6 razones para no asistir a “Lomas de Poleo”

Venus

Imagen: Venus. Autor: Carlos Campos.

Publicado originalmente en el suplemento cultural Barroco número 612, del Diario de Querétaro del 12 de junio del 2016.

Hay razones para no asistir a la corta temporada de la obra de teatro Lomas de Poleo. ¿Acaso eso explicará la sala semivacía del multiforo del Museo de la Ciudad el pasado miércoles 8 de junio, en la función de 20:00 hrs.? Veamos.

Razón 1.

No vamos a ver Lomas de Poleo porque en Querétaro el teatro es un ente vivo que da respuesta a las inquietudes estéticas y simbólicas de la población queretana. Es tal la viveza de nuestro teatro, tanto en el esfuerzo privado como en el apostolado público, que Lomas de Poleo no pasa a ser más que una anécdota accesoria.

Razón 2.

Tal viveza se manifiesta en la gran cantidad de obras teatrales que se presentan en la actualidad. Querétaro y San Juan del Río, por decir algo, son entidades donde el teatro forma parte de la vida pública. Dramaturgos y actores encuentran en nuestra ciudad un reducto virtuoso para ejercer el teatro, sin restricciones, sin dádivas, sin ofertas para presentar sus obras gratuitamente, so pena de pasar al más abyecto de los olvidos porque, de acuerdo a aquel criterio impropio a nuestra realidad, el “presentar tu obra gratis es para que tengas foro”. Por fortuna, en nuestra entidad esas prácticas simplemente no existen. Ergo, Lomas de Poleo no tiene nada nuevo qué ofrecer.

Razón 3.

En pleno siglo XXI, nos encontramos con la certeza de que un gran número de personas conoce estrechamente el fenómeno social del feminicidio: sus causas, sus consecuencias, las regulaciones en materia civil y judicial al respecto. Las escuelas han abordado confrontado prudentemente pero con rigor académico dicho fenómeno. Varios grupos interdisciplinarios han impulsado iniciativas de ley para fortalecer la prevención, la investigación, la denuncia, la persecución del delito y la impartición de justicia. Es más, en nuestra sociedad queretana el horizonte simbólico respecto al fenómeno ha cambiado. Si antes, para referirnos a aquella insondable y terrible efeméride recurríamos a la denominación “Muertas de Juárez”, ahora lo hacemos desde el intransigente binomio “Asesinadas de Juárez”. Porque, total, muertas hay en todos lados… Cito un ejemplo. La Universidad Autónoma de Querétaro, en colaboración con la Comisión Estatal de Derechos Humanos, organizaciones no gubernamentales, representantes ciudadanos, familiares de víctimas, e investigadores autónomos, acaba de publicar el volumen El caso de las asesinadas de Querétaro: un estudio multidisciplinario donde se llega a la hilarante conclusión de que en nuestro estado no pasa nada. Por lo tanto, la obra Lomas de Poleo nos es totalmente ajena.

Razón 4. Estamos en pleno siglo XXI y la noción de mujer ha cambiado. La mujer queretana puede caminar por las calles tranquilamente, porque el estigma cuasi onomatopéyico del mamacita ha quedado en el olvido. Sírvase usted, caro lector, a vivirlo desde su propia experiencia. Basta permanecer cinco minutos parado, en acción de esperar el Red Q, en la parada de la Alameda, digamos, para comprobar lo dicho líneas arriba. Ningún humilde peregrino se rebaja a espetar piropos que avasallan más que el insulto: mamacita, quiero, chiquita, rico, cosita, en esa cola sí me formo, ¿te acompaño?… de lo más ligero; qué rico culo, te invito el hotel, qué ricas tetas… y así, hacia el inframundo. Doy fe. De eso las queretanas ya no se preocupan. Las vertientes simbólicas de convivencia han evolucionado. Las mujeres dejaron de ser tratadas como objeto sexual a partir de que han subido su rango a personas. Si bien no fue fácil dar ese paso en la evolución, ahora a la mujer se le respeta. Si un automóvil en pleno tránsito de hora pico evidencia ausencia de pericia, ya no deducimos que una mujer va al volante. Por lo anterior, Lomas de Poleo sería un montaje inútil, prescindible por la composición cultural de nuestros estratos sociales. En Querétaro la mujer convive en un entorno sin violencia sistemática de género.

Razón 5.

Porque en Querétaro no se encuentran cadáveres embolsados de mujeres. Y si llegase a encontrarse (hechos aislados, les dicen) es porque delincuentes de estados circunvecinos vienen aquí a cometer sus fechorías. O, en el más común de los casos, es porque la mujer se lo buscó. Sí, se trata de eso. Seguramente la mujer vestía de esas faldas que no dejan nada a la imaginación. O probablemente andaba en malos pasos y pues, si vivimos en un estado sin violencia sistemática hacia el género femenino, no es bien visto que una mujer embauque a los hombres porque tarde que temprano acabará recibiendo una lección. O seguramente se trataba de uno de esos seres abyectos llamados prostitutas: nereidas urbanas que siembran a su paso el germen de la discordia, inmiscuyéndose en el maleficio del adulterio y manando la pus de la disfunción familiar. De esas estampas quiméricas ya quedan muy pocas. Renuentemente se les ve subsistiendo en reductos magros de la zona limítrofe de la mancha urbana a donde la gente de buena fe no acude. Salen de noche porque envidian la integridad de las familias diurnas de bien. Y si se encuentran embolsadas es porque vaya usted a saber, caro lector, en qué condiciones se encontraban las muy ingratas. Lomas de Poleo solamente vendría a presentar un anacronismo, a actualizar cliché femenino defenestrado, y a hacer apología de un no lugar inaudito para nuestra sociedad queretana.

Razón 6.

Porque en nuestra sociedad libros como Huesos en el desierto (Anagrama, 2002) de Sergio González Rodríguez o 2666 (Anagrama, 2004) de Roberto Bolaño, forman parte de nuestro capital literario mínimo. El criterio del queretano es distinto. No, señor, en Querétaro no les decimos marías a nuestras indígenas. No, en nuestro estado las mujeres no tienen salarios diferenciados porque ganan igual que los hombres. No, en nuestro estado las mujeres no son adictas al alcohol o a otras drogas, ni ocupamos los primeros lugares a nivel nacional en este rubro. No, en nuestro estado el índice de embarazos no deseados en niñas de 15 a 21 años se mantiene por debajo de la media nacional.

Pero no debemos de preocuparnos y podemos regresar a dormitar a nuestros laureles. A la obra de teatro Lomas de Poleo, del dramaturgo mexicano Pilo Galindo, bajo la intensa dirección de Sofía Salomón solamente le quedan dos días: 13 y 15 de junio, después de haberse presentado los días 1, 6, 7 y 8 ante un aforo cadavérico.

La manera en que el grupo de actores describen desde una estética avasalladora la coexistencia de los feminicidas, de las inanes autoridades y de los devastados familiares se irán para siempre, desaparecerán en ese mismo inframundo que se dibuja en el montaje, al igual que desaparecen los nombres de las asesinadas. Esta obra, que habla de niñas asesinadas por una violencia extrema y sistemática por su condición de mujer, es un ensayo dramatúrgico del ensañamiento hacia la mujer, potenciado por la extrema pobreza y marginación manifiesta en colonias suburbanas. Lomas de Poleo no es nuestro reflejo. ¿O sí?

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Autor: doctorsimulacro

Periodista, docente e Investigador en Ciencias Sociales y Humanidades

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