien hechas. Tenemos tanto que aprender del cine.

Querida Ijeawele, cómo educar en el Feminismo.

Publicado originalmente en el suplemento cultural Barroco número 668, del Diario de Querétaro del 23 de julio del 2017.

Es lamentable que todavía debamos que hablar de feminismo, que en pleno siglo XII tengamos la necesidad de generar un movimiento heterogéneo que tenga como objetivo la emancipación femenina y la consecuente vindicación de sus derechos. Más lamentable tener que defenderlo ante prejuicios que se gestan en la inercia estridente del feminismo light y de los apocalípticos herméticos que se enarbolan como monolíticos defensores del género natural, como ellos lo llaman.

El voto femenino, la igualdad ante la ley, los derechos reproductivos… son cambios que se han ido incorporando de manera paulatina, al ritmo de una secularización que se ha dosificado de forma desigual, con la parsimonia de nuestra tradición, muy a pesar de nuestra hipocresía.

Es de suponer que para una simple transacción de compra y venta lo que más importa es la transacción en sí, más allá de quién compre o quien venda (salvo en el caso de las drogas legales y demás asuntos que abarque nuestro criterio). No obstante, no es extraño encontrarnos con establecimientos que en su entrada portan con extrañeza el siguiente letrero: “En este establecimiento no se discrimina por motivos de raza, religión, orientación sexual, condición física y económica, ni por ningún otro motivo. El letrero obedece más a una obcecación hipócrita que a una regulación pragmática”. Alguien en el poder considera que es necesario recordarnos no discriminar.

Pero pasan los años y seguimos discriminando. Mi generación es la misma estupidez que las generaciones anteriores, con la diferencia de que ahora podemos ventilar nuestras miserias en Facebook. Es una fortuna que existan las minorías, ese bastión inagotable de estereotipos, éstas nos garantizan que el imponer nuestro rol de rescatador/activista/héroe se traduzca en réditos para nuestra devaluada superioridad moral sin sacrificar nuestros rasgos narcisistas a partir de la santificación del pueblo pobre y bueno, a costa del mismo pueblo pobre y bueno. La filantropía es anónima, pero la anonimia no da fama ni medallas como sí las da el feminismo light… ¡La filantropía anónima no redunda en fotos pa’l Facebook!

Chimamanda Ngozi Adichie (Abba, Enugu, 15 de septiembre de 1977) es una escritora, novelista y dramaturga feminista nigeriana. Hija de una familia acomodada, gracias al trabajo de sus padres, a los 19 años se trasladó a Estados Unidos para estudiar Comunicación y Ciencias Políticas en la Universidad Drexel, en Filadelfia. Posteriormente realizó estudios en la Universidad Estatal del Este de Connecticut, en la Universidad John Hopkins, en Baltimore, y en Yale.

En el 2015, una amiga de la infancia le preguntó cómo criar a su hija para que fuera feminista. “No sé”, fue el primer pensamiento de Chimamanda, le pareció una tarea demasiado grande. Para responder a la petición de su amiga, Chimamanda decidió escribirle una carta, sincera y práctica, al tiempo que sirviera como un mapa del pensamiento feminista de la autora. El resultado fue Querida Ijeawele. Cómo educar en el feminismo, (Penguin Random House, 2017).

El feminismo comienza en el espíritu comunitario de las familias, en la microhistoria que se genera en cada hogar. A través de quince consejos, la autora reivindica la importancia de la formación de nuestros hijos en la igualdad y el respeto, el amor por los orígenes y la cultura. El libro es una carta abierta para rechazar estereotipos, a abrazar el fracaso y a luchar por una sociedad más justa.

A continuación, se presenta el sumario breve de los quince consejos:

Primera sugerencia.

Sé una persona plena. La maternidad es un don maravilloso, pero no te definas únicamente por ella […] Nunca te disculpes por trabajar. Te gusta lo que haces, y que te guste lo que haces es un regalo fantástico para tus hijos […] Ni siquiera tiene que gustarte tu trabajo, basta que te guste lo que el trabajo hace por ti: la confianza y plenitud que se derivan de trabajar y ganarse la vida.

Segunda sugerencia.

Háganlo juntos. ¿Recuerdas que en primaria aprendimos que el verbo es una palabra de “acción”. Pues bien, un padre es tan verbo como la madre.

Tercera sugerencia.

Enséñale a tu hija que los “roles de género” son una solemne tontería. No le digas nunca que debe hacer algo o dejar de hacerlo “porque es niña”.

“Porque eres una niña” nunca es una razón para nada. Nunca […] Saber cocinar no es un conocimiento preinstalado en la vagina. A cocinar se aprende.

Cuarta sugerencia.

Cuidado con el peligro de lo que yo llamo Feminismo Light. Es la idea de la igualdad femenina condicional. Recházala de plano, por favor. Es una idea vacua, fallida y tranquilizadora. Ser feminista es como estar embarazada. Lo estás o no lo estás. O crees en la plena igualdad entre hombres y mujeres o no.

Quinta sugerencia.

Enseña a Chizalum a leer. Enséñale el amor por los libros. La mejor manera de hacerlo es mediante el ejemplo. Si te ve leyendo, comprenderá que leer es valioso.

Sexta sugerencia.

Enséñale a cuestionar el lenguaje. El lenguaje es el depositario de nuestros prejuicios, creencias y presunciones. Pero para enseñarlo tendrás que cuestionar tu lenguaje.

Séptima sugerencia.

Jamás hables del matrimonio como un logro. Encuentra maneras de aclararle que el matrimonio no es un logro ni algo a lo que deba aspirar. Un matrimonio puede ser felis o desgraciado, pero no un logro.

Octava sugerencia.

Enséñale a rechazar la obligación de gustar. Su trabajo no es ser deseable, su trabajo es realizarse en un ser sincero y consciente de la humanidad del resto de la gente.

Novena sugerencia.

Dale a Chizalum un sentido de identidad. Importa.

Décima sugerencia.

Fíjate en cómo tratas el tema de su apariencia. Anímala a practicar deporte. Enséñale a ser activa físicamente.

Undécima sugerencia.

Enséñale a cuestionarse en uso selectivo que hace nuestra cultura de la biología como “razón” para las normas sociales.

Duodécima sugerencia.

Háblale de sexo y empieza pronto. Probablemente te resultará embarazoso, pero es necesario.

Decimotercera sugerencia.

Llegará el amor, así que asúmelo.

Escribo esto suponiendo que Chizalum es heterosexual: obviamente, podría no serlo. Pero lo supongo porque entonces me siento más capacitada para hablar.

Decimocuarta sugerencia.

Al enseñarle sobre la opresión, ten cuidado de no convertir a los oprimidos en santos. La santidad no es prerrequisito de la dignidad. La gente mentirosa y cruel también son seres humanos, y también merecen ser tratados con dignidad.

Decimoquinta sugerencia.

Háblale sobre la diferencia. Convierte la diferencia en habitual. Haz normal la diferencia. Enséñale a que valore la diferencia […] Porque la diferencia es la realidad de nuestro mundo. Y al enseñársela, estás equipándola para sobrevivir en un mundo diverso.

 

Temporada de huracanes.

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Publicado originalmente en el suplemento cultural Barroco número 667, del Diario de Querétaro del 16 de julio del 2017.

Mi interés por las letras de Fernanda Melchor se remonta a sus artículos periodísticos y su blog. Aún no leo Falsa liebre y todavía no se puede conseguir Aquí no es Miami. Ya en su blog, Melchor había advertido de la próxima aparición de su novela y desde ahí surgió mi interés y emoción.

A pesar de haber aparecido en mayo de este año, de Temporada de huracanes (Random House, 2017) se ha escrito mucho. Salvo poquísimas opiniones discrepantes, al parecer el más reciente libro de Melchor puede presumir cierta unanimidad en cuanto a reseñas se refiere, muchas más cercanas a recomendaciones que a reseñas propiamente críticas. No los culpo, el libro es una imperdible oportunidad para extraviarse en lo literario.

Nos encontramos ante un hecho puntual relativamente sencillo de advertir: el cadáver de una persona es hallado por un grupo de niños. Las sospechas señalan a un grupo de adolescentes quienes, desde su punto de vista, se encargarán de contarnos su propia versión de la historia.

Desde el principio, el libro se yergue con la potencia de una catedral narrativa. El estilo literario elegido por la autora para dotar de voz a los personajes le atribuye a la narración una intensidad simbólica multirreferencial y con voraz celeridad.

En el epicentro de este huracán narrativo (acaso la concesión referencial es mera interpretación) se yergue el personaje de La Bruja, símbolo arraigadísimo en nuestra mitología tradicional que ya de por sí cobra relevancia en el texto. No obstante, la imagen sui generis de la Bruja de Fernanda Melchor irrumpe con violencia desde un ícono visceral e hiperrealista, tomando distancia inmediatamente a lo que se ha dicho de la bruja como ícono.

La Bruja hilvana en torno de sí la historia de los personajes y su propia historia. Unidos por la miseria, la desgracia, la violencia y la circunstancia, La Bruja potencia y fecunda los designios del espacio narrativo más allá de una mera declaración de circunstancias a partir de los personajes testigos, aunque la propia muerte de la Bruja sea parte de la consecuencia.

En este sentido, considerando la muerte de la Bruja como el elemento detonador, no es novedad afirmar que la nota roja siempre ha nutrido a la literatura. En Melchor, la influencia del periodismo narrativo se ostenta con una prosodia magistral que por instantes llega a rozar el virtuosismo: Fernanda Melchor es una de las mejores narradoras de la actualidad muy por encima de sus contemporáneos. Pero hay algo más.

No pocas veces hemos afirmado en este espacio que la mejor literatura que se hace en este país está escrita por mujeres. Más allá de un atajo baladí al bastión siempre generoso y oportunista que implica hablar del género, la escritura hecha por mujeres mexicanas está señalando hacia nuevas rutas narrativas, imbuidas en una intensa y prolífica imaginación. Valeria Luiselli, Gabriela Jáuregui y Fernanda Melchor son sólo algunos de los casos representativos y emblemáticos. Aunque los temas y los ingredientes narrativos puedan ser similares, Melchor pervierte los arquetipos y los pone en un juego periodístico-narrativo que toma distancia de lo escrito en el mismo terreno literario por sus contemporáneos. En Temporada de Huracanes, de manera emblemática solamente aparece un muerto, la Bruja.

Y sí, nos encontramos frente a un hito de la narrativa mexicana del siglo XXI, un libro que exige salir de las bandejas para colocarse en las manos de los lectores de todas las edades. Yo no dudaría en ningún momento en ponerlo al alcance de lectores de educación secundaria y media superior. Me conmovió, por cierto, la referencia directa al relato Salir con domingo siete de Carmen Lyra (San José, 1887 – México, 1949), que forma parte del libro Los cuentos de mi tía Pachita (1920).

No obstante, y acaso por ese mismo donaire periodístico-narrativo soberbio y de tan alta calidad, Temporada de Huracanes tiene fecha de caducidad. No está encaminado a la trascendencia porque en la realidad y en la violencia todo cambia. El goce estético efímero de Temporada de Huracanes exige el ahora, de la misma manera que el estilo narrativo de escribir un capítulo en un solo párrafo exige la voraz lectura de la inmediatez. La misma celeridad del efecto narrativo nos impide que reflexionemos al tiempo acerca de lo que se ha leído, de ahí que esta reseña haya salido a más de un mes, y de lecturas posteriores, de que terminé de leer el libro.

Eminentemente la violencia se ha instalado en el centro temático del discurso narrativo contemporáneo, pero esta violencia se complementa de otros referentes quizás sobrevalorados: la música de banda, el narcotráfico y sus sicarios, el ambiente bohemio de las cantinas locales, el exotismo ferviente por lo coloquial, los espacios donde lo erótico deviene en perversión vulgar a partir de una estética patetista. No son pocas voces las que, desde la violencia, han aportado desde su propia narrativa al ya de por sí prolífico pretexto literario que la violencia en sí misma implica. Y ese es quizás el principal la principal tentación, el principal riesgo de caer en lo efímero. Si bien la versión de la realidad que aporta Melchor es un hito para la literatura latinoamericana, no es la única ni la última.

Aunque no pocos afirmarán que el autor de esta humilde reseña “se la mamó”, no quiero dejar la oportunidad de señalar dos aspectos a propósito de la lectura de Temporada de Huracanes y el ejercicio crítico a destiempo que ejerzo intencionalmente a la distancia de un mes.

El primero, destacado supra, es el uso del lenguaje por momentos virtuoso. No obstante, el barroquismo simbólico, audaz y fugaz de la narración se pierde en la ausencia de la artesanía sutil. Melchor no se calla nada ni se guarda nada. Si bien en cada capítulo el lector se encuentra anclado en la perspectiva de cada personaje, éste cede su espacio para ser parte del unísono arquetípico de la autora. Las voces de los personajes se confunden, los tonos se sublevan por encima de la autora y a costa de los mismos personajes. La sutileza del artificio narrativo es sustituida por la crónica de los hechos, ese infinito acervo al que al igual acuden escritores, cronistas y reporteros. Hoy Veracruz, mañana Sinaloa, luego Jalisco… lo periodístico como pretexto literario (dicho esto en el sentido estricto de la expresión) reduce a la obra en un ejercicio reflejo de lo que ocurre en la realidad. El artificio de lo literario, la imaginación y la apuesta por la sutileza narrativa es sustituida por el testigo denodado y avasallado por su propia realidad.

El segundo aspecto es la deuda con esta realidad. El capital simbólico inabarcable e insondable de la violencia nuestra de cada día, por un lado, es capaz de destruir las instituciones (familia, escuela, estado) pero por el otro es capaz de canonizar a las nuevas voces de la narrativa. En el primer caso aspiramos a la normalización de la violencia; en el segundo a una irrenunciable vocación monotemática por hacer de la violencia nuestra experiencia estética. ¿La literatura al servicio de la realidad o viceversa? Acaso por esa razón Las muertas de Jorge Ibargüengoitia trasciende al tiempo.

Temporada de huracanes de Fernanda Melchor, un hito de indispensable y fundamental de la literatura contemporánea del presente, de lectura necesaria, pero que en su legado representativo lleva su penitencia.

Cazadores de talentos, entre la desilusión y el desengaño (segunda parte).

 

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Publicado originalmente en el suplemento cultural Barroco número 666, del Diario de Querétaro del 9 de julio del 2017.

Cuando una editorial como Rodrigo Porrúa publica en redes sociales, específicamente en Facebook, que está buscando talentos literarios para la publicación de sus obras, lo común es que un número indeterminado de interesados establezcan contacto con la editorial para ser tomados en cuenta. ¿A qué autor no le interesa que su obra sea publicada? Y qué mejor si puede ser en una editorial que ostente el apellido Porrúa.

En realidad, la estrategia de Rodrigo Porrúa (quien, como dijimos en la primera entrega, no tiene relación con la célebre editorial Porrúa) se trata de un modelo de negocios poco claro para el cliente, en este caso el autor.

En la plataforma de crowdfounding Kickstarter (crowdfounding se traduciría al español como financiamiento masivo, se refiere al financiamiento de proyecto a través de plataformas en línea), el usuario David Gómez J. lanzó la campaña de apoyo para su obra Crónicas de hospital: “La publicación de un libro de cuentos en coedición con la Editorial Rodrigo Porrúa a partir de la convocatoria Cazadores de Talentos”. Hasta el momento, la campaña ha recaudado 23 mil 735 pesos de la meta de 55 mil. La aportación la han hecho 21 patrocinadores. A pesar el entusiasmo de David, y de la buena idea de recurrir al fondeo, el financiamiento fue cancelado el 26 de abril de este año.

Quizás David Gómez J. como no pocos clientes/autores no tuvieron la información de primera mano de lo que realmente ofrece el modelo de negocios de Rodrigo Porrúa a sus potenciales clientes. Si bien no es un fraude, tampoco se trata de un modelo totalmente transparente. El autor/cliente debe de pagar por la producción de su libro. Este modelo de negocios no es nuevo. Por citar un ejemplo, hace algunos años, en Querétaro, la empresa Maló Producciones ofrecía la producción de grabaciones musicales siempre y cuando el artista cubriera los gastos de producción: tienes talento, ven, graba con nosotros, te ofrecemos la infraestructura, el estudio, te haremos difusión, serás famoso… pero tú debes de pagar la producción.

Bajo este modelo de negocios, el cliente/autor invierte mientras que la editorial se protege arriesgando lo menos posible, sin depender de que la obra se venda o no. Una vez que el autor/cliente recupera su inversión (arriba de los 100 mil pesos en la mayoría de los casos), la editorial y el autor/cliente irán a partes iguales (50% – 50%) en la repartición de las ganancias. Este porcentaje es tentador si consideramos que, en los modelos tradicionales de publicación de libros, el autor se adjudica el 5% por cada volumen impreso, y un 35% en formato electrónico. El resto es para los gastos de producción y distribución de la editorial.

El flujo de la ilusión de publicación editorial en Rodrigo Porrúa es el siguiente:

En entrevista telefónica:

Representante de Porrúa: Me da mucho gusto informarte que tu texto ha sido seleccionado de entre 15 mil obras que recibimos. Tu texto ha pasado los primeros filtros y ya se encuentra en la lista de publicación.

Autor cliente: Oh, gracias, es maravilloso. ¿Y qué sigue ahora?

En entrevista presencial:

Representante de Porrúa: Como te decía anteriormente, tu texto ha sido seleccionado de entre 11 mil textos (sic), ha pasado los primeros filtros y ya es considerada una obra para publicación.

Autor cliente: Muchas gracias, ¿qué sigue para la publicación?

Representante de Porrúa: El señor Rodrigo Porrúa está muy interesado en conocerte personalmente. Pero antes te tengo que platicar de la última etapa para la publicación. Se trata de los contratos, como somos una editorial de mucho prestigio es necesario que nos avoquemos a lo legal para que tanto tú como nosotros tengamos las cuentas claras acerca de los beneficios de publicar con nosotros. ¡Ya eres parte de la familia Porrúa!

Evidente no se trata de 11 mil ni mucho menos de 15 mil, pero la estrategia persuasiva del grupo editorial utiliza estas cifras a favor para colocar al cliente/autor en un lugar privilegiado, en la ilusión de ser publicado.

El tiraje de textos y la promesa de difusión de la obra no garantiza que ésta se vaya a vender, con mayor razón tratándose de autores incipientes y de editoriales pequeñas como Rodrigo Porrúa. La industria editorial es, antes que nada, un negocio.

De acuerdo a Alfredo Villeda, en su texto titulado “En busca de escritores desconocidos”, en su columna Fusilerías, publicada el 19 de marzo del 2016 en el periódico Milenio, casas editoriales como Anagrama, Galaxia Gutenberg, Siruela y Acantilado, tienen como política rechazar manuscritos no solicitados; Galaxia Gutenberg lo pone de manifiesto en su página: “La editorial no mantendrá correspondencia ni facilitará información sobre los manuscritos o propuestas no solicitados que se reciban. Y, de recibirlos, ni se devolverán ni se proporcionará información alguna sobre los mismos”.

En el 2014, Rodrigo Porrúa ya había lanzado la campaña Proyecto 20, un programa de apoyo para publicación dirigido a escritores emergentes y desconocidos hispanohablantes. Otro sello con el mismo apellido, Manuel Grañén Porrúa (tampoco relacionado con la tradicional editorial Porrúa), presentó por su cuenta un proyecto de apoyo editorial pero dirigido a autores del ámbito de la investigación académica que quisieran incursionar en la narrativa.

En la actualidad, ciertas editoriales han hecho de las redes sociales su página de vinculación, lo que contrasta con Francia, por ejemplo, en donde las publicaciones especializadas mantienen sus anuncios. Cito textual: Les Editions Amalthée, ¿escribe? Buscamos nuevos autores. Para envío de manuscritos. 2 Rue Crucy, 44005, Nates cedex 1. Teléfono: 02 40756078. Mayores informes en http://editions-amalthee.com/

Aunque es modelo de negocios aparentemente ilusorio para el autor/cliente, los planes de coedición son una excelente opción para dar voz a autores emergentes sin la necesidad de recurrir a los métodos tradicionales de publicación: los autores deberían de acudir con editores confiables.

Por citar un emblemático ejemplo, Nieve de Chamoy es una empresa editorial en donde “Pensamos que los ebooks y las apps requieren no solo de un óptimo funcionamiento técnico, sino de buen gusto, diseño y una experiencia orientada al lector. Porque un buen producto digital no es solo cosa de ingenieros… aquí te ofrecemos también un enfoque multidisciplinario a cargo de gente muy creativa, con saber (¡y sabor!) editorial”, de acuerdo a lo que se lee en su sitio nievedechamoy.com.mx La directora editorial el proyecto, nacido hace unos meses en la Ciudad de México, es Mónica Braun, poeta y editora de las revistas Viceversa, Harper’s Bazaar, supervisora de edición de McGraw-Hill y coordinadora editorial de Trilce Ediciones. Como escritora figura en diversas revistas,​ suplementos culturales y antologías​, además de haber publicado tres libros. También presume dos becas del Fonca y haber ganado el XXVII Premio de Poesía Punto de Partida.

El precio que ofrece Nieve de Chamoy por un proyecto de coedición alcanza apenas el 30% de lo que se invertiría con el grupo Rodrigo Porrúa. No te dejes engañar.

Cazadores de talentos, entre la desilusión y el desengaño (primera parte).

 

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Publicado originalmente en el suplemento cultural Barroco número 665, del Diario de Querétaro del 2 de julio del 2017.

Fue en el mes de marzo del año pasado. Mientras divagaba en Facebook un cartel digital en mi muro llamó poderosamente mi atención: “Se buscan escritores. Editorial Porrúa abre sus puertas a nuevos talentos. Envía tu obra a publicaciones@porrua.com y pronto nos pondremos en contacto contigo”. El cartel tenía poco más de los 2500 likes y casi el mismo número de comentarios de gente interesada en conocer los detalles, o de personas que etiquetaban a otras personas para que conocieran la inusitada convocatoria.

Así, sin más. Si tienes un texto eres escritor. Todo lo que tienes que hacer es enviar tu obra. Y Porrúa, sí, Porrúa (sí, se vienen a la mente las entrañables ediciones de la colección Sepan Cuantos) se va a poner en contacto contigo.

Un año después, divagando en mi muro me encuentro nuevamente con un cartel similar, aunque con un discurso más apelativo. Cito: Se busca vivo o muerto. Grupo Rodrigo Porrúa busca escritores con ganas de triunfar. Recompensa: publicar su libro.

La oportunidad de escribir en una editorial importante y de renombre parece inmejorable y manifiesta. Por ello, no extraña que el número de likes y comentarios supere con mucho a la misma información publicada el año pasado.

Un servidor se dio a la tarea de ser parte de la invitación lanzada por Rodrigo Porrúa. Como seguramente habrán hecho decenas de escritores incipientes o experimentados, mandé un mensaje solicitando mayores informes acerca de la publicación. Cito textual la conversación vía Messenger omitiendo los nombres de los representantes del grupo editorial Rodrigo Porrúa:

20 de diciembre del 2016

8:26 horas

–Hola, buen día. Me interesa conocer los detalles acerca de la convocatoria Rodrigo Porrúa para publicar un libro. Agradezco su atención.

–Gracias por escribirnos. Intentaremos responderte lo antes posible.

6 de enero del 2017

14:25 horas

–Hola, soy xxxx parte del equipo de Promoción Cultural de Grupo Editorial Rodrigo Porrúa, perdón la demora pero estamos atendiendo a cada autor interesado en la convocatoria. A nombre de la página Cazadores de Talentos y la empresa editorial Rodrigo Porrúa te pedimos que mandes tu obra terminada, con nombre completo, teléfono y correo de contacto al siguiente correo: cazadoresdetalentos15@rodrigoporrua.com donde será revisada y pasada por diferentes filtros de aprobación evaluada por el señor Rodrigo Porrúa para posteriormente anunciar al escritor sobre su aprobación.

Te sugerimos mandarla lo antes posible ya que quedan muy pocos lugares y se agotan las oportunidades para los escritores. Esperamos tu obra!

El mismo día 6 de enero del 2017 a las 15:00 horas, envié un texto. Fue el 8 de enero del 2017, a las 13:59 horas, que recibí respuesta. Escribía la misma persona con la que tuve conversación vía Messenger: “Gracias, te mantendré informado. Saludos”.

En las primeras semanas de febrero del 2017, otra persona del grupo editorial Rodrigo Porrúa estableció contacto conmigo vía telefónica. El motivo de la llamada era para informar que mi texto había pasado a la penúltima etapa de selección. La última etapa consistía en ser entrevistado en las oficinas de la editorial directamente por el señor Rodrigo Porrúa. La cita estaba sujeta a la agenda del grupo editorial. Los viáticos y gastos de hospedajes (en caso de ser necesario) tendrían que correr por cuenta del interesado, es decir, por mi cuenta.

Ante la imposibilidad de realizar el viaje, la misma persona me ofreció la opción de realizar la entrevista a través de videollamada misma que se realizó el día 1 de marzo del 2017 a las 12:00 hrs. En esa entrevista se hizo énfasis en que mi obra había llegado a la penúltima etapa de selección. A pesar de que no había asistir a la entrevista con el señor Rodrigo Porrúa (requisito que se había etiquetado como imprescindible en el proceso de selección) se me otorgó la oportunidad de hacer la entrevista vía electrónica, pero sin la presencia del señor Porrúa.

La entrevista consistió en la presentación del plan de publicación de mi obra. En la siguiente fotografía se exponen los detalles de la cotización para la edición impresa en papel como para el formato de libro electrónico. Los precios totales de acuerdo a la cotización COTCSDDCSGZ001 con fecha del 28 de febrero del 2017 son los siguientes:

  • 70 mil 380 pesos por mil ejemplares de la edición impresa en papel.
  • 111 mil 480 pesos por dos mil ejemplares de la edición impresa en papel.
  • 17 mil 400 pesos por la programación de ebook y colocación en distribución.
  • 15 mil pesos por la edición en ebook con la característica de realidad aumentada.

Sí: si quieres publicar con nosotros tienes que pagar. Los tiempos de entrega de los libros o la edición electrónica, y las formas de pago estaban sujetos a conveniencia de ambas partes, previa firma del contrato. La vigencia de la cotización tenía una vigencia de 15 días, por lo que el tiempo apremiaba.

Para el 2 de marzo ya tenía en mi bandeja de correo electrónico los datos bancarios para hacer el depósito de acuerdo a la opción que hubiese decidido. Asimismo, tenía una copia del contrato para el formato de libro electrónico. Se trata de un contrato de prestación de servicios de elaboración de ebook, distribución y producción bajo demanda en donde el grupo editorial es referido como prestador de servicios, mientras que el autor es reducido al apelativo de cliente.

En la primera cláusula se establece que el cliente (es decir, el autor) contrata al prestador de servicios, para editar y elaborar archivos ebook de la obra, distribuirlos en los puntos de venta de la red y producirlos bajo demanda.

Respecto al precio de venta y remuneración, en el contrato se establece que el precio publico (sic) para puntos de venta, será fijado por el cliente y el prestador de servicios. El porcentaje de remuneración para el Cliente será del 50% (cincuenta por ciento) de las utilidades netas que se generen por la venta de dicho libro electrónico.

De acuerdo al blog de la autora Josefina Llanos, el denominado Grupo Rodrigo Porrúa es una pequeña empresa editorial fundada por uno de los nietos del dueño original, es decir, del tradicional sello editorial y de las librerías del grupo Porrúa. Al parecer, desde hace tres años Rodrigo Porrúa se desempeña como editorial para publicar a jóvenes talentos.

Es importante aclarar que la empresa editorial de Rodrigo Porrúa no forma parte de grupo Porrúa. No obstante, esto genera confusión por parte de quienes tienen la ilusión o el interés de que su obra sea publicada por un sello que contenga la palabra Porrúa en su razón social.

Publicar con Rodrigo Porrúa no se trata de una estafa, pero sí de un uso discrecional y no totalmente transparente de la marca Porrúa. Si el cliente/autor firma contrato con el grupo de Rodrigo Porrúa, y está dispuesto a pagar lo que en dicho contrato se especifica, éste estará obligado a imprimir, publicar y distribuir la obra, pero sin el respaldo de una editorial seria.

Referencias:

Josefina Llanos, “El séptimo protector” de Zozer Santana y la controversia de grupo Rodrigo Porrúa. Disponible en https://josefinallanos.com/2016/03/30/el-septimo-protector-de-zozer-santana-y-la-controversia-de-grupo-rodrigo-porrua/

¿Cómo aprendimos a escribir? Última parte

Por Escrito, Escribir, Persona, Papeleo, De Papel

Publicado originalmente en el suplemento cultural Barroco número 664, del Diario de Querétaro del 25 de junio del 2017.

Enfoque basado en el contenido.

Este enfoque privilegia el contenido por encima de la forma. Para entender este enfoque didáctico de la escritura, surgido en la década de los años ochenta, debemos de reconocer primeramente dos contextos:

  1. Los cursos de escritura de universidad y colegios norteamericanos: a partir de una nueva metodología basada en la necesidad de la escritura académica (exámenes, apuntes, trabajos, ensayos…) y sus respectivas características muy específicas en sus objetivos, contenidos, lenguaje, destinatarios y proceso de elaboración. La necesidad de la escritura académica nace con el interés y la expresión escrita nace con el interés o la obligación de realizar una carrera universitaria. Asimismo, se relaciona con el interés por otras habilidades lingüísticas como la lectura o la comprensión oral.
  2. Las escuelas básicas y preparatorias con el movimiento “Escritura a través del currículo” tiene como objetivo utilizar el potencial creativo que posee el proceso de composición de textos para enseñar los contenidos de una asignatura. Se trata de que los alumnos escriban sobre temas sociales, de ciencias, en las distintas asignaturas para que aprendan los conceptos y contenidos, y para practicar la expresión escrita. Lo verdaderamente relevante de este contexto, es que el estudiante tenga la oportunidad didáctica y pedagógica de establecer relaciones transdisciplinarias en prácticamente todos los contenidos del currículum, no solo español.

Refiriéndonos específicamente al movimiento Escritura a través del currículo, destacan dos principios fundamentales que es menester destacar:

  • El proceso de composición de textos incluye en sí mismo distintos procesos de aprendizaje. Los escritores aprenden cosas sobre lo que escriben cuando escriben. Escribir es un instrumento de aprendizaje.
  • La escritura es un instrumento que prácticamente puede utilizarse para aprender sobre cualquier tema o asignatura del currículum. Los ejercicios de expresión escrita no sólo sirven para evaluar los conocimientos de los alumnos sobre un tema, sino que pueden utilizarse para aprender sobre este tema.

Las características del enfoque basado en el contenido son las siguientes:

  • El énfasis reside en el contenido, es decir, en lo que se dice del texto, no en cómo se dice, ni en la forma. Las preguntas que se plantean en torno a las ideas que configuran el contenido podrán ser las siguientes: ¿son claras?, ¿son originales?, ¿están ordenadas?, son creativas?, ¿se vinculan con argumentos sólidos?
  • No se escribe sobre la experiencia personal de cada individuo, sino sobre algún tema de pertinencia académica. Por lo tanto, la base de la escritura son fuentes bibliográficas: libros, textos académicos, conferencias, apuntes, artículos… El aula de expresión se relaciona directamente con las disciplinas del interés profesional y académico del estudiante.
  • La habilidad de la expresión escrita se integra con las habilidades comunicativas (escuchar, leer, hablar y escribir) en el contenido del trabajo académico. Entiéndase que el desarrollo y dominio de una habilidad no se lleva a cabo de manera aislada. Las actividades de estudio integran en un proceso comunicativo complejo todas las habilidades cognitivas. En consecuencia, los alumnos no solamente escriben, sino que son parte de las actividades comunicativas cotidianas en donde se incluyen todos los ejercicios verbales. Un aula con estas características difícilmente estará en silencio en un día normal.
  • En las actividades y ejercicios en clase se distinguen dos secuencias muy claras y separadas:
    • La fase de estudio y comprensión de un tema (input): precede a la fase final de elaboración de ideas y producción de un texto escrito. En esta etapa el alumno se “empapa” del tema: lee artículos, escucha conferencias o exposiciones, comenta y discute los contenidos.
    • La fase final (output): recoge la información, la esquematiza (mapas conceptuales, cuadros sinópticos, organizadores gráficos) y prepara todo lo necesarios para que sus ideas se plasmen en un texto escrito.

El trabajo didáctico y pedagógico bajo este enfoque los profesores deben de organizar una serie creativa y heterogénea de actividades que respondan, asimismo, a una amplia oferta de contenidos:

  • Elaboración de síntesis y resúmenes.
  • Análisis, reportes de lectura de comprensión, textos argumentativos.
  • Textos orales, escritos, argumentativos e informativos.
  • Trabajo en múltiples plataformas y modalidades: en clase, en casa, en bibliotecas, en entornos virtuales, trabajo individual, trabajo en equipos colaborativos.

En resumen, el desafío importante de este enfoque consiste en que el profesor sea capaz de diseñar un programa heterogéneo, integral y con enfoque cognitivo.

Una clase diseñada bajo el enfoque basado en el contenido debe de incluir los siguientes aspectos:

  • Predilección por la investigación profunda de un tema: la investigación se lleva a cabo a partir de la lectura de textos (en el nivel de lectura analítico-crítico), análisis de ideas principales y centrales, argumentos, estrategias para la búsqueda y selección de la información, entre otros.
  • Procesamiento de la información: como ya lo anticipábamos anteriormente, se trata de elaborar mapas mentales y conceptuales (no es lo mismo), organizadores gráficos, esquemas, debates y discusiones de grupo, ejercicios argumentativos y crítica.
  • Producción de textos: preparación y redacción de textos académicos.

Los ejercicios parten de la idea de desarrollar textos completos, no frases, enunciados ni oraciones aisladas. La importancia de la organización y procesamiento de la información es determinante, por lo que la presencia de recursos gráficos y multimedia es predominante. Asimismo, se parte del principio de que los estudiantes son autores de documentos auténticos.

Bajo este enfoque, la corrección se lleva de forma individualizada y enfocada directamente en el contenido del texto. Ambas vertientes se manejan en función de las necesidades de cada estudiante tanto para el tratamiento del contenido como el aspecto de la forma.

Un ejemplo de una secuencia didáctica bajo este enfoque podría ser el siguiente:

  1. Busca información en la biblioteca sobre la calidad de vida de los habitantes del municipio de Landa de Matamoros.
  2. Lee e interpreta los gráficos siguientes: número de hospitales y centros de salud de acuerdo al número de habitantes, oferta artística y cultura, índice de calidad de vida, tasa de desempleo…
  3. Escuchar una conferencia sobre el tema de Calidad de Vida en México y toma notas de los puntos importantes. Comenta las ideas centrales y principales con tus compañeros.
  4. Revisa toda la documentación, recopila y organiza tu información, y escribe un artículo sobre tu investigación.

En conclusión, el aprendizaje de la escritura debe de considerar la gramática, la función de los textos, el tipo de texto que se escribe, el proceso de la composición de los textos, la información que aportan y su contenido. Los cuatro enfoques presentados incluyen de manera proporcional y acentuada estos aspectos, variando solamente en los enfoques. No obstante, existe el riesgo de que la predilección homogénea hacia un enfoque se base exclusivamente en un aspecto. ¿Cuántos de nosotros no perdimos las esperanzas al confrontarnos a un enfoque puramente gramatical, sin considerar su función, su proceso o su contenido? El desafío es implementar los cuatro enfoques desde una visión ecléctica, integral y con convicción cognitivista: el estudiante es nuestro autor, acaso nosotros fungiremos como su editor.

¿Y tú, caro lector, cómo aprendiste a escribir?