La impunidad en México: el estado de la cuestión

IGI-MEX 2016

Publicado originalmente en el suplemento cultural Barroco número 601, del Diario de Querétaro del 20 de marzo del 2016.

Había una vez una ciudad que soñaba con el progreso. La ventaja que le aportaba su ubicación geográfica la colocaba en una oportunidad de desarrollo sin precedentes. Con la bonanza económica llegó el empleo y la demanda de bienes y servicios. Pero también llegaron los centros de entretenimiento nocturno, antros, bares, casinos: el esparcimiento para adultos bipolar que se debatía entre el trasiego de drogas blandas y el tráfico de drogas duras.

Al principio, los empleados de aquella ciudad rampante supieron hilvanar su vida laboral con su derecho legítimo al esparcimiento. No obstante, en poco tiempo, aquello devino en un círculo vicioso colectivo. En consecuencia, los empleados hombres fueron despedidos y suplantados por personal con mayor necesidad que, en general y por antonomasia, ofrecen la garantía de no faltar al trabajo, que presentan una mayor predilección por las responsabilidades y compromisos a mediano y largo plazo, y que se les podía ofrecer sueldos mucho menores que los que se pagaban a los anteriores empleados: se contrató a mujeres.

En los primeros días las mujeres caminaron a sus nuevos trabajos sin problemas. En un lapso de tres meses comenzaron las primeras vicisitudes: piropos vulgares, insultos e improperios. Inquietas, las mujeres se quejaron pero nadie hizo nada. Enseguida vinieron los amagos, vejaciones, acosos y asaltos sin violencia. Preocupadas, las mujeres se inconformaron pero nadie hizo nada. Después vinieron los asaltos con violencia, golpizas, violaciones y raptos. Alarmadas, las mujeres denunciaron ante el Ministerio Público (MP), pero ni éste ni nadie hicieron nada. No tardó mucho tiempo en el que la violación y asesinato de mujeres se convirtió en una inquina cotidianidad bajo el amparo de una variable que es causa y efecto de la descomposición de cualquier ciudad: la impunidad.

La inseguridad, la violencia en sus múltiples vertientes, la corrupción, el inane desarrollo económico, las violaciones a los derechos humanos y la desigualdad social son manifestaciones de la anomia generada por la impunidad.

En su reciente visita a Querétaro, el Dr. Luis Ernesto Derbez Bautista (Ciudad de México, 1947), rector de la Universidad de las Américas de Puebla (UDLAP), presentó el Índice Global de Impunidad Capítulo México IGI-MEX 2016 (UDLAP, 2016), estudio generado por el Centro de Estudios sobre Impunidad y Justicia de la UDLAP, bajo la coordinación del Dr. Juan Antonio Le Clercq y del Mtro. Gerardo Rodríguez Sánchez Lara, y con la colaboración del Consejo Ciudadano de Seguridad y Justicia del Estado de Puebla.

El IGI-MEX 2016 presenta a la impunidad como un fenómeno multidimensional, es decir, que surge de varias dimensiones del quehacer de un Estado, como es la responsabilidad de la seguridad ciudadana, la procuración y la administración de justicia, el buen funcionamiento del sistema penitenciario, así como la protección de los derechos humanos.

Asimismo, la impunidad debe de ser entendida como un fenómeno multicausal porque se origina durante el proceso que inicia con la comisión de un delito, hasta que éste es castigado y sus víctimas reciben la reparación por el daño causado. Por su carácter multicausal, no debe de omitirse que la impunidad mantiene una correlación estadística con los niveles de corrupción y con la desigualdad económica.

Si en un Estado hay impunidad, quiere decir que allí existe de manera latente o manifiesta un mal funcionamiento de las dimensiones de seguridad, justicia y derechos humanos. Esto implica en responsabilidad compartida a todos los poderes del gobierno (ejecutivo, legislativo y judicial) y en los tres órdenes de gobierno (federal, estatal y municipal). Es decir, el hecho de que un municipio o estado presente doscientas nuevas patrullas y mil nuevos elementos policíacos no garantiza un combate efectivo frente la impunidad si no se fortalece a la investigación policíaca y a los ministerios públicos.

El IGI-MEX 2016 es tácito: la impunidad es un asunto que ya rebasó a todas las instancias de gobierno que claramente no pueden atender este problema de manera aislada. Es necesario la atención y participación urgente de otros actores no gubernamentales como la sociedad civil, el sector privado, nuestra academia (¿dónde está nuestra Alma Mater?), los medios de comunicación y las organizaciones internacionales.

Nuestro país ocupa el lugar 58 de 59 países con mayores niveles de impunidad. La impunidad es uno de los diez principales problemas que aqueja a la sociedad mexicana, por eso no extraña que las raíces de la impunidad sean los problemas estructurales y funcionales de todos los estados de nuestro país. Asimismo, en nuestro país solamente se denuncian 7 por cada 100 delitos cometidos, por lo que la llamada cifra negra nacional alcanza un porcentaje cercano al 92.8% desde el 2013.

¿Por qué razones no denunciamos los mexicanos? Porque representa una pérdida de tiempo (levantar una denuncia toma a cualquier ciudadano alrededor de 5 horas) y por la desconfianza en las autoridades. Pero la razón de fondo es que el sistema que debe de castigar los delitos es el que presenta los problemas estructurales más profundos: nuestras instancias de seguridad, justicia y derechos humanos tienen defectos graves.

Del total de los delitos consumados, solamente existen 4.46% de sentencias condenatorias, lo cual nos arroja una impunidad cercana al 95% de los delitos por la autoridad como consumados. Lo anterior, puesto en perspectiva con la cifra negra, nos arroja un resultado alarmante: menos del 1% de los delitos que se cometen en nuestro país son castigados.

En el ámbito local, 3.5 magistrados y jueces deben de atender a 100 mil ciudadanos. A nivel internacional la media es de 16 magistrados y jueces, lo cual delata la deplorable situación que viven los poderes judiciales estatales. En los CERESOS, por cada 20 policías se atienden a 100 reclusos, un enorme contraste comparado con la media internacional que es 47 por cada 100. La media internacional de sobrepoblación en centros penitenciarios es de un 17%, pero en nuestro país esa cifra se duplica.

Los resultados que presenta el IGI-MEX 2016 delata la existencia de cuatro grupos por niveles de impunidad: baja, media, alta, muy alta, y atípica. Querétaro se encuentra en el grado de impunidad muy alta con un porcentaje de 72.24, apenas debajo de Veracruz (72.38) y algo lejos de Chihuahua (59.94), lugar donde se asienta Ciudad Juárez, la ciudad protagonista de nuestra narración inicial.

La subdimensión funcional-sistema de justicia no aporta cifras para evaluar la impunidad de nuestro Estado, lo que se traduce en ineficiencia u ocultamiento por parte de los tribunales de justicia, lo que afecta notablemente los resultados del estado en el índice.

Los cinco delitos del fuero común que más se cometen en nuestra entidad son lesiones, robo de vehículo, robo a casa habitación, robos de otra índole y daño a la propiedad. El 90.1% de los delitos no son registrados oficialmente, lo que equivale a una cifra negra inferior en 2 puntos porcentuales respecto a la media nacional. Si bien el MP responde al 88% de las denuncias solamente se ejerce acción penal en 16%, en el resto no se comprueba el delito o no se cuenta con elementos suficientes para responsabilizar al inculpado.

El IGI-MEX 2016, presentado en el marco del 75 aniversario de la UDLAP, puede ser consultado y descargado en www.udlap.mx/cesij

Claves para conocer de cerca el suplemento cultural Barroco

Barroco

Aquella tarde viajábamos en la camioneta del Diario de Querétaro el querido Alberto Herrera, fotógrafo, el chofer, y un servidor, para realizar un reportaje sobre el Centro Académico y Cultural de la Universidad Nacional Autónoma de México campus Juriquilla. Recuerdo con vivacidad aquellos días porque la noticia de que los Estados Unidos iba a tener por primera vez en su historia a un presidente afroamericano nos llenaba de esperanza y expectación: “El camino por delante será largo. Nuestro ascenso será empinado. Puede que no lleguemos ahí en un año o quizás en un mandato, pero Estados Unidos nunca ha tenido tanta esperanza como en esta noche en que llegaremos” decía Barack Obama.
A la razón memoria, ese discurso bien puede aplicarse al camino que ha recorrido el suplemento cultural Barroco en estos sus primeros 600 números. Como cualquier publicación cultural, el suplemento cultural Barroco pervive con el diálogo de sus lectores y coexiste con la vida artística y cultural de la región. El Barroco, más que un órgano informativo, es un ente vivo, algunas veces intimista, otras itinerante.
Ofrezco a Usted de manera somera, caro lector, algunas claves no para entender ni para explicar al suplemento Barroco, sino para conocerlo como una institución que convive con la cultura y arte cotidianos, como algo suyo, de la cultura y las artes, y nuestro, de nosotros sus lectores.
1. El suplemento cultural Barroco es un tipo particular y ejemplar de documento histórico que nos permite referenciar y actualizar el estado del arte del campo cultural en nuestra entidad. Su función aglutinante dentro del campo intelectual y cultural convierte al suplemento Barroco en referencia documental confiable, en un reflejo vívido de la historia de la cultura y las artes queretanas.
2. El Barroco es el portavoz de múltiples referentes de la cultura y las artes de todas las disciplinas. Al favorecer la pluralidad, con coherencia discursiva y heterogeneidad de posturas, el Barroco ha trascendido al tiempo, en contraste con publicaciones radicalizadas condenadas a la desaparición y al olvido en poco tiempo. Cada número es el resultado de un cuidado editorial y, quizás, hasta curatorial.
3. Por su multiplicidad de posibilidades, el Barroco es un suplemento de puertas abiertas, una oferta vigente para que artistas, críticos, autores y especialistas escriban en un medio de gran penetración, alcance geográfico, prestigio y periodicidad, más allá de la muy limitada oferta en nuestra entidad. Ante la crisis de contenidos de índole cultural y artística, el Barroco funge no como un circunloquio, sino como una vertiente de diálogos.
4. En el Barroco sí se hace periodismo cultural. Parecería que en nuestra entidad no existen los periodistas culturales; en las escuelas y universidades de formación en periodismo y comunicación, tanto en el ámbito público como privado, no existe una especialidad o línea terminal en periodismo cultural. Por otra parte, en publicaciones periódicas que incluyen en sus interiores una sección cultural, no necesariamente acuden con especificidad y decoro al ámbito de la cultura y las artes. Antes bien, su trabajo está subsidiado por otras fuentes, tanto de cultura como de espectáculos, sin un criterio o cuidado editorial claro lo que, por displicencia u omisión, ha propiciado que en sus páginas la cultura y las artes pasen a segundo término.
5. Por las páginas del Barroco han sido objeto de mención y promoción un número nutrido de revistas y suplementos culturales, atendiendo acertadamente al criterio de colaboración en el ámbito editorial. Por el suplemento ha circulado la voz de: El Arteducto, publicación que contaba con el apoyo del Instituto de Cultura del Municipio de Querétaro y de la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ), dirigida por el siempre indispensable Tarsicio García Oliva; la revista Separata que, con un diseño vanguardista, ha contado desde el principio con la dirección de Federico de la Vega; La Charola Extra, publicación realizada bajo el auspicio de la Facultad de Lenguas y Letras de la UAQ, y de la que solo apareció un solo número, sin contar su débil estrategia de distribución y su carencia de editor; Crótalo, bajo la dirección de Luis Alberto Arellano, revista que por su diseño podría ser considerada como arte objeto, tenía como eje editorial no publicar a autores mayores de treinta años, al menos en sus primeros números; Lado por lado, revista de interiorismo dirigida por Gerardo Aguilar Ortiz; La Piragua, dirigida por María Guadalupe Hurtado Aguirre; Lotería de Fiestas y tradiciones, publicación del área de coordinación y apoyo a Fiestas Patronales del Instituto Queretano de la Cultura y las Artes, dirigida por Pablo José Concepción Valverde y José González Luján; Querétaro; Historia y Cultura, revista de la Secretaría de Educación y del Consejo Estatal para la Cultura y las Artes de Querétaro, dirigida por David Estrada; Ya ‘Yofo (Los Cronistas), publicación de los Cronistas Municipales de Querétaro A. C., dirigida por José Velázquez Quintanar; y dejo de citar para dejar de omitir. Por cierto, muchas de las publicaciones citadas han dejado de existir.
6. El suplemento Barroco ha crecido de acuerdo a la dinámica de la cultura y las artes queretanos. Como vehículo de difusión, el Barroco ha fungido también como punto de encuentro y divulgación de las Ciencias Sociales y Humanidades al dar espacio a investigaciones de carácter histórico, arqueológico, antropológico, etnográfico, sociológico y estético.
7. Ante el panorama coyuntural que constantemente enfrenta el ramo de revistas y suplementos culturales, el Barroco resiste de pie, enfrentando el desafío de manera estoica semana a semana. La lista de publicaciones de revistas y suplementos culturales en nuestro país está encabezada por la Ciudad de México con 168, mientras que a la zaga se encuentran Baja California Sur, Colima y San Luis Potosí con solamente una publicación registrada por cada entidad. Los estados de Tlaxcala e Hidalgo no presentan registrada ninguna publicación. En la Ciudad de México se publica el 54.19% mientras que en los estados se publica el 45.80% En cuanto a ejemplares por disciplina, las revistas encargadas de arte y cultura suman 107, las especializadas en literatura 67, antropología e historia 45, artes visuales 22. Los rubros de arquitectura y culturas populares cuentan con 11 publicaciones, cine y video así como patrimonio cultural tienen 9 respectivamente. Revistas especializadas en música suman 8, tanto comunicación como difusión editorial contabilizan 5, especializadas en danza 3 y al final de la lista revistas de cultura infantil con solamente dos publicaciones. En cuanto a calificación por la calidad en diseño y contenidos, las ediciones independientes superan con un 38.06% a las revistas públicas (33.87%) y privadas (28.06%).
8. La diversidad no se limita al ámbito disciplinario. Sin protagonismos, Margarita Ladrón de Guevara, periodista de tiempo completo, cronista inquietísima, implacable itinerante, reportera culta, con un gesto melómano tan multicromático como avasallador, es la creadora y editora del suplemento; es ella quien aporta sus sentidos al Barroco y abre el espectro de la equidad y diversidad a incontables expresiones estética desde una ética y estética diversa, heterógenea y siempre en la búsqueda de nuevo encuentros y emociones.
Gracias, Barroco y gracias, Margarita, por estos primeros 600 Barrocos. El camino de la cultura y las artes será largo pero, con Ustedes, ese camino es placentero, libre, apasionado.

José Luis Domínguez, la sublimación del artista.

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“En mi generación, ser músico era más de actitud, pero ahora hay que sumar conocimiento y lo que se es como persona”, José Luis Domínguez.

En una entrevista que el periodista Adán Tamariz hizo al guitarrista Alejandro Marcovich, publicada ayer domingo 13 de marzo en la sección “Gente” del periódico Reforma, me llamó la atención la respuesta del exguitarrista de Caifanes a la pregunta ¿Volverías algún día con Caifanes?: “No sé, me gustaría seguir haciendo lo que me gusta, entonces, ahí dejémoslo, en punto suspensivos”.

Más adelante, en la misma entrevista, afirma que con su actual proyecto “puedo hacer algo que he desarrollado desde hace muchísimos años y que no lo podía hacer con mis talentosos compañeros en mi exgrupo, que es la improvisación en el escenario”.

Luego, cierra la entrevista con “Yo nunca espero nada, las cosas las hago porque me gusta hacerlas y para complacerme a mí; cuando hago una canción o grabo un solo es asunto arreglado. Me tiene sin cuidado, como artista e inclusive como persona…, lo que piensen de mí puede estar equivocado”.

El mismo día, separado de egocentrismo de Marcovich, sin poses, reflectores, y sí con mucha humildad y talento, poco a poco se difundía la noticia de la muerte del guitarrista José Luis Domínguez.

Pieza clave para Arpía y Nine Rain, además de ser músico de sesión de Cecilia Toussaint y el imprescindible Jaime López, Domínguez destacó además en la labor de docencia: fundó la escuela Desarrollo Integral Musical (DIM), que ha formado un sinnúmero de cuadros de las nuevas generaciones, sobre todo las encaminadas al rock, jazz y sonidos circundantes.

El Gordo, como sus amigos le decían de cariño, en 2012 comentó para La Jornada (uno de los poquísimos medios que dieron voz al músico): “No tengo miedo y enfrento mi realidad. Si mañana me tocara morir estaría conforme, porque he sido un ser humano muy afortunado. No tengo ninguna religión, pero sé que tengo aún varias cosas por hacer”.

Domínguez era un excelente intérprete, pero mejor ser humano. Generoso, abrió su escuela a principios de 2000. El objetivo esencial de DIM, afirmaba, es no dar a los alumnos fórmulas ni formatos para hacerlos estrellas; no tiene que ser una fábrica de astros, sino de músicos.

Abundaba: “En México, de la mayoría de escuelas de música salen jóvenes que tan sólo hallan trabajo en el hueso (formando parte de un grupo, por ejemplo) o tocando cóvers, pero a la larga eso los frustra”.

Domínguez tocaba desde hace décadas en Arpía, grupo de Cecilia Toussaint, y desde hace algunos años en Nine Rain. En mi generación ser músico era más de actitud, pero ahora hay que sumar conocimiento y lo que sé es como persona.

Negaba que tener formación académica quite el filin, lo emotivo, al tocar. “El filin sin conocimiento no funciona. Hay que prepararse y tener disciplina. En general, el medio es mediocre porque los músicos sólo sobreviven. Tienen que tocar diario para ganar 500 pesos por show, pero uno va dejando la juventud. Creces y no tienes en qué caer muerto. Yo toqué cóvers, pero salí, y los que siguen haciéndolo ganan una miseria”.

Gracias, José Luis Domínguez.

Referencias:

Redacción (2016). “Murió el guitarrista José Luis Domínguez, parte esencial del sonido de Arpía y Nine Raín”, en La Jornada, sección Espectáculos, lunes 14 de marzo del 2016. Página a13. Disponible en http://www.jornada.unam.mx/2016/03/14/espectaculos/a13n1esp

 

¿Es correcto decir “avanzan las negociaciones”?

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Compañeros periodistas que cubren la “fuente Universidad Autónoma de Querétaro”:
 
En tiempos alicaídos de huelga universitaria abunda la perorata informativa y uso indistinto de idiotismos. La expresión “avanzan las negociaciones” es un ejemplo de ello.
Con el sustantivo “negociación” se denomina al trato que llevan a cabo los sindicatos de trabajadores y los empresarios para la determinación de las condiciones de trabajo y que, normalmente, desemboca en un convenio colectivo (DRAE, 2016). Por lo tanto, háganse un favor: en lugar de decir “No avanzan las negociaciones” sugiero que utilicen “No avanzan en negociaciones…”.
PD: en el #EdipoGramatical de hoy, cortesía del periódico Plaza de Armas, el uso de la preposición “a” en lugar  “ha” es gratis.

¿Quién escribe las publicaciones del IQCA?

Las redes sociales se han consolidado como un gran aliado informativo para instituciones públicas o privadas. No obstante, en el caso del Instituto Queretano de la Cultura y las Artes (IQCA), su página de Facebook, más que aliada, se evidencia como una amenaza sutil que debería de preocupar a Paulina Aguado, directora del IQCA.

Alguien, con mucho tiempo libre y poca lectura, con el periplo cultural que otorga el cibercafés y con el léxico de un incipiente bachiller se está encargando de desvelar el discurso manifiesto y latente del instituto, a través de publicaciones inanes, miopes, pueriles, acaso relevantes sólo por el evento al que hacen referencia.

La adopción de herramientas digitales como aliados estratégicos para optimizar la comunicación entre la institución (en este caso el IQCA) y la ciudadanía no debe de soslayar la importancia de la imagen institucional y la reputación digital: ¡se trata de la marca institucional de un organismo público dedicado a la cultura!

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  1. “Los invitamos a darle like”, dejando de lado el tono reguetonero de “darle like” a cualquier cosa, la adopción del anglicismo es inútil si existe el botón “Me gusta esta página”.
  2. No tengo el gusto de conocer la “Página del Museo Histórico de la Sierra Gorda”. ¿Es justificable el uso de la mayúscula en “página”?

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  1. “AVISO IMPORTANTE”, así, gritando.
  2. “Boletos marcados” no es lo mismo que boletos fechados. Todavía, en algunos puntos de la ciudad, las cartas o fichas marcadas son un problema. Me imagino que con lo boletos sería peor.

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  1. En Facebook todavía no es posible hacer una diferenciación de fuentes para referirnos a títulos de obras artísticas. Existen las comillas, “Los náufragos” (sin mayúscula en el sustantivo), y también el sentido común: La obra dramatúrgica “Los náufragos”…
  2. El texto original del boletín de prensa de la Casa del Lago del Centro Cultural Universitario de la UNAM dice: “Esta obra es una creación colectiva multidisciplinaria inspirada principalmente en La historia de la locura en la época clásica de Michel Foucault y Capitalismo y esquizofrenia de Gilles Deleuze y Félix Guattari, que parte de la pregunta que se hace todos los días una mujer indigente: “¿La loca soy yo, o los locos son los demás?”. Ah, se antoja verla, ¿verdad? Entonces, ¿por qué no colocar el párrafo tal cual?

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  1. ¿Cuántos países del mundo son muchos? Siendo “Día Internacional” esa información es irrelevante. La primera parte del párrafo contrasta gravemente con el resto. Vean por qué.
  2. El texto original dice: “Cuando las mujeres de todos los continentes, a menudo separadas por fronteras nacionales y diferencias étnicas, lingüísticas, culturales, económicas y políticas, se unen para celebrar su día, pueden contemplar una tradición de no menos de noventa años de lucha en pro de la igualdad, la justicia, la paz y el desarrollo”. Más que hacer referencia al texto original (disponible aquí) se incorpora al párrafo en flagrante atribución de propiedad. Es un plagio, pues.

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  1. De acuerdo al DRAE, “algo” designa una realidad indeterminada cuya identidad no se conoce o no se especifica. El detalle es que se están compartiendo fotografías. ¿Qué será ese algo que se vivió?, ¿por qué no poner que se están compartiendo fotografías?
  2. Del uso de las comas mejor ni hablamos.
  3. Una usuaria de Facebook –y que seguramente le dio like a la página del IQCA– insistía en la necesidad de sustituir “celebrar” por “conmemorar”. Nadie la escuchó; nadie le respondió.
  4. Para anunciar la presentación del artista, por increíble que parezca, no se usa una oración. En cambio, hay un uso pírrico de dos puntos y paréntesis.
  5. Por convención, para escribir la hora en la que iniciará el evento es preferible utilizar el modelo de veinticuatro horas (a las 18:00 horas) considerando que es un contexto que requiere de máxima precisión y para facilitar la información al ciudadano, la persona más importante del evento.

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  1. “Tenemos boletos para la Filarmónica […] para su próximo concierto…”. Para qué hacerlo fácil si también difícil se puede. ¿Tienen boletos para ustedes, para la Filarmónica, para los usuarios o para qué tienen boletos?
  2. ¿Por qué razón escribe “Viernes” con mayúscula?
  3. Esto es de antología: “La dinámica es la siguiente:”. De acuerdo a la DRAE, dinámica es un adjetivo que hace referencia a lo perteneciente o relativo a la fuerza cuando produce movimiento; a una persona notable por su energía o actividad; a una rama de la mecánica que trata las leyes del movimiento en relación con las fuerzas que lo producen; al sistema de fuerzas dirigido a un fin; al nivel de intensidad de una actividad. ¿Acaso el autor de este bodrio quería referirse a “La mecánica es la siguiente”? Mecánica: conjunto de reglas que rigen el desarrollo de una actividad, por ejemplo, la mecánica de un concurso.
  4. “envía por un mensaje directo” en lugar de “envía desde tu celular o tableta a través de un mensaje directo…”.
  5. “una fotografía o Selfie”, la mayúscula es gratis. ¿Fotografía o selfie?, ¿y qué hacemos con las personas que no saben qué diablos es una selfie?, ¿acaso una selfie no es una fotografía?
  6. “en donde aparezcas tu…” en lugar de “en la que aparezcas tú”.
  7. “esculturas” con mayúsculas gratis.
  8. “que se ubican expuestas en Calzada de los Arcos”, yo también creo que es peligroso que las esculturas se exhiban en la Calzada de los Arcos. Hay cada conductor borracho…
  9. “se otorgará”. Según la DRAE, “otorgar” es consentir, condescender o conceder algo que se pide o se pregunta; hacer merced o gracia de algo.
  10. “un pase sencillo a las primeras 7 personas”, supongo que el pase se va a rifar entre las siete personas.
  11. “que nos la envíen”, ¿a quién o a qué?, ¿a la dinámica?, ¿a la fotografía?, ¿a la selfie?, ¿a alguna de las esculturas?, ¿a Leonora Carrington?, ¿a la Calzada de los Arcos?
  12. “Se confirmará por ese mismo medio a los ganadores”. Sin palabras.

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  1. Al parecer el autor es alérgico a las oraciones. ¿Por qué no escribir “les deseamos un excelente inicio de semana a todos nuestros seguidores”, o algo así?
  2. ¡Esa aberrante obstinación por omitir el primer signo de exclamación!

La pregunta queda en el aire, ¿quién escribe las publicaciones del IQCA en la página institucional de Facebook?

Mi historia secreta de la música.

 

Urdanivia

Publicado originalmente en el suplemento cultural Barroco número 599, del Diario de Querétaro del 6 de marzo del 2016.

La memoria es la facultad que permite la retención de información a través del tiempo. El recuerdo es el producto de la memoria a modo de evocación, y se refiere a algo pasado o de que ya se habló con anterioridad. Cuando alguien regala un recuerdo (un recuerdito, decimos en ámbitos más cotidianos, familiares, inmediatos) se trata de un obsequio que se entrega como testimonio de buen afecto. Asimismo, conservamos objetos que sirven como recuerdos en sí mismos para recordar a personas, acontecimientos o circunstancias en particular.

Más allá del concepto de anacronía (cuando se cuenta un relato sin orden canónico, en plena confusión potestativa o espontánea de épocas por parte del narrador) y de analepsis (evocación de uno o más acontecimientos que ocurrieron en el pasado desde la perspectiva de la instancia narrativa, en pocas palabras, flashback), el recuerdo es una noción fundamental tanto para la literatura como para la vida cotidiana.

Alguna fiesta de cumpleaños, nuestra primera vez que anduvimos en bicicleta por cuenta propia, aquella ocasión en que subimos a la pirámide del sol, o conocer el valor de , son solo algunos ejemplos que dan cuenta de la amplísima gama de información que almacenamos a modo de recuerdos.

¿Qué importancia tiene que los recuerdos cobren esa vivacidad que les permite ser considerados como verdaderos? Marcel Proust (París, 1871-1922), en En busca del tiempo perdido. 1. Del lado de Swann (Losada, 2007) responde: “Y una vez que el novelista nos ha puesto en ese estado en el que toda emoción se decuplica, en el que su libro ha de turbarnos como lo haría un sueño, pero un sueño más nítido que el que tenemos dormidos y destinado a durar más en el recuerdo, resulta entonces que desencadena en nosotros durante una hora, todas las dichas y todas las desgracias posibles, que en la vida tardaríamos muchos años en conocer parcialmente (así́ cambia nuestro corazón en la vida, y el peor dolor es ése; pero sólo lo conocemos en la lectura, en la imaginación)”.

En la música, aquellas dichas y desgracias posibles se matizan con las luces, el telón, el recital del pianista, el concierto de una orquesta sinfónica, una función de danza… De lo que ocurre tras el espectáculo da cuenta el artista, el administrador, el periodista, el personal técnico y los promotores. De lo que acontece frente al escenario da cuenta el público, quien rara vez se entera del pánico del artista, del berrinche de la diva, de los representantes o promotores que exigen el cumplimiento de algún capricho como condición para tocar la segunda parte de un concierto, de la visa que nunca llegó, de la descompostura del autobús que causó que los bailarines llegaran agotados en a la función, del jazzista que decidió pelearse con el personal de foro un minuto antes de su presentación. Quien ha estado involucrado directamente con la planeación, contratación y logística sabe que a la hora de las urgencias hay que fungir como gestor, filántropo, guardaespaldas, psicólogo, enfermero, locutor o chofer, cambiar sillas o llantas y, a veces, llevar en vilo a algún artista ebrio: ¡todo sea por el arte!

Fernando Díez de Urdanivia Serrano (Ciudad de México, 1932), definido como un quijote de las artes escénicas por el pianista Raúl Herrera, presenta en los dos volúmenes de Mi historia secreta de la música (Luzam, 2007) un conjunto de recuerdos dispuestos a modo de anecdotario por donde desfilan personalidades nacionales e internacionales que se encargaron de fundar la historia de la música contemporánea en México, a partir de los años cuarenta y hasta la última década del siglo XX.

Fernando Diez de Urdanivia Serrano, hijo del célebre periodista Fernando Díez de Urdanivia y Díaz (Puebla, 1897-1966), fundador de la escuela de periodismo Carlos Septién García en 1949, es periodista, fundó El Heraldo de México en 1965; promotor cultural, fue gerente de la Orquesta Sinfónica de la UNAM; músico, como pianista ha participado con el Cuarteto Latinoamericano, con la Camerata de Luis Humberto Ramos, con el violonchelista Carlos Prieto; y escritor tardío, autor de Cómo hablan los que escriben. 25 entrevistas con escritores de habla española (Luzam, 1996) entre los que destacan Camilo José Cela, Augusto Roa Bastos, Carlos Fuentes, Juan José Arreola, entre otros.

En un estilo anecdótico, que fluctúa entre lo conversacional, el chisme, la confesión y el monólogo, Díez de Urdanivia presenta un mosaico onomástico que da vida a un microcosmos artístico que ha quedado varado en un tiempo determinado de la música en México. Por las páginas del texto se asoma Marta García Renart, con quien Díez de Urdanivia se las arreglaba para que su hora de clase quedara junto a la de ella: “Ignoro si el maestro se daba cuenta, pero siempre cedía a mi petición. A la entrada o a la salida Marta y yo nos encontrábamos. Su tía Angelina la esperaba cerca de la academia. Cuando me veía venir se metía detrás de un árbol, para no tener que saludarme”.

Asimismo, convive en el libro Otto Mayer-Serra (Barcelona, 1904-Ciudad de México, 1968), musicólogo, intelectual y refugiado español que inició con los primeros estudios de la música mexicana del siglo XX, que era “absorbente y fastidioso. Talento encantador pero de carácter insoportable” y de quien todavía resta mucho por descubrir y aprender.

Si bien el texto necesita de un trabajo de edición de mayor cuidado, Mi historia secreta de la música debería de ser elevado a rango de libro texto como complemento de las materias de música mexicana, en las escuelas de arte, como un marco referencial mínimo para cualquier estudiante o profesor de música, aunque eso equivalga a navegar a contracorriente de acuerdo a las nuevas tendencias.

Acaso en la primera y en la última anécdota se encuentre el sustrato más emblemático del texto. En la última anécdota titulada “50. Una cosa es tocar; otra, hacer música”, la última parte del texto, el autor destaca algunas lecciones de vida a partir de sus enseñanzas con Luis Herrera de la Fuente: estamos llenos de músicos intérpretes con capacidades prodigiosas para dominar la técnica, y con los maestros que los ayudan a lograrlo. Cada vez que tocan asombran pero no convencen. Tocar no es siempre hacer música. Aterroriza la actual reverencia de la técnica la cual es síntoma de que este mundo no está en manos de los artistas ni de intelectuales. Ante la idea de la audición perfecta, del pianista rápido y furioso, del ejecutante ignorante de la cultura pero impecable en la técnica, el autor se llena de horror el pensar que llegaríamos a lo que finalmente al paso de los años hemos llegado, a la proliferación de violinistas, pianistas, violonchelistas y demás intérpretes quizás reverenciados por el público, para los que Enrique Bátiz tiene una definición demoledora: “tocan todas las notas”.

A propósito de Enrique Bátiz Campbell (Ciudad de México, 1942), allá por el 2012, cuando cobraban fuerza las fuerzas simplificadoras y pseudoprogresistas del arte y la educación musical, Bátiz espetaba con la irreverencia de su palabra y memoria: “Soy un músico modesto al servicio de Euterpe y que chinguen a su madre los que no lo entienden”.